sábado, 5 de marzo de 2011

Tripoli Fashion Week

Ah, vacaciones, vacaciones... ya blogudeé sobre cine, literatura, música... ahora paso a la moda. Sé que están pasando cosas tremendas en el Magreb, el medio Oriente, por esas zonas donde siempre pasan atrocidades. Me enteré leyendo los diarios que 75 turistas argentinos quedaron varados en un 5 estrellas con vista a la pirámide. Ahora leyendo Vanity Fair veo una curiosa relectura de Khadafi como ícono fashion.


La verdad es que todas las fotos son buenísimas, empezando por el primer slide con Khadafi junto a los líderes del G-8. El segundo, donde Khadafi hace de tía árabe de Barack es mortal. Las que hace de dictador bananero son impagables (la corbatita negra de la 3, el bastón de la 11, el uniforme ajustado de la 13, el sombrerito de coté de la 14). Evidentemente el hombre sabe accesorizar.


Mirando la 6 y la 9, me di cuenta que en la película sobre la vida de Khadafi el actor principal tiene que ser Robert Downey Jr. Quizá hasta se lleve un Oscar... La guardaespalda (9 y 10) sí o sí es Pam Grier.


Pero quizá la mejor sea la 8, Khadafi con Mubarak. Los tacos, los pantalones blancos, la camisa estampada, el paraguas blanco. Es Casablanca...


Después sigo con las listas de discos....

viernes, 4 de marzo de 2011

Los 10

Siguiendo con el ritmo vacacional, aprovecho para escribir posts que a nadie le interesan pero que tengo ganas de escribir. Ahora va una lista de los 10 mejores discos de la década que termina, en orden alfabético:

The Streets - A Grand don't Come for Free (2004): el mejor disco de hip-hop de los '00s. El primer disco de The Streets, Original Pirate Material, era una promesa, con un par de temazos pero mucho relleno (como buen disco de hip-hop). Pero en este Mike Skinner se zarpó. Un disco conceptual, que da vueltas sobre sí mismo y alrededor de una relación con una chica llamada Simone. Todo empieza en uno de esos días donde todo sale mal - culminando con la pérdida de 1000 libras que tenían que ser entregadas al dealer y el puto televisor que no anda. En el segundo tema, "Could Well Be In", la conoce a Simone, y el disco sigue con Skinner tratando de recuperar la guita en la timba. Simone lo deja plantado en un boliche y Mike termina en un cocktail de cocaína y extasis. Acto seguido, se muda a lo de Simone donde se pasa todo el día mirando tele, fumando porro y cuestionando la lealtad de sus amigos - hasta que ella lo echa. Con los huevos por el piso, trata de levantarse a otra chica que está muy buena (la genial "Fit but you know it") y descubre que su amigo Dan se levantó a Simone. Pero lo mejor es el Gran Final a todo trapo, uno de los mejores finales de disco de la historia, con el doblete "Dry your eyes" (la mejor canción de ruptura que conozco) y "Empty Cans", donde todo termina encajando, un tema que hasta se da el lujo de darle dos finales distintos a la historia. Perfecto.

Herbert with Dani Siciliano - Bodily Functions (2001): estuve a punto de dejarlo afuera de los 10. Es un disco que envejeció un poco, más a lo Brigitte Bardot que a lo Katherine Hepburn. Pero negarlo sería negarme. Pocos discos sonaron tanto en mi equipo en la década pasada como este. Es el punto alto en la carrera de Herbert, y cuando lo escuché por primera vez me partió la cabeza. Con clásicos como "Suddenly", "Foreign Bodies" o "The Last Beat", se merece este lugar....

