Partía el martes a la noche para Lima. La Cancillería tiene un stand en la Feria del Libro. Culturales pone cuatro escritores y nosotros de comercio ponemos, junto a la Cámara Argentina del Libro (CAL, que agrupa a las editoriales más chicas), 12 editoriales que van a exponer sus obras y vender libros y derechos autorales. La Embajada en Lima se hace cargo de la parte logística y coordinación in situ. Acá está el comunicado de prensa.
Justo la semana pasada Clarín publicó una nota sobre el tema. Curiosamente, el titular no es negativo: "Con fuerte presencia argentina, abrió la Feria del Libro de Lima". Después sí aprovechan para tirar un par de palos con eso de que "faltan libros de ficción". Y la realidad es que sí, la mayoría de las editoriales que participaron del stand son de libros técnicos, y poco de literatura.
Pero eso se debe a dos factores: por un lado, la convocatoria es abierta, se publicó en el portal Argentina Trade Net, se difundió a través de la CAL y la CAP (Cámara Argentina de Publicaciones, que agrupa a las editoriales más grandes, generalmente de capital extranjero) y se anotaron las editoriales que quisieron. Como las empresas se tienen que pagar el pasaje y los gastos en Lima, es una inversión, y en eso nosotros no seleccionamos a las empresas: editorial que está dispuesta a pagarse el pasaje es bienvenida, aunque no sea miembro de las cámaras o lleve libros que Clarín considera aburridos. Por otra parte, los grandes autores que Clarín quiere ver son publicados por multinacionales que tienen sus propios stands en la feria. Para aprovechar mejor el espacio, nuestros grandes autores están presentes de forma simbólica (en fotos) y en los stands de sus editoriales, y los libros son de las editoriales PyME que quieren vender.
Un factor positivo (para mí, al menos) es que al ser una feria, y no una misión, el laburo en Lima es más tranquilo. En una misión, hay trocientos detalles sobre los que uno tiene que estar encima (y digo que uno es el que tiene que estar encima porque sino es uno el que se come las puteadas): las agendas, las empresas que faltan, los intérpretes, el hotel que te quiere cobrar servicios extra, los buses etc etc. En una feria, uno tiene tiempo para hablar con los expositores y conocer mejor el sector, recorrer la feria y copiar ideas.
Pero bueno, además hoy asume Ollanta, y tenía ganas de escribir un par de posts sobre el tema. Tomar relatos en primera persona, hablar con peruanos en la feria y en la calle, polemizar con mis amigos peruanos, tomar unas chelitas heladas y comerme unos tiraditos de lenguado a la noche.
Hasta ahora vengo hablando de mis luminosos planes. La triste realidad:
Martes, 16:00 hs, a punto de partir a Ezeiza para tomar el vuelo de las 19:00, me entero que los vuelos no están saliendo por las cenizas, y el mío está reprogramado para las 20:59. En ese momento todavía estaba optimista, y pensé "¡Qué suerte! Esta vez puedo armar la valija".
17:00, recibí 137 llamados en los últimos 60 minutos, la valija yace abierta, vacía de todo contenido.
17:50, como en un pase de magia la valija aparece cerrada y yo recién duchado. No sé muy bien que hay adentro, pero no importa. Me fijo en internet para rechequear el horario, y el sitio de AA2000 dice que el vuelo parte en horario a las 19:00 - dentro de una hora. Llamo a Ezeiza, y la máquina me dice "Señor, Ud. está en el horno".
18:10, después de 20 minutos de incertidumbre, A. de la oficina de vuelos (una genia) me dice que vaya para Ezeiza, pero que no se sabe bien a qué hora despegará. No antes de las 9, seguro.
19:00, que incluyeron casi media hora de situación taxi, y estoy más o menos a 3 cuadras de donde estaba hace una hora.
20:10 y estoy en Ezeiza. Hago el check-in sin problemas. Me dicen que quizá despeguemos a las 20:59.
21:30 cuando nos informan que quizá despeguemos 22:30. Por una de esas tristes casualidades del destino, en mi mochila llevo un único libro: "La intimidad como espectáculo", de Paula Sibilia. Después de 10 páginas, me quedo 10 minutos mirando el loop de una propaganda de AA2000 con Ginobili. Como diría Fito, flipo.
23:15, al borde de un suicidio ritual, Aerolíneas nos informa que el vuelo fue reprogramado para las 10:00 de la mañana. Un grupo de peruanos ensaya una revolución. Nos garpan hotel o taxi. Grande Aerolíneas.
Miércoles 7:00: el vuelo ha sido reprogramado para las 12:20. Enfrento un dilema: si me voy para Ezeiza, corro el riesgo que mi jefe me llame a las 14:00 y me diga "dejáte de pelotudear en el aeropuerto y vení a laburar".
