Mostrando entradas con la etiqueta el de adentro. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta el de adentro. Mostrar todas las entradas

jueves, 7 de mayo de 2015

A currar, mi amor

Post momentáneamente sujeto a revisión por el autor

miércoles, 15 de octubre de 2014

Destino Sidney

Después de muuuuuchos años en la Argentina, intercalados con algunas misiones cortas, otras medianas y otras largas, un día me tocaba salir destinado al exterior. Y el día finalmente llegó. Así, después de mucho cavilar, especular, rosquear y resignar, desde el 4 de septiembre estoy destinado en Sidney, Estado de Nueva Gales del Sur, en Australia, sede de uno de nuestros 62 Consulados.

Funcionalmente, dependemos de la Embajada Argentina en Canberra (Canberra es como la Brasilia de Australia). Es la Capital, así que allá se hace el trabajo más glamuroso: las relaciones políticas, económicas, culturales, sociales. Los temas importantes. A diferencia de la mayoría de nuestras Embajadas en el resto del mundo, Canberra no tiene una sección consular. Y como no hay otro consulado en el país que no sea este, en Sidney nos toca atender a los aproximadamente 35.000 argentinos desparramados en los 7,7 millones de km2 de este país-continente – lo que representa un territorio ligeramente menor al de Brasil.

Si el laburo glamuroso acá no llega, ¿Qué es exactamente lo que nos toca hacer? La verdad, bastante. Tramitar pasaportes, DNIs, certificados de antecedentes penales, emitir certificados de supervivencia, de residencia. Hacemos poderes, emitimos visas, legalizamos firmas. Otorgamos opciones de nacionalidad a hij@s de argentin@s nacid@s en Australia – lo que está muy copado, los bebés entran en el consulado siendo apátridas o con nacionalidad australiana, los identificamos, y un par de horas de trámites después salen argentin@s, con número de DNI 52 millones y todo!!!!! Atendemos a argentin@s en problemas, y a veces nos toca visitar cárceles u hospitales – en algunos casos incluso jugamos al psicólogo. Para muchos de esos trámites, y para tratar de facilitarles la vida a nuestros compatriotas, nos toca actuar de intermediarios con la ANSES, el ReNaPer, la policía australiana, migraciones de ambos países y un sinnúmero de siglas que yo ni sabía que existían… De todo un poco, realmente. Sólo entre esas cuestiones y mantener la máquina funcionando y el Consulado abierto, los días se me pasan volando.

Todo esto para mí es un gran desafío. Es la primera vez que me toca hacer laburo consular en gran escala. Y la verdad es que hay pocas escalas mayores que 35.000 argentinos distribuidos en 7,7 millones de km2. Igual no me puedo quejar. Bah, no me quejo. En lo personal, hay lugares peores para vivir que Sidney – aunque no conozco ningún lugar más caro que este. En lo profesional, el Consulado funciona bien. Funciona muy bien. El equipo es bueno, con la Embajada nos llevamos de diez, el laburo está sistematizado y la comunidad argentina en un 85% (más o menos) está satisfecha y es encantadora.

Igual por suerte hay detalles para mejorar, así no me transformo en un simple agente del status quo. La central telefónica, por ejemplo. Necesitamos cambiarla, urgente. Tiene como 20 años, y cobró vida propia, tomando decisiones arbitrarias sobre el destino y el eventual almacenamiento (o no) de cada uno de los llamados y de cada uno de los mensajes. Nos putean un poco por este tema… el otro gran problema es que no tengo los equipos necesarios para tramitar pasaportes fuera de Sidney, entonces la comunidad que vive por ejemplo en Perth (4.000 km de distancia, ponéle) tiene que viajar 5 horas en avión para documentarse. Son mis desafíos para los próximos meses, creo que si los soluciono subo del 85% de satisfacción a un 95. Y me voy a la playa tranquilo...

lunes, 18 de marzo de 2013

En la provincia de Malanje (II)

Siguiendo con el post del otro día, el domingo nos despertamos en la ciudad de Malanje no muy temprano, desayunamos y partimos en dirección a Cacuso para tomar la ruta hacia el Parque Nacional de Pungo Adongo.


Malanje en sí no dice tanto: es una típica ciudad angoleña, con su parte colonial de principios de siglo XX, edificios públicos de la etapa desarrollista del colonialismo portugués pos II Guerra, vacío arquitectónico entre los '60 y 2002, y mamotretos nuevos y grúas y grúas. Todo rodeado de enormes musseques (favelas), y una panadería por cuadra. Así que nos rajamos rápido.

Mañana tormentosa, nubes espesas en el cielo, tomamos la ruta que sale de Cacuso sin saber muy bien qué esperar, y en menos de media hora empezamos a ver a lo lejos unas formaciones rocosas gigantes emergiendo del antiplano contra el cielo gris. A medida que nos acercábamos, empezamos a distinguir el tamaño y peculiaridad de cada forma de piedra. Y la magnitud de todo el complejo.

Pasando el primer conjunto de piedras, una explotación agrícola respetable. El cartel a la entrada menciona 10.000 hectáreas, un proyecto gubernamental. Parte (necesaria) de la obsesión por lograr abastecerse localmente de alimentos. Si una cooperativa en una provincia empieza a producir pepinos, es noticia en el Jornal de Angola.
Seguimos por la ruta hasta el segundo conjunto de piedras, y la entrada del parque nacional. Todo asfaltado, pero de resto es como si fuera territorio virgen. No hay un centro de información, no existen carteles explicativos, no hay un hotel o restaurante en ninguno de los pueblos de la zona.


