Un día como mañana, pero en diciembre de 1990, un PNA recibía la primera visita de un Presidente de EE.UU. a Buenos Aires en 30 años. Cuenta la leyenda que varios de sus principales asesores le habrían recomendado al POTUS en cuestión cancelar la etapa Buenos Aires de su gira latinoamericana, esencialmente porque en esas horas se producía el último levantamiento carapintada. Pero que el Presidente de EE.UU. insistió personalmente en venir a respaldar a un Presidente que había cambiado en pocos meses los ejes históricos de la política exterior argentina, enviando naves al Golfo Pérsico en una fuerza multinacional a pedido de EE.UU. En su discurso en la Casa Rosada, Bush padre dijo:
Argentina ha marcado el camino en la restauración de la democracia. Y el Presidente Menem y los argentinos han demostrado esta semana su firme decisión de no permitir que ningún grupo lleve de vuelta al país a los días de violencia y dictadura. Una muestra excepcional de fuerza y determinación.
También cuenta la leyenda que cuando Bush se encontró a solas con Menem, lo felicitó por todas sus victorias recientes (contra los carapintadas, contra los iraquíes, contra la inflación) con la siguiente frase: "Carlos, you are the winner" ¿Cómo resistir la tentación de decir que justo ese día de diciembre nacieron las relaciones carnales?
Otro día de diciembre, pero hace 10 años, un PNA quisó presentar en el Parlamento la quiebra como una reafirmación de la soberanía nacional. Como si Papandreu hubiera querido ponerle un tono de jolgorio y festejo a todo lo que está pasando ahora. Quizá no sea correcto decir que ese día hayan muerto las relaciones carnales, pero si queremos reducir, condensar, explicar y justificar, podríamos presentar el argumento que esos aplausos en nuestro Congreso festejaron el nacimiento de una nueva etapa en la política exterior argentina, lo que muchos dieron por llamar el aislamiento.
Si se ponen a revisar los primeros posts de este bloj, una de las primeras discusiones que se dio fue justamente sobre el aislacionismo: ¿estuvimos realmente tan aislados del mundo en la primera década del siglo XXI? ¿habían opciones más "integradoras"?
Un día de diciembre, el mes que viene, una PNA inaugurará su segundo mandato después de haber recibido un respaldo plebiscitario. Es posible que en su discurso en el Congreso Nacional establezca las líneas rectoras de la política exterior para los próximos años, y diría que es probable que de cierta forma se anuncie el fin del aislamiento. Los historiadores discutirán si el aislamiento fue tal, si fue inevitable, si habían alternativas, etc etc. Pero la Argentina de hoy ha dejado la crisis del 2001 para atrás, y ahora tenemos que mirar hacia adelante, hacia el futuro.
Un día como hoy, en un minuto como este en el que escribo, una PNA mantiene una postergada reunión con un POTUS para tratar los temas de la agenda bilateral. En esta reunión no se van a definir los ejes de la PEA, pero sí de cierta forma se definirá el marco internacional en el que podremos actuar. El margen de acción. Nuestra relación con la principal potencia del mundo, lo que no es poco. Quizá en el futuro podamos condensar y reducir tendencias, construir un nuevo relato superador a partir de lo que se diga y del tono en que se lo diga en una reunión como la de hoy.
