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miércoles, 8 de septiembre de 2010

Alta política (II)

El nuevo nombre del juego es seguridad colectiva para Sudamérica. La herramienta que elige Brasil para jugar este juego es el Consejo de Defensa Suramericano de Unasur. La propuesta brasilera de CDS y el proceso que llevó a su creación están desarrollados acá. Es interesante observar lo siguiente:


- Todo el bla bla bla de planificación tiene palabras lindas como "objetivos estratégicos nacionales de largo plazo", "sistema colectivo de defensa con los países veciones", "nueva institucionalidad multilateral en defensa a nivel regional", "creación de una fuerza militar conjunta para Sudamérica".


- Su primer paso internacional fue la presentación de rigor, por parte del Ministro de Defensa de Brasil, Nelson Jobim, a Rice y Gates, en Washington. Aclarando que esto no es una OTAN para Sudamérica


- Después de ese primer paso, ya todo baja de tono, y las nuevas palabras de orden no incluyen "fuerza militar conjunta", sino que son más light: "medidas para aumentar la confianza", "ejercicios militares conjuntos", "integración de las bases industriales de defensa". También aclaró, para que no queden dudas, que la iniciativa no contempla "la creación de unidades de combate".


- El próximo paso fue su gira sudamericana para explicar el proyecto. No existen las casualidades, la gira empezó en Caracas. Chávez se mostró receptivo y aprovechó para aclarar que el CDS es parte de Unasur. Por las dudas, Jobim explicó que "no hay ninguna pretensión operacional".


- Los próximos países visitados se dividieron entre los que respaldaron (Guyana, Ecuador, Chile y Bolivia), los que dijeron "dejáme que vea los pelpas, chango" (Colombia, Perú y Uruguay) y los "me encantó que vinieras" (Surinam, Paraguay)


- Y está la posición argentina. La eterna posición argentina. El documento, en lenguaje burocrático, se limita a decir que, mui graciosamente, la PNA y la Ministra de Defensa escucharon largas explicaciones sobre la materia. Lo que no dice es que la PNA ejerció el sagrado derecho que mencioné en mi post anterior.


¿Se acuerdan de las lindas palabras iniciales, estrategia, institucionalidad, fuerza? Bueno, el resultado es este. Una especie de Reunión Anual de Ministros de Defensa de Sudamérica, para propiciar la definición de enfoques conceptuales, compartir información, crear una red, organizar un Seminario, encargar un estudio, identificar los factores de riesgo. Hay algo de carne en todo eso (un ejercicio humanitario conjunto, articulación de posiciones en foros multilaterales, que creo que ya se hace, y un mecanismo de consulta y evaluación inmediata ante amenazas a la paz). Pero poquita. Más que águila, codorniz.


La verdad es que yo tengo muchas más preguntas que respuestas a todos estos temas de alta política. Y la primer pregunta qué tengo es: ¿nos conviene ir hacia un camino de seguridad colectiva? Porque si vamos a la seguridad colectiva regional, no podemos andar con medias palabras. La seguridad colectiva requiere capacidad operacional. Fuerza bruta.


Lo que sí me queda claro es que fuerza en el sentido de la propuesta brasilera no nos sirve mucho. Porque lo que ellos proponen es defensa tradicional: "impedir en el futuro una aventura militar o una presión de algún país sobre la región o sobre alguna nación sudamericana". Y por suerte esa no parece ser una amenaza para la Argentina en los próximos años. Y existen amenazas reales, que el documento de creación del CDS no menciona más que como variables a ser identificadas y estudiadas. Bueno, pregúntenle a la población, que de amenazas entiende, y considera (Gallup dixit) que la lucha contra las drogas es la máxima prioridad de nuestra polex. O a Alan García, que ahora parece que quiere un Plan Perú, para poder transformar su país en una nueva Colombia.


Muchas preguntas. Y mañana y pasado, las respuestas. No en este bloj, que no las tengo. Acá. El Ministerio de Defensa está organizando un seminario internacional sobre "Defensa Nacional: Desafíos y Perspectivas en el Siglo XXI". Esto en el marco del proceso de elaboración del Libro Blanco de Defensa 2010. Me encantaría poder ir, pero estoy tapado de laburo. Las inscripciones se hacen a este e-mail. Si alguien va, que cuente.

martes, 7 de septiembre de 2010

Alta política (I)

Hay cuestiones que van más alla de la ideología de la persona o partido que circunstancialmente ocupe el sillón de Rivadavia. Hay formas pomposas de referirse a esas cuestiones, incluyendo "políticas de Estado". Pero uno también puede mirarlo desde otro lado. Pertenecer tiene sus privilegios, y todo o toda PNA tiene el sagrado derecho de mear al Presidente de Brasil en lo que hace a un sillón en particular: el asiento permanente en el consejo de seguridad de la ONU. Que es el sueño de consumo de todo Presidente de Brasil en materia de polex.


Resulta difícil encontrar algo en común entre Alfonsín I, Menem, De la Rúa, Kirchner I y Kirchner II, pero todos han hecho uso de ese derecho. La lógica por detrás de este perk del (la) PNA es que para poder ser un candidato creíble al asiento permanente, Brasil tiene que alinear a Sudamérica atrás suyo. En la práctica, Sudamérica equivale a Argentina + 5/6 (antiguamente México también jugaba, pero Brasil logró aislar a los mexicanos). El consejo de seguridad trata temas, eh..., de seguridad. Alta política.


Pero en la práctica, el consejo de seguridad no existe más. Como institución de seguridad colectiva, fue creado para impedir que Bush (o cualquiera en posición equivalente) invadiera unilateralmente a Iraq (o cualquiera en posición equivalente) en el 2003. Uno podría argumentar que el CSNU dejó de existir el 11/9/2001, pero eso es para los historiadores. Entonces, se puede decir que a Brasil, hoy, no le interesa el asiento en el consejo de seguridad, sino que le interesa el asiento en la mesa que un día va a discutir qué hacer con el consejo de seguridad. Y creo que la tienen asegurada, le guste o no a la Argentina.


Yo no tengo idea de qué es lo que puede llegar a salir de esa discusión, pero igual creo que no es algo que le interese demasiado a la Argentina. Obvio que queremos, como Sandra Bullock, la paz en el mundo. Pero nuestros intereses vitales son más modestos en escala: estabilidad regional. No queremos quilombos en el barrio. Somos casi casi una potencia conservadora, je je je. Y ese es el debate que nos tiene que interesar: mantenimiento de la institucionalidad a nível regional.


Entonces, para entender el debate en términos de seguridad que se plantea en el Cono Sur (y que tiene implicancias para el resto de Sudamérica), hay que entender que lo que para la Argentina es un objetivo central de polex (estabilidad regional), para Brasil es, además de un objetivo secundario, una herramienta para conseguir su objetivo central, que es sentarse en la mesa de los grandes para discutir la seguridad planetaria.


Caso práctico: Bolivia. Con aproximadamente 1 millón de bolivianos en territorio argentino y fronteras abiertas (grande Patria Grande), la institucionalidad en Bolivia es casi una cuestión de política interna para nosotros. Al Evo lo blindamos no sólo porque lo queremos, pero también porque desestabilizarlo trae consecuencias para la Argentina. Para Brasil, un golpe contra el Evo le mancha su imágen de Gendarme del Sur pero no llega a ser un problema interno.


Bueno, todo esto era una breve introducción para tratar un tema en particular: el Consejo de Defensa Suramericano (CDS) de Unasur. Pero ahora tengo que ir a laburar, así que queda para la próxima.