Arctic Monkeys - Favourite Worst Nightmare (2006): hay algo que me puede, y son las bandas que sacan un buen debut y después logran hacer un segundo disco mejor aún. Los segundos discos son claramente los más difíciles. En el primero, una banda pone toda la carne en el asador: años de componer, ensayar, juntar material. Si el debut es un éxito, la banda pasa un año entero de gira, promocionando, saliendo en la tele y en la radio, sexo y drogas, y no queda tiempo para componer. Las chicas se te tiran encima, los dealers también, y lo fresco se transforma en rancio. En el caso de los Arctics (como en el caso de The Streets), pasó al revés: lo que era promesa, se transformó en obra maestra. Empezando con Brianstorm y siguiendo con Teddy Picker, FWN empieza arriba y no baja nunca. En sus mejores momentos, es como una mezcla entre Sex Pistols y The Smiths. La letra de Fluorescent Adolescent, por ejemplo, es puro Morrissey (Your Bloody Mary is lacking in tabasco, remember when you used to be a rascal?)

The Field - From Here We Go Sublime (2007): el disco perfecto para cambiar de humor. Para escuchar en un día de lluvia, en un día de sol, para levantarse cuando uno está deprimido, para relajarse cuando uno está eufórico. Más que un disco, es como una colección de sensaciones. No puedo nombrar un tema en particular, es de esos discos que uno tiene que escuchar enteros, desde el primer tema hasta el sublime cierre.

Arcade Fire - Funeral (2004): señoras y señores, el disco de la década. Talking Heads para las nuevas generaciones. La inmensa mayoría de las bandas no escribe 10 clásicos en una carrera de 20 años, y estos canadienses lo lograron para su debut. Cada vez que un pelotudo o pelotuda me viene con que el rock murió después de los Beatles, los Rolling o U2, en vez de mandarlo a lavarse el orto, lo mando a escuchar a Arcade Fire. Como diría una gran amiga peruana, culturízate.

Colder - Heat (2005): es curioso que sino hubiera ido a escucharlos en el One Dot Zero en la Recoleta, nunca me habría enterado que existían. Son franceses, pero en París no logré encontrar este disco, y lo terminé comprando en un tugurio de Ginebra. Heat es el mejor disco de la carrera de Joy Division, el disco que Ian Curtis sabía que nunca lograría componer y por eso se terminó suicidando (bueno, eso no está comprobado...). Después de escuchar perlas como "Wrong Baby", "Losing Myself", "To The Music" o "Tonight" hasta me dan ganas de hacerme francófilo como Cortázar y salir a buscar una patisserie en la Rue de Rivotril.

Radiohead - In Rainbows (2007): hablemos en serio. ¿Cuántas bandas logran mejorar disco a disco y llegar intactos al séptimo? U2, por ejemplo, no pasó del quinto. Más allá del bla bla bla de "pague lo que usted cree que vale" (una gran jugada comercial, by the way), el disco vale en sí mismo. La primera vez que escuché Bodysnatchers o House of Cards, sin ir más lejos, casi se me pianta un lagrimón. Y siguen. King of the Limbs ya es un instantclásico.

MGMT - Oracular Spectacular (2008): al principio los subestimé. Pensé que eran una banda de un temita pegajoso (Time to Pretend) y nada más. Después, con Kids, pensé que eran una banda de dos temitas pegajosos. Después llegué a la conclusión que tenían un disquito entero pegajoso. Hoy en día me doy cuenta que, más allá de mis prejuicios, se están construyendo una carrera. Y el segundo disco lo confirma. Sin ser una obra maestra, logra sonidos que el primero ni siquiera insinuaba. Lo que siempre es una buena señal.




LCD Soundystem - Sound of Silver (2007): otro discazo del 2007... LCD es a los '00s lo que Underworld fue a los '90, una banda que captura el espíritu de una década. Tres discos impresionantes. El primero, un poco demasiado crudo y con mucho relleno. SoS, el segundo, es perfecto. Y el tercero casi entra en esta lista también, pero ya no quedaba más lugar. 