Así que nos bajamos del auto, agarramos los caminitos y nos dedicamos a explorar las rocas. Subidas, bajadas, grietas, y vistas a más rocas, valles, y unos escenarios salidos del Señor de los Anillos. Tierra fértil hasta perder de vista. El Africa que uno no ve en los noticieros, un continente lleno de posibilidades, donde cada cosa que falta es señal de un potencial inexplorado.

Habiendo manejado a la ida, la vuelta me dediqué a mirar por la ventana. El auto volvió silencioso. Yo pensaba. Pensaba en las riquezas de un continente que uno tiende a ecualizar con la pobreza. Pensaba en las oportunidades de una tierra que nos enseñan a asociar con la desesperación. Pensaba en todas las semillas que se plantaron el año pasado, y como esas semillas son menos del 1% de todo lo que la Argentina puede hacer en este país. Pensando me quedé dormido. Una linda siestita antes de tomar el volante para entrar a Luanda.


Propiedad intelectual: las fotos las saqué del fb de c, de acá, acá y acá

lunes, 11 de marzo de 2013

En la provincia de Malanje (I)

Otro fin de semana largo nos deposita nuevamente en rutas angoleñas, escapando de Luanda y camino al interior. Pasando por pueblitos con casas de adobe y con nombres como Quitumbo, Lussue de Baixo, Lussue de Cima, Cambondo. Pueblos donde la bandera del Partido es más visible que la bandera misma de Angola; donde el Partido es el único Estado presente. Pasando por miles y miles de hectáreas de tierra fértil cubierta de monte, esperando una revolución agrícola. Muy de vez en cuando una explotación agropecuaria. En los pueblos, agricultura de subsistencia.


Pasando por ciudades, ciudades chicas como Cacuso, Lucala o Lombe. Asfalto nuevo, escuelas nuevas, puentes nuevos, hospitales nuevos. Sucursales de banco siglo XXI en ciudades tratando de entrar al XX. El Estado marcando presencia a través de la construcción de edificios públicos. Grúas. Conjuntos habitacionales, algunos ocupados. Empresas constructoras chinas. Chinos. Supermercados libaneses. Bon-o-bon made in Mexico. Ciudades grandes y chatas como N'dalatando, capital de la provincia del Kwanza Norte. Con mercados donde se asan pescados a la parrilla y se venden platos con mucho jindungo. Y zungueiras caminando las calles, un balde en la cabeza y un bebé en las espaldas.

Así llegamos, al atardecer del primer día, a las cataratas de Calandula. Desde la ruta, rodeada del verde fosforescente de la selva tropical, se observa a los lejos la bruma de las caídas de agua.


La poca infraestructura hotelera colmada por el fin de semana largo, el sol que cae a pasos acelerados, tomamos la decisión de buscar un lugar para acampar. Del otro lado del valle, a lo lejos se observa una estructura abandonada, como un viejo hotel panorámico. Preguntamos el camino, hacemos unos 20 quilómetros y un viejo cartel indica el camino a la Pousada. Una vieja ruta de asfalto en camino de ser reapropiada por la naturaleza nos lleva a los restos de un hotel.

Nadie a la vista, y nubes amenazadoras en el cielo. Tendemos campamento en la parte de atrás del hotel. Al rato es noche profunda, empieza la tormenta, hacemos un fuego y de golpe estamos en el escenario perfecto para una película de terror. Y sin señal de celular. Asamos una colita de cuadril a resguardo de la lluvia que igual penetra por las grietas de la vieja construcción. La noche es fresca y perfecta para dormir en carpa. Entro en el hotel con la luz de mi celular. Me cago en las patas y salgo corriendo. Repasamos todos los elementos de película de terror contenidos en la escena (campamento, tormenta, hotel abandonado, celulares mudos), pero lo único que me preocupa un poco es que en la oscuridad del valle las luces del auto y la fogata en el hotel abandonado llaman mucho la atención. Pero evidentemente esa preocupación no logra quitarme el sueño. A eso de las 8:30 de la mañana escuchamos voces, angoleños visitando el sitio. Seguimos durmiendo hasta las 10. Llevo una silla portátil a una de las habitaciones y me siento a leer cuentos de Cortázar mientras la bruma de las cataratas me rocía.

Después de un breve pero intenso intercambio de ideas con unos vaguitos locales (que empezaron siendo tres y al cabo de un rato ya eran como ocho) nos tomamos el pire, no sin antes ofrendar a las deidades locales cinco cervezas, tres cocacolas, una fanta y un paquete casi entero de papitas Lays. A cambio de tan generosa oferta, los oráculos nos enseñan el camino a la cascada de Musseleji. Después de un camino en el que pusimos a prueba el 4x4 de la camioneta, llegamos a unas cascadas chicas pero con agua cristalina y fresca en la cual pudimos compensar la ausencia de agua corriente en el hotel donde pasamos la noche.