15:02 y el vuelo ha despegado hacia Lima. Yo me entero porque salió en el sitio web. Lo vi desde la compu de la oficina. Chau Lima, chau Ollanta.
Mostrando entradas con la etiqueta Peru. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Peru. Mostrar todas las entradas
jueves, 28 de julio de 2011
miércoles, 8 de junio de 2011
Ollanta Presidente y un homenaje insólito
Como ya todos saben, Ollanta Humala prevaleció en la segunda ronda de las elecciones presidenciales peruanas por sobre Keiko Fujimori. El resultado fue verdaderamente ajustado, y como bien observa Ricardo, es un resultado que llama a CON-CER-TAR. Siguiendo los consejos de Ricardo, me puse a navegar por el portal de El Comercio. A las 20:45 del lunes (sí, es viejo, pero me colgué...) seguía siendo casi todo sobre Keiko: Keiko reconoce la victoria de Ollanta, Keiko saluda a Ollanta, 5 razones para la derrota de Keiko. Después mencionan que Chávez festejó el triunfo de Humala y auguró una nueva era, que la bolsa de Lima tuvo la mayor caída de su historia, y ya se van a temas como el implante capilar de Rooney, el cambio de dieta de Cameron Diaz y una nueva computadora portátil que se carga con luz solar. Del nuevo presidente, nada.
No así en la blogosfera argentina, donde las elecciones peruanas han sido objeto de mucho debate, y donde es claro el apoyo generalizado al compañero Ollanta: el Coronel en este muy buen post, Eddie en esta foto de Ollanta, Mancuso acá o Marcelo Falak acá. Además de la amplia cobertura de Ricardo en Los Huevos y las Ideas, Abel también escribió bastante sobre el tema en su blog.
En ocasión de la primera ronda, yo había escrito un post sobre las elecciones peruanas, titulado "Gana Fujimori". Es medio tarde para aclarar cosas que uno escribió en abril, pero leyendo este post de Abel me doy cuenta que el título impacta pero confunde... el Fujimori del título es el padre, no la hija. Además de querer que ganara Ollanta, yo creía que iba a ganar (y eso lo escribí en los comentarios). En realidad, yo creía que le iba a sacar unos 10 puntos a Keiko y que iba a hacer una mejor elección en Lima de la que finalmente hizo. Pero bueno, si tengo que salir a explicar lo que escribí la razón obvia es que no fui lo suficientemente claro la primera vez (mi consuelo es que El Faco me entendió de una...).
Y ahora quiero usar este humilde espacio para homenajear a Alan García Peréz. No se habló mucho del Presidente en este proceso electoral, y no es santo de mi devoción, pero hay que reconocer que cumplió con las modestas expectativas que se le depositaron. Cuando le ganó a Ollanta en segunda vuelta en el 2006, mi entusiasmo fue similar al que me generó la designación de José Luis Machinea como Ministro de Economía de la Alianza. "Ah, qué bueno revivir los lindos momentos del pasado", pensé.
Los últimos tres años del primer mandato de Alan como Presidente del Perú (1988-1990) fueron como los últimos meses del gobierno de Alfonsín en esteroides. Con la participación estelar de Sendero Luminoso. Con que no repitiera el desastre de su primera presidencia era suficiente. La deuda social es gigante, y creo que Ollanta es el que mejor representa la necesidad de un cambio de políticas, pero el país no está en llamas y la economía está estabilizada. Parece poco, pero para Alan García no lo es.
No así en la blogosfera argentina, donde las elecciones peruanas han sido objeto de mucho debate, y donde es claro el apoyo generalizado al compañero Ollanta: el Coronel en este muy buen post, Eddie en esta foto de Ollanta, Mancuso acá o Marcelo Falak acá. Además de la amplia cobertura de Ricardo en Los Huevos y las Ideas, Abel también escribió bastante sobre el tema en su blog.
En ocasión de la primera ronda, yo había escrito un post sobre las elecciones peruanas, titulado "Gana Fujimori". Es medio tarde para aclarar cosas que uno escribió en abril, pero leyendo este post de Abel me doy cuenta que el título impacta pero confunde... el Fujimori del título es el padre, no la hija. Además de querer que ganara Ollanta, yo creía que iba a ganar (y eso lo escribí en los comentarios). En realidad, yo creía que le iba a sacar unos 10 puntos a Keiko y que iba a hacer una mejor elección en Lima de la que finalmente hizo. Pero bueno, si tengo que salir a explicar lo que escribí la razón obvia es que no fui lo suficientemente claro la primera vez (mi consuelo es que El Faco me entendió de una...).