Arcade Fire - The Suburbs (2010): y estos canadienses la hicieron de nuevo. El segundo disco, Neon Bible, es medio raro. No es malo. La evolución respecto a Funeral es clara. Se nota que es un disco pensado y elaborado. Pero le falta. Cuando salió The Suburbs, tuve un poco de miedo. ¿Cuántas bandas tuvieron un primer disco perfecto, un segundo disco raro y después se fueron al carajo? Franz Ferdinand, Royksopp, sin ir más lejos. El disco empieza con un tema casi country, lo que me intrigó pero no calmó mis temores. Pero con los primeros acordes de "Ready to Start", y los primeros versos (businessmen drank my blood, like the kids in art school said they would) el cielo se empezó a despejar. Y no bajan nunca, un temazo atrás de otro: "Modern Man", "Rococo", "Empty Room". Cuando empieza "City With No Children" yo ya estaba hiperventilando frente al equipo de sonido. Por suerte con "Half Light I" te dan un respiro, pero después se mandan una freakeada como "Half Light II" y te siguen machacando la cabeza con más y más, por media hora más. Reinventan el videoclip con "We Used To Wait", el mejor tema de 2010. Se mandan otra freakeada tremenda con Sprawl II (este vivo es imperdible), y lo cierran como lo empiezan. ¿Qué se puede decir? I need the darkness, someone please cut the lights.

Bueno, sigo mañana con 10 discos más que no llegaron a entrar a esta lista pero quedaron ahí, y los mejores discos argentinos de la década. Todo en mi opinión, claro está...

miércoles, 2 de marzo de 2011

Si yo fuera Cortázar...

Aprovecho estas (merecidas) vacaciones para un nuevo intento de leer Rayuela. El cuarto o quinto. El exceso de francophollie me saca de quicio. Hay una clase particular de personas (en Cancillería hay muchos) que se cree la última coca-cola del desierto por hablar perfecto francés y conocer París como la palma de su mano. No sé, tengo amigos que hablan turco, persa, ruso o shaka zulu y lo llevan con naturalidad y gracia. Pero el francés, no.

Esa clase de personas que menciono se esfuerza por mostrar su asquerosidad. Hablan en francés entre ellos, tratando de detectar de qué arrondisement es el acento del otro. Como catadores de vinos. Mencionan un bistro exquisito en la Rue de Tribilin. Ojo que no tengo nada contra Francia o los franceses. Hasta tengo amigos franceses. Muy buena gente. Mi tema es con la francophollie, la necrophillie. El francés hoy es como era el latín antiguamente. 100% inútil, pero la gente se creía superior por conocer su gramática. Y ese prejuicio siempre me impidió disfrutar de Rayuela. O simplemente pasar las páginas.

Pero bueno, estoy de vacaciones y el médico me pidió que no sulfure. Así que me traje Rayuela, y logré terminar el primer capítulo. Lo voy llevando bien, pero necesito descargarme. Así que para pasar el rato en esta noche tropical, propongo una relectura del primer capítulo, sustituyendo las partes más pelotudas con elementos igualmente pedantes pero que me hagan sentir más cómodo.

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¿Encontraría al Brujo? Tantas veces me había bastado asomarme, viniendo por la Meiji Dori, al viaducto que sube hacia Daikanyama, y ya su silueta delgada se inscribía en el Namiki Bashi, a veces andando de un lado al otro, a veces detenido en el pretil de hierro imitando madera, inclinado sobre las vías de la Yamanote. Pero él no estaría ahora en el puente. Su fina cara de translúcida piel se asomaría a viejos portales en el ghetto de ni-chome o en el Goruden Gai, quizá estuviera charlando con una vendedora de takoyaki o comiendo un yakisoba en Harajuku. De todas maneras subí hasta el puente y el Brujo no estaba. Dou shiyou to omotte...

Te acordarías Brujo de aquel paraguas viejo que sacrificamos en un barranco del Kinuta Koen, un atardecer helado de marzo. Lo tiramos porque lo habías encontrado al lado de Hachiko, en Shibuya Eki, abandonado por alguna yamamba, ya un poco roto, y lo usaste muchísimo. Yo lo arrollé lo mejor posible, lo llevamos hasta lo alto del parque y desde allí lo tiré con todas mis fuerzas. Y en el fondo del barranco se hundió como un barco que sucumbe al agua verde y procelosa, kudaranai mono ano furui kasa kimi ga aru hi mitsuketa.