Y entre rutas intransitables, cascadas, selva y tertulia con familias angoleñas se nos pasó el día. Decidimos seguir camino a Malanje para tratar de conseguir lugar para dormir. Tuvimos suerte y conseguimos una habitación en una hospedaria. Dimos vueltas por la ciudad, comimos en un restaurante portugués pero como no había quorum para salir a bailar tarraxinha terminamos durmiendo temprano, que el día siguiente nos aguardaba con excursión al Parque Nacional de Pungo Andongo y las piedras negras.

Mañana (o pasado) sigue el relato. Propiedad intelectual: las fotos las saqué de acá, acá, acá y acá.

lunes, 28 de enero de 2013

Luanda, Luanda

Es una propaganda, no me acuerdo muy bien si de una empresa de celulares o de un banco. En la imagen se ve una foto del Delta del Okavango o alguna vaina por el estilo. La leyenda está escrita en inglés:

Some people call it Africa. We call it home.

Es mi mismo sentimiento, por lo menos por unos meses más. Desde el 1° de diciembre, por una serie de circunstancias aleatorias y que no vienen al caso en este momento, estoy semi-viviendo en São Paulo de Luanda, capital de Angola. Ciudad de contrastes - clisé inútil, ya que todas las ciudades están hechas de contrastes. Pero en esta es como que uno viviera dentro del clisé.

Es una ciudad grande. Es un caos. Es una Luanda que son muchas Luandas. Es la capital de un paìs que desde su independencia y hasta hace diez años vivió en guerra civil y hoy con las rentas del petróleo tiene la posibilidad de inventarse como Nación. Es la ciudad donde en la esquina de la Lenin con la Salvador Allende está la sede de Chevron, y donde la Embajada tiene cuenta en la Agencia Che Guevara del Banco Angoleño de Inversiones.

Es una ciudad que se sueña como la Dubai del Sub-Sahara, y que cuando se despierta no tiene donde botar los deshechos de sus cloacas. Donde el único transporte público son los inefables candongueiros. Donde el Camarada Presidente anuncia a viva voz que "Angola crece más y distribuye mejor". Y donde, a pesar del oro negro que garantiza el 70% de los ingresos fiscales, todas las noches barrios enteros de la ciudad pasan horas sin luz.

Así que, bueno, por unos meses van a leer mucho sobre Angola. Comandante, por ahora podés ubicarme en tu blog, ahí donde dice "Argentinos desde el exterior".

jueves, 13 de septiembre de 2012

Volver

Uno siempre vuelve, ¿no?

La venía postergando. La vuelta, digo. Volver a escribir, volver a publicar. Han pasado muchas cosas en los últimos meses. Se podría decir que es casi casi como estar en otro Ministerio. Por momentos parece un Mini, por momentos parece un Misterio. Uno también es otro. El cambio permanente, que le dicen. Y en el medio de tantos cambios, la incertidumbre, cierto temor a escribir cosas que quedan publicadas y de las que uno después puede llegar a sentir vergüenza...
Durante meses, frente a la consulta de por qué había dejado de escribir, mi respuesta fue siempre la misma: "me falta claridad". No es que hoy la tenga, pero también me di cuenta que no tiene sentido postergar lo inevitable por una búsqueda de algo que no sé si voy a encontrar en un futuro próximo. Entonces voy a seguir escribiendo sin claridad, y medio sin rumbo. A ver en qué dirección me lleva el viento.

Hablando un día sobre este bloj con una gran amiga, me dijo algo como que "en esto de escribir y publicar, también hay una gran dosis de vanidad, ¿no?". Me dejó pensando, porque algo de razón tiene, pero uno tampoco puede reducir la voluntad (o la necesidad) de expresarse a un ejercicio de vanidad. Por más esfuerzo que haga para tratar de imponer la humildad por sobre la vanidad, y por más recursos de estilo que utilice en esa batalla permanente de la virtud contra el vicio, la victoria final de la humildad (la que me haría verdaderamente libre) sólo es posible escribiendo lo que pienso y eliminando los borradores antes de publicarlos.

Reconozco que no soy tan virtuoso como para elegir ese curso de acción, por lo que seguiré corriendo el riesgo de quemarme en esta hoguera. Entonces vamos al grano, y dejemos de dar vueltas. ¿Por qué vuelvo? Resulta que hace más o menos un mes me llama Flor, y me pregunta si había leído el último comentario que me habían dejado. Le contesté que no, y procedió a leerlo. Una anónima o un anónimo escribió:

"EDA, espero que no dejes de escribir, tu ironía me divierte y, además, me calienta."

Ahora.... ¿hay mejor razón para volver a escribir que la posibilidad de un levante?

martes, 6 de marzo de 2012

Everyday is like Sunday

No me pasa seguido, eso de querer que todos los días sean domingo. Pero bueno, el domingo fui a ver a Morrissey en vivo por primera vez. No voy a hacerme el cool y decir que fue como ir a un recital cualquiera. Fue una larga espera, desde que el día que cumplí 15 años me regalaron mi primer caset de The Smiths, un super gastado TDK que sonó a morir con los 16 temas de Hatful of Hollow. Han pasado décadas, pero todavía me las conozco de memoria, y en el orden correcto...