Y ahora quiero usar este humilde espacio para homenajear a Alan García Peréz. No se habló mucho del Presidente en este proceso electoral, y no es santo de mi devoción, pero hay que reconocer que cumplió con las modestas expectativas que se le depositaron. Cuando le ganó a Ollanta en segunda vuelta en el 2006, mi entusiasmo fue similar al que me generó la designación de José Luis Machinea como Ministro de Economía de la Alianza. "Ah, qué bueno revivir los lindos momentos del pasado", pensé.
Los últimos tres años del primer mandato de Alan como Presidente del Perú (1988-1990) fueron como los últimos meses del gobierno de Alfonsín en esteroides. Con la participación estelar de Sendero Luminoso. Con que no repitiera el desastre de su primera presidencia era suficiente. La deuda social es gigante, y creo que Ollanta es el que mejor representa la necesidad de un cambio de políticas, pero el país no está en llamas y la economía está estabilizada. Parece poco, pero para Alan García no lo es.
martes, 12 de abril de 2011
Gana Fujimori
Perú es uno de los países donde mejor nos entienden a los argentinos. O quizá sea más correcto decir que es uno de los países donde nos entienden como los argentinos queremos que nos entiendan. No se quedan con preconceptos anticuados sobre la soberbia porteña, o con ideas superficiales sobre la argentinidad, el tango y el mate. Me ha pasado de estar en Lima o en otras ciudades, en mesas con peruanos, discutiendo aspectos totalmente secundarios de literatura o cine argentino, o filosofando sobre la naturaleza del peronismo con un grado de detalle que por momentos te hace olvidar que estás con un extranjero.
A nosotros a veces nos cuesta un poco más entender al Perú. Sus líneas de clivaje en materia política son muy distintas a las nuestras, y tratamos de usar conceptos conocidos (como izquierda o derecha, como populismo) para tratar de traducir una realidad a un idioma conocido. Nos cuesta particularmente aprehender las implicancias de las divisiones de base étnica en la política peruana, divisiones que en la Argentina no tenemos. No llegamos a captar el papel del cholo en la sociedad peruana, y nos cuesta entender a Fujimori.
Un ejemplo de esa necesidad de traducción permanente es este artículo de Página 12, donde el periodista necesita repetir 5 veces que Ollanta es el "candidato de la izquierda" - como para tranquilizar a los lectores. U otras tantas que Keiko es hija del "ex-dictador" y que fue acompañada por integrantes del gobierno autoritario de su padre - como para que no queden dudas de que no es una japonesita simpática que, desde su juventud, quiere aportar sangre fresca a la política peruana.
Aunque estrictamente hablando todo eso sea cierto, quizá no sea la información más relevante para entender el momento político peruano. De la misma forma que en la Argentina hay clivajes que pesan más que "izquierda" o "derecha" a la hora de elegir un candidato (por ejemplo, "peronista" o "anti-peronista"), uno de esos clivajes en Perú es la cuestión del cholo. El lugar del indio en la sociedad peruana está lejos de ser un tema resuelto.
Hay peruanos, tanto de "izquierda" como de "derecha", que consideran que el desarrollo de su país sólo puede venir de la mano de los descendientes de europeos, y que la tradición indígena es esencialmente anti-desarrollo. Es un racismo tan arraigado, principalmente entre la clase media limeña, que incluso el discurso "pro-cholo" termina siendo paternalista. En esa causa militan tanto los Varga Llosa y Kuczynski, creyentes fervorosos de la religión del derrame a los cholos de la riqueza generada por capitales bien blanquitos, como Sendero Luminoso, ese grupo guerrillero que mataba indios por no convertirse a la causa.
La visión alternativa es que Perú se desarrollará de las manos de una pujante clase media chola, o seguirá siendo pobre. Es un ideal que no se escucha mucho en las iluminadas tertulias de Miraflores, San Isidro o Barranco. La clase media limeña no odia al Chino por las violaciones a los derechos humanos o la corrupción de su gobierno. Lo odia por haber permitido que el cholaje se mezcle con la gente de bien. Lo detesta por haber abierto la puerta a que un cholo llegue a la Presidencia. Cuando Vargas Llosa compara a Keiko y Ollanta al cáncer y al Sida, o al suicidio o el milagro, no está hablando desde la derecha, sino desde un lugar más profundo. Manifiesta su horror de limeño acomodado al cholaje que se viene.
Un poco por eso Página se encarga de repetirnos varias veces quien es el bueno y quien es la mala, porque sino entre los dos hijos de Fujimori es medio difícil encontrar las 7 diferencias. Keiko, la hija biológica, y Ollanta, el militar que creció en la lucha contra Sendero, en las fuerzas-tarea de Montesinos, y que se hizo famoso por una rebelión militar de 7 hombres contra Fujimori en el año 2000. En este audio, el mismo Montesinos afirma que la rebelión fue una farsa armada para distraer la atención mientras él se escapaba del país. Sí, ya sé, es difícil creerle a Vladimiro, pero le guste o no a Página 12 el candidato de la izquierda nace de las entrañas del fujimorismo.