¿Qué venía yo a hacer a Namiki Bashi? Me parece que ese jueves de diciembre tenía pensado salir del burbullo de Shibuya y beber shochu en el tugurio del shotengai de Naka Meguro donde Kugue san me mira la palma de la mano y me anuncia viajes y sorpresas. Si hubieras estado ahí esa noche, como tantas otras veces, yo habría sabido que el rodeo tenía un sentido, y ahora en cambio envilecía mi fracaso llamándolo rodeo. Era cuestión de seguir por los muelles hasta entrar en esa zona de grandes tiendas de Ginza que se acaba en la Showa Dori, pasar bajo la sombra violeta de la Tokyo Ta-wa y subir por mi calle. Ore no machi da.

Sé que un día llegué a Tokyo, sé que estuve un tiempo viviendo de prestado, haciendo lo que otros hacen y viendo lo que otros ven. Sé que salías de un kaitenzushi de Yurakucho y que nos hablamos. Me hartabas un poco con tu manía de perfección, con tus zapatos rotos, con tu negativa a aceptar lo aceptable. Comíamos okonomiyaki en Tsukishima, y nos íbamos en bicicleta a Ueno, a cualquier hotel, a cualquier almohada. Pero otras veces seguíamos hasta Nippori, conocíamos cada vez mejor el cementerio de Yanaka, o entrábamos a un izakaya de Kanda o Hatchobori.

En fin, no es fácil hablar del Brujo que a esta hora anda seguramente por Kabukicho o Futako Tamagawa, mirando aplicadamente el suelo hasta encontrar un pedazo de género rojo, como la noche del terrón de azúcar en el kaiseki ryouri ya san de Waseda. Estábamos con Tsubasa y Naoko, y a mí se me cayó un terrón de azúcar. Un mozo se acercó pensando que se me había caído algo precioso, un takaramono, esa clase de episodios todos los días, mainichi mainichi no you ni.



Asqueroso, ¿no? Pero bueno, los dejo, me voy a buscar una sombrilla y tirarme bajo el sol a empezar el segundo capítulo. Ahh, tanoshimi ni shiteimasu.

lunes, 28 de febrero de 2011

Receso Estival: El Cisne Negro

Estoy de vacaciones. Iba a poner un cartelito en el blog avisando que no me busquen por un par de semanas, pero me pareció mejor dejarlo así por si se me ocurre escribir alguna blogudez totalmente irrelevante. Por eso, y por las próximas semanas, no esperen nada profundo o con contenido (como si antes lo tuviera), sino temitas y boludeces de verano, que para eso estamos.

Por ejemplo, anoche estaba muy al pedo y a punto de ver una peli de Billi Bob Thorton, pero me colgué mirando los Oscar. Años que no me colgaba mirando los Oscar, pero abrí una lata de cerveza y otra de papas fritas y le hice el aguante al Cisne Negro. No era favorita a casi nada, excepto mejor actriz (que se lo llevó Natalie Portman), pero yo le hubiera dado todos los Oscars. O por lo menos los siguientes (ojo que hay spoilers):

- Mejor Película: bah, todavía no tuve la oportunidad de ver la ganadora, pero no me gustan las películas de auto-ayuda, onda "tu puedes". Pero no me imagino que pueda ser mejor que El Cisne Negro. No me imagino que me genere convulsiones en el cine. No me imagino saliendo embobado. Por otra parte, entiendo que "Lazos de Sangre" (otro peliculón) era demasiado independiente y demasiado documental para competir en serio. Pero El Cisne Negro es Hollywood, y Hollywood del bueno.

- Mejor Director: ah, Aronofsky. Después de "Pi" y "Requiem para un Sueño", pensé que lo habíamos perdido. Un par de películas flojas... Este es su regreso triunfal. Un Oscar que el Cisne Negro no se merecía era el de guión. El guión es una basura, una colección de lugares comunes: la madre mostra-freak controladora, el director obsesivo y abusador, la estrella en decadencia, la envidia de las otras bailarinas, el lesbianismo chic pero imaginado. Lo que la hace especial es la mano de Aronofsky, que transforma un argumentito menor en una verdadera película de terror. Como Requiem II: Bailando por un Sueño.