Es una historia de desencuentros. Las dos veces que vino a la Argentina yo estaba fuera, y una vez fui contento a verlo en el Fuji Rock, para enterarme que Mozza se había enfermado y habían programado a Primal Scream en su lugar. Igual me contuve en las expectativas... no tiene sentido ilusionarse que uno de repente va a volver a tener 16 años y va a hacer agujeros en el vinilo de The Queen is Dead de tanto rodarlo. Tampoco soñé con que de repente iba a surgir Johnny Marr con su guitarra, Morrissey sacando gladiolos de su bolsillo y que el mundo volvería a ser lo que fue, en los '80.


Aunque por unos minutos lo fue. Cuando empezó con "The first of the gang to die", por ejemplo. Esa oda a los pandilleros chicanos de Los Angeles, seguida por "You have killed me" y "You're the one for me, fatty". La banda sonaba muy bien, y Morrissey retrocedió 25 años en el tiempo, a una época en la que pocas cosas sonaban tan atractivas como ser atropellados por un camión de 10 toneladas, y le siguió con una versión melódica de "Everyday is like Sunday".


Un par de temas del último disco, con "Alma Matters" en el medio, y un poco de tortura con la inefable "Ouija board, ouija board". "I will see you in far-off places" fue como un alivio, en una versión orientalizada, y el punto alto de la noche vino con "I know it's over", una de las canciones de ruptura más impresionantes de la historia, esa fotografía del momento en que la necesidad es más fuerte que el amor, y en el que uno se aferra a algo por absoluta incapacidad de saber hacia donde ir.


"Let me kiss you" y "Black cloud" calmaron un poco las aguas. Si bien yo creía que el público iba a ser onda nostalgia, me sorprendió la cantidad de veinteañeros acompañando canciones compuestas en una época anterior a su mismo nacimiento. Igual, hacia demasiado calor para el festival de Morrissettes. Y la temperatura volvió a subir con "Meat is Murder", acompañada de un video (el único de la noche) con escenas tremendas de maltrato de animales en la industria de procesamiento de alimentos. El refrán modificado (Kill, Eat, Murder) le da una fuerza nueva a la canción. Era el momento político del show, y Mozza volvió a repetir que las Malvinas son argentinas.


A esa altura a Morrissey ya le quedaba poca voz, en un momento puteó por haber salido a hacer un jogging largo durante el día, y "Please please please let me get what I want" sufrió un poco por esa falta de voz. Un tema nuevo ("Scandinavia") y el show cerró con una versión bien ochentosa (y casi instrumental) de "How soon is now", y un bis cortito con "One day goodbye will be farewell".


Con el cancionero acumulado a lo largo de tres décadas, era imposible satisfacer a todo el mundo. V. se quejó de la ausencia de "The more you ignore me, the closer I get", otros querían "Suedehead". A mi me hubiera gustado alguna de "Strangeways, here we come". Pero fueron 85 intensos minutos de un más que digno recital. Y hasta me dieron ganas de postear algo de nuevo....

martes, 17 de enero de 2012

Touché ... pero es obvio que Abel tiene razón

Abel viene aprovechando el tranquilo y cálido mes de enero para escribir una serie de posts sobre la agenda internacional. Haciendo un recopilado sobre lo (poco) que hay en la blogosfera sobre temas de política internacional, este bloj no está incluido. Después de mi indignación inicial por sentirme olvidado, me puse a pensar en las razones por las cuales EAyEA no estaría en la lista corta de Abel. Y la más obvia es que, bueno, revisando el historial de entradas, no hay mucho sobre "alta política internacional".


Debo decir que desde el principio traté de evitar las grandes cuestiones que, para la Argentina, son variables exógenas. Por otra parte, los Kissinger y Mitterlchöffel de la vida me aburren profundamente (hay muchos en la Cancillería). Y entonces he pasado un año y medio tratando de pintar el chiquitaje de nuestra política externa concreta en gruesas pinceladas: nuestras relaciones comerciales con China, las funcionalidades de la Cancillería,  cuestiones presupuestarias, la política externa automotriz de la Argentina, las negociaciones comerciales multilaterales, el voto del argentino en el exterior, y así por delante. También me concentré mucho en los temas de cocina interna del Ministerio encargado de llevar adelante nuestra política exterior: el ingreso a la carrera, las mujeres en la diplomacia, nuestras sedes en el exterior, el terror a la cámpora, la chusmocracia. Y muchas blogudeces varias del momento.


Pero me doy cuenta que realmente hay muy poco sobre los grandes temas: el futuro del planeta, el lugar de la Argentina. La crisis en Europa: ¿qué va a pasar con el euro? La crisis en medio oriente: ¿se logrará la tan ansiada paz? La única vez que me puse a escribir sobre la cuestión del medio oriente es porque habían unos turistas argentinos varados en Egipto. La transición en Norcorea: ¿se viene la reunificación?... es como que fuera por el mundo describiendo cada árbol que encuentro, y terminara sin darme cuenta que estoy perdido en el medio de un bosque. Y se viene la noche. Y en lugar de hacer una buena cartografía del grande bosque, me pasé un año y medio escribiendo sobre linternas, bolsas de dormir y repelentes de mosquitos. El chiquitaje que a nadie le importa.