Clarín en este artículo políticamente correcto afirma que con Keiko "los peruanos parecen haber olvidado los años de oprobio del régimen de su padre". Y la verdad es que depende de donde uno está parado. Para la nueva clase media chola, los años de oprobio fueron los años de Alan García, no los de Fujimori. Si yo fuera cholo y manejara una 4x4 por el Boulevard, la votaría a Keiko. O a Ollanta, me daría lo mismo. Total, sea cual sea el resultado del ballotage el 5 de junio, ya está bastante claro quien ganó y quien perdió en esta elección.
A nosotros a veces nos cuesta un poco más entender al Perú. Sus líneas de clivaje en materia política son muy distintas a las nuestras, y tratamos de usar conceptos conocidos (como izquierda o derecha, como populismo) para tratar de traducir una realidad a un idioma conocido. Nos cuesta particularmente aprehender las implicancias de las divisiones de base étnica en la política peruana, divisiones que en la Argentina no tenemos. No llegamos a captar el papel del cholo en la sociedad peruana, y nos cuesta entender a Fujimori.
Un ejemplo de esa necesidad de traducción permanente es este artículo de Página 12, donde el periodista necesita repetir 5 veces que Ollanta es el "candidato de la izquierda" - como para tranquilizar a los lectores. U otras tantas que Keiko es hija del "ex-dictador" y que fue acompañada por integrantes del gobierno autoritario de su padre - como para que no queden dudas de que no es una japonesita simpática que, desde su juventud, quiere aportar sangre fresca a la política peruana.
Aunque estrictamente hablando todo eso sea cierto, quizá no sea la información más relevante para entender el momento político peruano. De la misma forma que en la Argentina hay clivajes que pesan más que "izquierda" o "derecha" a la hora de elegir un candidato (por ejemplo, "peronista" o "anti-peronista"), uno de esos clivajes en Perú es la cuestión del cholo. El lugar del indio en la sociedad peruana está lejos de ser un tema resuelto.
Hay peruanos, tanto de "izquierda" como de "derecha", que consideran que el desarrollo de su país sólo puede venir de la mano de los descendientes de europeos, y que la tradición indígena es esencialmente anti-desarrollo. Es un racismo tan arraigado, principalmente entre la clase media limeña, que incluso el discurso "pro-cholo" termina siendo paternalista. En esa causa militan tanto los Varga Llosa y Kuczynski, creyentes fervorosos de la religión del derrame a los cholos de la riqueza generada por capitales bien blanquitos, como Sendero Luminoso, ese grupo guerrillero que mataba indios por no convertirse a la causa.
La visión alternativa es que Perú se desarrollará de las manos de una pujante clase media chola, o seguirá siendo pobre. Es un ideal que no se escucha mucho en las iluminadas tertulias de Miraflores, San Isidro o Barranco. La clase media limeña no odia al Chino por las violaciones a los derechos humanos o la corrupción de su gobierno. Lo odia por haber permitido que el cholaje se mezcle con la gente de bien. Lo detesta por haber abierto la puerta a que un cholo llegue a la Presidencia. Cuando Vargas Llosa compara a Keiko y Ollanta al cáncer y al Sida, o al suicidio o el milagro, no está hablando desde la derecha, sino desde un lugar más profundo. Manifiesta su horror de limeño acomodado al cholaje que se viene.
Un poco por eso Página se encarga de repetirnos varias veces quien es el bueno y quien es la mala, porque sino entre los dos hijos de Fujimori es medio difícil encontrar las 7 diferencias. Keiko, la hija biológica, y Ollanta, el militar que creció en la lucha contra Sendero, en las fuerzas-tarea de Montesinos, y que se hizo famoso por una rebelión militar de 7 hombres contra Fujimori en el año 2000. En este audio, el mismo Montesinos afirma que la rebelión fue una farsa armada para distraer la atención mientras él se escapaba del país. Sí, ya sé, es difícil creerle a Vladimiro, pero le guste o no a Página 12 el candidato de la izquierda nace de las entrañas del fujimorismo.
Clarín en este artículo políticamente correcto afirma que con Keiko "los peruanos parecen haber olvidado los años de oprobio del régimen de su padre". Y la verdad es que depende de donde uno está parado. Para la nueva clase media chola, los años de oprobio fueron los años de Alan García, no los de Fujimori. Si yo fuera cholo y manejara una 4x4 por el Boulevard, la votaría a Keiko. O a Ollanta, me daría lo mismo. Total, sea cual sea el resultado del ballotage el 5 de junio, ya está bastante claro quien ganó y quien perdió en esta elección.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