- Mejor Actriz de Reparto: Winona. El tatuaje que Johnny Depp se hizo borrar (Winona Forever) todavía lo llevo adentro. Debe ser una cuestión generacional. Aparece en tres escenas cortas, pero claramente su reacción cuando Nina le dice "Yo quería ser perfecta como vos" es un desencadenante de todo lo que viene después. Beth es lo que Nina ve cuando se mira al espejo.

- Mejor Maquillaje: se lo dieron al Hombre Lobo (dios mío). No puedo pensar en una escena de cine del 2010 donde el maquillaje sea más importante que la entrada de Nina transformada en Odile. La transformación es la esencia de la película, y el maquillaje es la esencia de la transformación.

- Mejor Vestuario: me cuesta sacarle el Oscar a Alicia en el País de las Maravillas, pero me pasa lo mismo que con el maquillaje.

- Mejor Edición: la edición es cruda, más cruda incluso que la de Requiem, que era una maquinita. Pero igual es perfecta, y fue la causa de mis convulsiones en el cine. Simplemente no podía creer lo que estaba viendo. Por momentos, no entendía qué era real y qué era ilusión óptica. Eso es lo que debe lograr una buena edición.

- Mejor Edición de Sonido: simplemente por el efecto de los pies de Nina ensayando, los golpes haciendo el sonido de las alas del cisne. Sublime.

Bueno, lo que quiero decir es que si no la vieron, no se la pierdan...

viernes, 25 de febrero de 2011

La duda

Varios (en realidad, dos) lectores-amigos me recriminaron no haber escrito más en profundidad sobre el tema de la carga decomisada del avión estadounidense, y el incidente diplomático con EE.UU. por el tema.  Un incidente diplomático de la Argentina con una gran potencia es justamente la materia prima de la que este blog se debería componer, y mi única reacción fue una breve entrada minimizando el hecho - posición que mantengo.

Mi respuesta a los amigos fue en el sentido que todo el episodio me generaba muchas dudas y eso me imposibilitaba pensar o escribir claramente. Uno de ellos me contestó que no entender de algo nunca me impidió publicar mis blogudeces. El otro me dijo que en realidad más que duda yo tenía la certeza de que el gobierno argentino meó fuera del tarro y que eso me impedía escribir sobre el tema. Sólo uno de los dos tiene razón, porque si hay algo que este caso no me genera es certezas.


Escucho las explicaciones políticas de uno y otro lado, y todo me genera más dudas... pero a veces leo notas como esta de ayer y esta de hoy de La Nación que me llenan de esperanza. Porque en estas notas no hay lugar para la duda. Leyéndolas, me queda muy claro que el gobierno estadounidense está "desconcertado" y "sorprendido" con la actitud del gobierno argentino. Que lo único que pide Washington es abandonar las posturas infantiles, o los caprichos, y tratar de solucionar esto en un marco de racionalidad y madurez. La certeza es acaparadora: no deja lugar para plantearse si el gobierno argentino actuó correctamente. No deja espacio para revisar el rol que jugaron la Aduana Argentina, la Cancillería Argentina, o la Justicia Argentina. En un festival de infantilidades, los organismos públicos argentinos no deberían actuar, porque cuando lo hacen es para el papelón...


Pero también he leído notas en la blogosfera nac&pop donde no queda márgen para la duda: fue el equivalente a un intento de invasión. Tanta certeza me causa un poco de envidia. Tratar de entender lo que realmente ocurrió es un ejercicio de futilidad en el medio de tantas certezas a priori.


Pero bueno, asumamos por un momento que La Nación es un diario serio y que su lectura es, políticamente, la correcta. La incautación fue un caprichito más de la PNA, es una bronquita que tiene porque Obama no viene a la Argentina y la ventila con pelotudeces como cotejar una lista presentada por el gobierno estadounidense con los elementos contenidos en un avión militar de carga. Pobre, debe estar muy al pedo y usa estos pequeños instrumentitos de poder que tiene para sentirse, no sé, algo. Lo hace de resentida.


Asumamos que todo eso es correcto, entonces políticamente hablando la solución es devolver inmediatamente el material incautado. O por lo menos la caja de la discordia, que parece ser lo único que le interesa a EE.UU.