Entonces, bueno, tocado pero no hundido. Yo también tengo un ego, a Abel lo respeto un montón, y no me gusta que me haya excluido de su listado de Blojs Importantes que Tratan Temas de Alta Política Internacional. Así que hablemos de Los Grandes Temas Que Le Interesan a la Argentina. Ehhhhhhhhhh, ¿a alguien se le ocurre alguno?

viernes, 30 de diciembre de 2011

Juventud, divino tesoro (II)

El post anterior terminó en el fango, donde fue concebido. Va un nuevo intento, a ver si esta vez me sale bien. El tema es el mismo: la (alabada por unos, denostada por otros) juventud de varias de las nuevas autoridades de la Cancillería.  Por pudor, trato de no preguntar ni hablar de la edad de la gente, así que el argumento lo desarrollan ustedes, queridos lectores, en los comentarios a los últimos posts donde BHL argumenta que:

más allá de la capacidad, el talento y la inteligencia de las personas nombradas en los cargos que mencioné, por la edad carecen de la experiencia necesaria para ejercer esos puestos... Al nombrar gente inadecuada en algunos puestos clave, el poder político lo que hace es avasallar al SEN, o por decirlo de forma más cruda, "cagarse" sobre toda una carrera organizada hace muchos años.

A lo que Flor contestó:

no hay jóvenes o gerontes idóneos o piolas. Hay hombre y mujeres que en la actualidad están transitando su juventud, adultez o vejez, y cuya idoneidad es absolutamente independiente de la etapa de su vida que estén transitando.

Mi error fue personalizar las cosas, y asumir que es natural que después de las cagadas que se mandaron algunas de nuestras experientes y gerontes luminarias venga un recambio generacional, y asuman jóvenes impolutos para limpiar esas cagadas. Sigo sosteniendo que esos que nombré y no nombro más (este no es un bloj de denuncia) hicieron estragos, pero si todo se limitara a eso bastaría con cambiar un par de nombres para que la Cancillería volviera a ser el paraíso terrenal que, dicen nuestros gerontes, una vez fue. Un ministerio de funcionarios de carrera, profesionales, abnegados y con vocación de servicio a la patria, que cumplían con las instrucciones de los superiores jerárquicos sin dudar y sin chistar. Y sin arrugarse la camisa blanca impoluta.

Pero todo eso fue antes, antes que.... ¿antes que qué, exactamente? Una primera aproximación me indica que la Cancillería era un lugar bárbaro antes que rascas como uno pudieran ingresar. Judíos, zurdos, wichis, putos, maestritas del conurbano, egresados de Puán y provincianos sin doble apellido. El mundo cambió, la Cancillería cambió, y sin embargo seguimos cargando con algunos de los vicios del pasado.

Uno de esos vicios es el de considerarnos superiores al poder político, y en muchos casos marcar la distinción entre "funcionarios de carrera" y "funcionarios políticos". Como en el caso del ex-comentarista y querido lector Constantino Roblas, que temerariamente afirma que el problema es que los políticos sienten un complejo de inferioridad frente a los diplomáticos y por eso nos maltratan. Es verdad que nuestra legitimidad de origen es distinta: un embajador político deriva su legitimidad de un nombramiento por parte de alguien que se sometió a la voluntad popular en las urnas, y la mía surge de haber seguido una serie de procedimientos establecidos por la ley del servicio exterior.

Pero en definitiva somos dos caras de un mismo aparato estatal, y servimos al mismo soberano. No existen legitimidades más legítimas que otras, pero mientras seguimos discutiendo si tal embajador político o tal subsecretario ni siquiera habla inglés, es militante de la cámpora o es un barón del conurbano devenido embajarasca, el mundo nos pasa por encima.

Un tema recurrente de este bloj es que hasta hace poco menos de un mes tuvimos el control total del Ministerio: los secretarios de relaciones exteriores y de comercio y el subsecretario legal, técnico y administrativo eran diplomáticos. Como integrante de una carrera, me asusta pensar que manejando un auto en una autopista vacía y sin curvas logramos chocarlo. Pero lo que más me asusta es darme cuenta que en lugar de tratar de entender porqué lo chocamos y qué podemos hacer para corregir el rumbo, la mayoría de los colegas se la pase lamentándose de que nos hayan sacado el registro de conducir, y criticando la edad o la capacidad de los que fueron legitimamente seleccionados para tratar de lograr que el auto llegue a su destino.

No existen respuestas fáciles, y ninguno de nosotros, ni pichis de cuarta más cuatro de copas que yo tienen el derecho de mirar hacia otro lado y decir "esto es culpa de tal o cual diplomático o tal o cual político". Los errores colectivos conllevan responsabilidades compartidas. No podemos usar nuestra heterogeneidad como excusa para carecer de objetivos comunes. Quizá todavía no tengamos en claro hacia donde queremos ir, pero como dijo Néstor, sabemos hacia donde no queremos volver.

Antes de terminar esto con el compromiso de meter el cuchillo e ir a fondo en los próximos meses, un par de reflexiones íntimas de fin de año: me halagó mucho que ayj afirmara que "esto es cada vez más el house organ interno extraoficial de la casa", y la verdad es que en las últimas semanas me he sorprendido por algunas repercusiones. Recibí críticas pesadas (y correctas) por haber roto las reglas del bloj y haberme metido en el fango del post anterior. Haber mantenido la disciplina a rajatabla me permitió llegar a las 200 entradas sin problemas con las autoridades (y eso que en algunas ocasiones me he zarpado), y con sólo dos instancias de auto-censura, y espero poder seguir en esta línea. Aunque para poder ser el house organ, aunque extraoficial, tendría que ser más mainstream de lo que soy...