Ahora, ¿cómo se instrumenta esa solución? Digo, hay una causa por contrabando en la justicia. También tenemos un escollito que se llama Constitución y que establece la independencia de poderes. El Ejecutivo no tiene forma de entrar a un Tribunal, pedirle al Sr. Juez la cajita feliz y alegremente llevarla a la Embajada de EE.UU. para su cordial devolución - a menos que se invoque Razón de Estado para hacerlo, y la verdad es que no sé como se puede instrumentar...


Creo que los Estados Unidos tienen un mecanismo legal para tratar de encontrar una solución rápida a su problemita. Invocando el artículo 116 de la Constitución Argentina, un buen equipo de abogados puede solicitar la intervención directa de la Corte Suprema. Bah, no sé, quizá sea ingenuo de mi parte, pero me parece más efectivo que quedarse pasmado, azorado e hipotenso frente a un periodista.

martes, 22 de febrero de 2011

Susana Alfano y Nahoko Takato

Me zarpé, y si ofendí a alguien pido disculpas. Pero bueno, desde el título advertí que me iba a zarpar... lo que no me esperaba eran reacciones tan poco pacatas, como por ejemplo la de Joaquín Quintas:


poque no te vas a la reconcha bien de tu madre pedazo de retardado mental, vos no estuviste ahi y no sabes lo que pasamos los argentinos en ese momento, sos limitado mentalmente, esta clarisimo


Otro lector, que se identifica como Juan Alfano, pide "no molesten a mi mami". Mi tendencia natural es a descreer de los anónimos, pero en este caso puede ser verdad... muchos visitantes al sitio en estos días acceden a través de google con la palabra clave "susana alfano".


Y quizá tengan razón, me zarpé y ya pedí perdón. Pero bueno, en mi defensa quiero aclarar que dejé bien en claro que esas cosas se pueden pensar, y nunca decir. Y sigo manteniendo el fondo de la cuestión: es más fácil conseguir dos pasajes para evacuar a los uruguayos que 250 para todos los argentinos varados en Egipto en ese entonces. Y creo que hubo una evaluación de riesgo, porque contractualmente hablando el que te tiene que sacar de ahí es el que te vendió el pasaje. A menos que haya riesgo de vida para los argentinos, en cuyo caso la reacción del Estado argentino también es distinta.

Por ejemplo, el alud que causó la muerte de una argentina de 20 años, Lucila Ramallo, cerca de Machu Picchu el 25 de enero de 2010, y que dejó a 700 argentinos varados en la localidad peruana de Aguas Calientes. Tres funcionarios de la Embajada en Lima fueron mandados inmediatamente a acompañar la operación de rescate que llevaba a cabo el gobierno peruano: un cónsul a Aguas Calientes, un gendarme a Ollantaytambo (hacia donde partían los helicópteros) y un cónsul a Cusco, a recibir a los evacuados y ubicarlos en un hotel.

Otro operativo fue armado para traer a los argentinos de vuelta a Buenos Aires, y para llevar alimentos, frazadas y pastillas potabilizadoras de agua a los damnificados. Como se desprende de este cable de Telam, involucró a Cancillería y Defensa, varios aviones, y los últimos 138 damnificados llegaron a Ezeiza el 30 de enero. Pero bueno, la situación era distinta, había una argentina muerta y otros 700 en distintos niveles de riesgo. Y aún así, no puedo controlar mis ganas de seguir chicaneando....


Porque en uno de los comentarios se me acusa de no haber estado ahí, y por eso de no poder opinar. Y en el fondo es verdad. Nunca me tocó vivir una revolución en un 5 estrellas con vista a las pirámides, por lo que no puedo opinar del tema. El hotel igual se ve bárbaro. Y me hizo acordar a un caso que ocurrió en Japón en 2004. Yo vivía en Tokio hacía varios años, hablaba el idioma, sentí que entendía - o empezaba a entender.


Tres japoneses fueron secuestrados en Iraq: Noriaki Imai, un voluntario de 18 años, Soichiro Koriyama, fotógrafo de 32, y Nahoko Takako, 34, voluntaria y organizadora social. Eran momentos en los que la coalición armada por EE.UU. para derrocar a Saddam se resquebrajaba en medio del aumento de la violencia en el país, y el secuestro causó conmoción, la comunidad internacional manifestando su solidariedad con las víctimas y el pueblo japonés.