A veces me cuesta mucho mantener el equilibrio: que los textos sean relevantes para los de adentro e interesantes para los de afuera (en esto vengo medio mal...). Si aflojo con la disciplina, me voy al joraca y no podría continuar. Si apreto las clavijas y me excedo, transformo esto en un bloj timorato y apocado. Agradezco toneladas a los lectores, seguidores, y comentaristas - y muy particularmente a los que piensan distinto que yo y se animan a comentar, incentivar y debatir.

A todos y todas, muy feliz año nuevo. La Casa todavía no está en orden, pero la vamos a terminar ordenando. 


miércoles, 26 de octubre de 2011

On bullshit

Hoy les voy a hablar de mi libro de cabecera. Es un ensayo escrito por un filósofo estadounidense, Harry Frankfurt, un intento de teorización del bullshit. Paidos lo traduce como "fantochada", que no me termina de convencer. El mini-libro empieza con la siguiente frase:


One of the most salient features of our culture is that there is so much bullshit. Everyone knows this. Each of us contributes his share. Una de las características más sobresalientes de nuestra cultura es la gran abundancia de bullshit. Todos lo sabemos. Cada uno de nosotros contribuye con su parte.


El ensayo empieza tratando de definir al bullshit, y al no lograr coincidir con las definiciones formales, pasa a un intento de desarrollar una "apreciación preliminar pero más enfocada de (sus) características centrales". Primero opone la rigurosidad al bullshit, utilizando como ejemplo la cruzada personal y profesional de Wittgenstein contra la charlatanería. Wittgenstein consideraba que los artesanos de antiguamente dedicaban el mayor esfuerzo a cada parte mínima de su trabajo, ya que "los Dioses están en todas partes".


Como opuesto a esa seriedad del artesano, Frankfurt compara el bullshit a un producto hecho sin cuidado, de forma desprolija. Como algunos de los chiches que vienen en los huevitos Kinder, hechos por mano de obra semi-esclava en el oeste de China, con la pintura corrida o el plástico mal formado. Hilando más fino, transcribe una anécdota relatada por Fania Pascal:


Me habían extraído las amígdalas, y me auto-compadecía en el Sanatorio Evelyn cuando Wittgenstein me pasó a visitar. Grazné: "me siento como un perro atropellado". Se indignó: "¡Vos no sabés qué es lo que siente un perro que fue atropellado!".


Ahora bien, se pregunta Frankfurt, ¿qué es exactamente lo que indigna a Wittgenstein en ese comentario tan trivial de Pascal? Evidentemente no es una cuestión de que Pascal esté mintiendo. Pascal estaría mintiendo si supiera como se siente un perro atropellado y de hecho se sintiera de otra forma. Tampoco es una equivocación: se equivoca el que trata de explicar algo correctamente. Es otro tipo de preocupación, sobre la falta de rigurosidad en la caracterización que Pascal hace de sus sentimientos: "su problema no es que no logra hacer las cosas bien, es que ni siquiera lo intenta".


Lo que me lleva a un civilizado intercambio de ideas en los comentarios a este post, con el amigo Constantino Roblas. Todo empezó ante una pregunta de Vino Francés sobre el uso de "la Ministro" o "la Secretario" en el Ministerio, y C. saltó con que:


CON EL PRESIDENTE LO CORRECTO ES DECIR PRESIDENTE TAMBIEN PARA UNA MUJER... LA GRAMATICA A VECES NO SE LLEVA BIEN CON CIERTO FEMINISMO."


Yo dije que creía que el debate gramatical estaba saldado, y que también se había saldado el debate político con el 54%. CR contestó que su comentario era gramatical, no político. Civilizadamente habló de la obsecuencia y de las cuestiones incorrectas y no saldadas. Yo civilizadamente le contesté que ese debate me tenía los huevos por el piso, y que si la Real Academia Española dice que presidenta es la "mujer que preside" y que la palabra presidente puede ser "común en cuanto al género ... pero el uso mayoritario ha consolidado el femenino específico presidenta", basta ya con la boludezCR se ofendió con mi mención al órgano reproductor masculino, dijo que no había dicho exactamente lo que dijo, y se despidió como ingresó a este bloj con una de Embajadores políticos y boy scouts, teatral y definitivamente (?).


Wittgenstein no hubiera aprobado la falta de rigurosidad de este bloj. Uno debe siempre ser auto-crítico, y reconozco que no es verdad que tenga los huevos por el piso. Aunque no padezco ni he padecido elefantiasis, respeto enormemente a las personas que sufren de esa terrible enfermedad. Mi caracterización de ese sentimiento en particular fue errónea, no porque sea una mentira (como en el caso de Pascal, para poder mentir yo tendría que saber como se siente tener los huevos por el piso), sino porque demuestra un desinterés absoluto por la verdad. Es bullshit, y pido perdón.


Debo ser más riguroso, y por eso vuelvo a Frankfurt. En su intento por llegar al corazón del bullshit, explora los usos del verbo bull, las implicancias del shit, instancias del discurso donde se ha usado el término. Siempre presente la vinculación entre la mentira y el bullshit. En una de las partes más brillantes, defiende la superioridad moral de la mentira: el mentiroso tiene una preocupación inexorable con el valor de la verdad. Para crear una mentira efectiva, tiene que creer conocer la verdad, y diseñar la falsedad bajo la luz de esa verdad. Es un trabajo de artesanos. El practicante del bullshit, a su vez, no tiene particular apego por conceptos como verdad o mentira. Los hechos son elegidos y declamados con el objetivo de zafar de algo, lograr algo. Si son verdaderos o falsos, no es su preocupación.