Pero internamente, en Japón, se estaba lentamente cocinando otro guiso. Todo empezó con un murmullo en internet, en los medios, en la calle. La gente en la calle (que es tremenda en todos lados...) se preguntaba: ¿qué joraca hacían esos en el medio de la guerra? Lo primero que quedó establecido fue la irresponsabilidad del pibe Imai. Al reconstruir los eventos que llevaron a su secuestro, se construyó un relato de un pendejo tiro al aire que estaba boludeando por Jordania, un buen día se despertó, pensó "quiero ver como es la guerra" y se tomó un taxi a Iraq.


Al fotógrafo medio lo dejaron en paz, al fin y al cabo es sólo un periodista, pobre. Pero la bronca de una nación se concentró en una persona: la tal Nahoko Takako. Su historia me parecía interesante: voluntaria y activista, coordinaba la parte logística de la entrega de ayuda humanitaria, haciendo de enlace entre la ayuda recaudada por ONGs en Japón y asegurando que llegue a sus destinatarios en Iraq. Pero para el gobierno, los medios y el pueblo japonés, era una irresponsable que había puesto en juego la reputación de todo un país.


El Jefe de Gabinete de ese momento, Fukuda, resumió el sentimiento mayoritario: "Ellos habrán ido a Iraq por su propia cuenta, pero tendrían que haber considerado la cantidad de gente a la que causaron problemas con sus acciones". Un funcionario de la Cancillería agregó: "En temas de seguridad y vida, me gustaría que ellos (los secuestrados) tuvieran en cuenta el principio de la responsabilidad personal". Mientras los medios largaban las fotos de los tres, atados y con una espada en sus gargantas, todo un país preparaba un rescate a las puteadas.


Inmediatamente empezaron a circular los rumores más absurdos: que Takato tenía lazos con los grupos terroristas; que el secuestro era armado para llamar la atención; que Takato tenía un romance con terroristas. Me acuerdo de ver un programa de televisión donde una señora preguntaba si "los hombres japoneses no eran suficientemente buenos para esta mujer". Cuando el rescate se pudo concretar, y el gobierno japonés los trajo sanos de vuelta a Tokio, la indignación llegó a su punto máximo. Una delegación los recibió en el aeropuerto, con carteles que dejaban muy en claro que los tres secuestrados habían tenido lo que se merecían, por irresponsables. El gobierno les cobró US$ 6.000 por las tareas de rescate, dejando en claro que el costo había sido mucho más alto pero que la tarifa estaba subsidiada.


Hablando con amigos, tratando de entender esa reacción, me sorprendía el uso de la palabra "egoísmo". A mi me parecía difícil aplicar nuestro sentido de "egoísmo" a una persona que estaba arriesgando su vida para ayudar a los demás, pero la respuesta era clara: es egoísta una persona que pone su propia voluntad (incluso cuando su voluntad es ayudar) por encima de las consideraciones de todo un país, ignorando los avisos de evacuar que había lanzado el gobierno japonés en su momento.


Esta nota del New York Times resume el regreso sin gloria, y esta entrevista con Imai de la BBC explica el horror del cautiverio. Pero la imagen que me queda en la memoria es la de Nahoko Takato, sedada y visiblemente alterada, haciendo una reverencia frente a las cámaras, frente a todo un país, pidiendo perdón por su irresponsabilidad.


Hay cosas de la cultura japonesa que nunca voy a llegar a entender, y mi pregunta en este caso era: ¿cómo hubiera sido nuestra reacción, como país, si los tres secuestrados hubieran sido argentinos?

domingo, 20 de febrero de 2011

En defensa de Globant y del testing

Me parece que este par de comentarios de Chacall a mi post anterior de cierta forma cierran el tema de una manera que, por falta de conocimiento del tema, yo no podría lograr:


Yo había preparado una respuesta a carlos por el tema de negreros, y al final no la mandé.