Lo que me lleva de vuelta a Constantino y sus idas y vueltas. En su primer comentario, afirmó que el vocablo presidenta sería incorrecto. En el segundo, reafirmó su vocación gramatical y mandó algunas bravuconadas ("procuro ser coherente", "la obsecuencia no es lo mío", "te voy a decir siempre la hora que es"). Pero en el fondo su preocupación no es exactamente con la verdad. La única verdad, la realidad, es la que sale de la Real Academia. O bueno, alguna fuente alternativa, pero encontrable. Contrastado con esa verdad, en último comentario se pone a hablar del órgano reproductor masculino.


Si su preocupación fuera la verdad, y su comentario una inocente equivocación, probablemente nos lo haría saber de alguna forma. "Mirá vos, así que todos estos años que Clarín nos dijo que está mal decir Presidenta, era un error...". Si lo que uno busca es la verdad, no puede más que manifestar satisfacción al encontrarla. Constantino encuentra la verdad y se indigna.


Pero tampoco se puede decir que sea mentiroso el amigo Constantino. Para ser mentiroso, tendría que conocer la verdad (presidenta es la mujer que preside) y deliberadamente querer engañarnos, afirmando algo que él sabe ser falso. No creo que sea ese el caso. Este parece ser un caso clásico de despreocupación con la verdad o la mentira. No importa si presidenta es la mujer que preside o un invento de una loca pastillera. Lo que importa es la utilidad del argumento, su eficacia, no su veracidad.


Y vuelvo a Frankfurt, que se pregunta por qué hay tanto bullshit hoy en día. Confiesa no poder medir la incidencia del bullshit hoy para poder compararlo con eras pasadas, pero agrega algunas observaciones interesantes. Para empezar, que el bullshit es inevitable cuando las circunstancias requieren que uno hable de un tema sobre el cual no conoce. En la vida pública (incluso en un ámbito tan reducido como este bloj), ello ocurre a diario.


Pero a Frankfurt también le preocupa cierto anti-realismo relativista, que rechaza la posibilidad de acceder a la realidad objetiva. Al no existir una "verdad" a la que uno pueda llegar, algunas corrientes proponen el ideal alternativo de "sinceridad". Si la verdad no tiene una naturaleza inherente, el individuo debería abocarse a ser fiel a su propia naturaleza. Pero la fidelidad requiere conocer esa naturaleza, y "no existe nada en la teoría, y seguramente nada en la experiencia, que apoye el increíble juicio de que la verdad sobre uno mismo es la más fácil de aprehender".


Volvamos a Constantino, y su (no tan) elíptica acusación de obsecuencia. Si quiero ser riguroso, no me puedo defender. No tengo elementos para afirmar con seguridad "Yo no soy obsecuente". Las personas más obsecuentes que conozco son también las primeras en negar su propia obsecuencia. Algunas serán mentirosas: se saben obsecuentes y buscan falsificar esa verdad. En otros casos, es simplemente bullshit. Creo que muchos obsecuentes sinceramente no se creen tal, en cuyo caso yo tranquilamente podría ser uno de ellos. Pero quizá los esté aburriendo con tantas disquisiciones. Así que bueno, Constantino, siempre sos bienvenido en El adentro y el afuera, con tu ternura y tu sinceridad ("yo, en cambio, te voy a decir siempre la hora que es").


Y vuelvo a Frankfurt, que es mucho más riguroso que yo. Está dispuesto a llegar al corazón del asunto, y plantea la incoherencia central del argumento: la arrogancia de creer que uno mismo es un ser determinado al que se le pueden adscribir descripciones correctas e incorrectas, al mismo tiempo en el que se le niega esa determinación a todo lo demás:


Facts about ourselves are not peculiarly solid and resistant to skeptical dissolution. Our natures are, indeed, elusively insubstantial - notoriously less stable and less inherent than the natures of other things. And insofar as this is the case, sincerity itself is bullshit.




PS 1: Ayj, este es otro paso en la dirección del post que un día voy a escribir sobre UCR y Cancillería

lunes, 26 de septiembre de 2011

Desnudarse

Este post originalmente trataba de otras cosas. Era un post sobre las primeras impresiones de Yeosu, que terminaba con la conclusión que Yeosu es la Bahía Blanca de Corea. Era un post que se llamaba "Etapa I: Misión cumplida", continuación de este otro post. Pero realmente no hay mucho jugo que sacarle a los primeros minutos de un jueguito electrónico. Sí, volvimos de Corea con el contrato de participación firmado (que era el objetivo de la Etapa I), tuvimos algunos inconvenientes y sorpresas menores, de baja dificultad. No creo que interese mucho, excepto a los más fieles entre mis lectores.


En o alrededor de Corea publiqué cinco entradas: tres sobre la misión en sí, y dos sobre el tema ISEN - La Cámpora - APSEN - La Nación. "A mi La Nación no me consultó nada" fue por lejos el más visto y el más comentado. Lo que tiene su lógica. Con el objetivo de lograr un titular con fuertes críticas al gobierno, LN escribió cualquier saraza sin fundamento. A veces te ponen unos centros que no podés dejar de meter un gol, un smash o un buen polvo, dependiendo de las preferencias deportivas de cada uno o cada una.