Me da toda la impresión de que vio por TN una vez un informe donde mostraban como hacían jugar a chicos para testear juegos. Y a partir de allí, extrapoló que son negreros.

Solo conozco 2 personas trabajando en globant, una era ayudante en mi cátedra y la dejó precisamente por ir a trabajar a globant, y otra persona, es esta que tiene este blog y no da la impresión por las fotos que muestra, y por la calidad profesional del dueño de dicho blog que la empresa tenga una política de negreo.

Otro tema, que una empresa argentina se base en QA (Aseguramiento de la Calidad), según deslizó carlos, debería ser algo para destacar, es una de las áreas más importantes, y en las que mayor énfasis se hace hoy en día para diferenciarse, tener expertisse en eso es fundamental. Cualquier cosa que se pegue una vuelta por el SEI de la universidad de Carnegie Mellon para ver que se piensa de la calidad en el primer mundo.

Estoy recordando una reunión que mantuve en 2002 en conjunto con un grupo de empresas de informática de mi zona, con el presidente de la cessi de aquel entonces, Carlos Palloti, donde nos presentó un plan estratégico de crecimiento de la entidad y que hoy casi a 10 años, creo que se sobrepasó la meta, claramente. Y sin apelar al negreo, más aún, no se cuanto conoce carlos del mercado, pero muchas veces la problemática es inversa, los profesionales de sistemas tienen una muy alta rotación, dado que siempre aparece una empresa que te ofrece algún beneficio extra.

Y si es una industria que creo que en esta etapa de apreciación cambiaria va a mostrar si ha madurado lo suficiente.

En tal sentido, la ley de promoción que se dio a nivel nación y en distintas provincias, con exencionces fiscales para aquellos que certifiquen normas de calidad, muestran que hoy argentina está en el TOP 10 del mundo con empresas certificadas en CMMi (79 empresas y ya debe haber alguna más) (pagina 19 del informe que linkeo.

Un tema que si hay que tener en cuenta para la madurez de esta industria, es los recursos humanos. Lamentablemente la cantidad de alumnos no solo no aumenta según las necesidades sino la cantidad de graduados finales muchas veces bajan, incluso porque las mismas empresas buscan alumnos avanzados y así les impiden finalizar sus estudios. ¿Cual es el problema? Que para ganar un proyecto no hace falta hoy solamente ser barato o competitivo por precio sino bueno. Ejemplo, una multinacional radicada en el país, tenía que realizar un proyecto y para el mismo competía la sede local y otra de un país de europa del este. En la decisión final, además de muchos factores, tuvo peso que esa filial tenía 2 PhD con tesis en el tema del proyecto, y aquí un magister con tésis en curso. Son detalles menores, tal vez, pero sirven para apuntalar un concpeto de competividad que no esté solo atado al tipo de cambio, a ser baratos o demás, sino a ofrecer una diferenciación a nivel más fino y dificil de suplantar.


Releo mi comentario y una disgresión, Testing no es lo mismo que QA, QA es mucho pero mucho más amplio, pero si es cierto que testing es una parte fundamental en QA. Y hay mucho pero mucho desarrollo teórico y práctico sobre el tema de testing, existen numerosos desarrollos complejos para automatizarlo, eficientizarlo, teorías acerca de como interpretar los errores y del testing y demás.

Lo que quiero decir es que testing es una de los puntos más importantes de la industria hoy en día (solo por un segundo pensemos, todos en todos los controladores computarizados de un avión, es importante el testing?? cuanto importante? si hay que asignar recursos a donde lo asignamos con mayor prioridad???). Ni hablar que hoy por hoy nadie dice que una tarea de un proyecto está terminada, si el testing fue satisfactorio. En tanto y en cuanto una tarea no pase el testing, esa tarea no está terminada.

Ni hablar el rol que juega el testing en las metodologías de desarrollo ágiles. Más aún, existen enfoques de desarrollo de software basados en testing. Primero escribir los testings y luego realizar código que haga que el test pase (TDD se denomina).

Por lo que equiparar outsource de testing (que no conozco mucho que se haga pero se que algunas organizaciones lo realizan), con un call center, es desde mi punto de vista, abismalmente erróneo.