En "Juliet, desnuda", de Nick Hornby, Duncan mantiene un sitio electrónico en homenaje a Tucker Crowe, músico americano de fines de los '70, que después de grabar su obra maestra ("Juliet") en 1986,  decide no grabar ni cantar más, y se recluye en paradero desconocido. 22 años después, surgen los demo de las canciones de "Juliet", que son lanzadas como "Juliet, Naked". Duncan es uno de los primeros en recibir el disco, y siente que tiene que ser el primero en alertar a la pequeña pero intensa comunidad virtual que ruidosamente acompaña el silencio de Tucker. Por una serie de razones equivocadas (despecho contra su "peor-es-nada", Annie; cierta adicción a la hipérbole, heredada del periodismo tradicional y muy vigente en la blogosfera), Duncan publica una crítica - en sus palabras "sobrecocinada" - donde declara la superioridad de "Juliet, Naked" a la versión terminada, y en consecuencia, a todo el resto de la obra de Tucker, y a toda la creación musical de la historia de la humanidad.


Yo me hago cargo de mi lado Duncan, y lo reconozco alrededor mío, por toda la internet. La hipérbole genera tráfico. Duncan tuvo 163 comentarios en 4 horas. A menor escala, yo lo compruebo día a día en este bloj: la polémica vende, la hipérbole paga. La hipérbole de Duncan genera una serie de eventos encadenados que le terminan cambiando la vida - no queda claro si para mejor o para peor. En mi caso, una hipérbole me generó puteadas de familiares ofendidos y un post explicativo, y por otra lo tengo a Constantino Roblas tratando de convencerme que no es tierno. Aunque en este último caso no sé si es hipérbole la figura retórica correcta. A ver, Mariano Grondona, ¿cómo se dice cagarse de risa en griego? ¿Ironía? ¿Paralipsis?


Son todos posts que generaron mucho tráfico (para mis modestos estándares), comentarios, runrun. Pero en el fondo, no tienen nada que ver con mi día a día. Realmente, ¿qué joraca me importa si unas turistas argentinas quedaron varadas en el medio de la revolución árabe, si un sitio radical publica un lamento de un colega por los embajadores políticos, o si a La Nación le preocupa que La Cámpora bla bla bla bla bla? Son temas que me pueden afectar tanto como las razones para el silencio de Tucker Crowe.


En charlas reservadas con el comité editorial (?), he recibido justas críticas por mostrar una visión demasiado blanda de la carrera. Como que todo fuera rosado y lindo. Algunos comentarios en el bloj me hacen ruído, onda "qué lindo, viajar por el mundo defendiendo la justicia, la paz, los derechos humanos y el interés nacional". Claro, cuando le agrego 16 hipérboles (las conté), hasta mi rutina parece interesante y genera tráfico y comentarios, como en este post de hace un año.


Pero cuando le desnudo las hipérboles, me queda esto. Un post que genera menos interés que las diatribas de Saint Lary, y cuyo único comentario fue para quejarse de los dibujitos. No leí cosas como: "qué interesante, ¿cómo van a solucionar el tema de iluminación? ¿cuántos enchufes van a instalar? ¿cómo es la corriente eléctrica en Corea?"; "¡cuánto glamour!, que después de 15 años de carrera te toque ir a hacer de maestro de obras en un pueblo de pescadores a 20.000 km de distancia donde nadie habla una palabra que no sea coreano, en el hotel no entienden "breakfast" o "towel", y la mínima promedio en enero es bajo cero".


Así que no se equivoquen: eso que a nadie le interesa, es el día a día, es mi rutina. Ese pabellón que uno ve desnudo tiene que estar impecable y repleto de contenidos en coreano a partir del 12 de mayo de 2012. Tengo que trabajar en coordinación con un grupo de gente, algunos con intereses divergentes, para remover los cientos de obstáculos que se interponen entre hoy y el día de la inauguración. Que además son demasiado aburridos, y a menos que les meta unas buenas hipérboles, no generan tráfico. Como hablar de enchufes. Pero para esas cosas que a nadie le importan me garpan, y no para defender la libertad de expresión o la bla bla bla bla bla.


Y esa es la verdad, desnuda.

sábado, 17 de septiembre de 2011

Seúl es muy cool

Tantos años en Japón y nunca crucé el charco para conocer Seúl. No fue falta de interés. Entre una cosa y otra, nunca se dio. Tokio y Seúl están a menos de 2 horas de vuelo. Si uno reserva con tiempo, se consiguen paquetes de fin de semana relativamente baratos. Pero de cierta forma siempre creí que Corea se merece más que un fin de semana, es de esos países que siempre quise conocer más profundamente.

En primer lugar, porque si hay algo que me puede son las grandes ciudades. Me pierdo con todo lo que sea rascacielos, autopistas, subtes, aglomeración urbana. Y las ciudades no vienen en tamaños mucho más grandes que Seúl: en el listado de aglomeraciones urbanas más pobladas del mundo, Seúl-Incheon sale tercera; en el de áreas metropolitanas más pobladas, queda segunda.

En segundo lugar, porque también me encanta la historia económica. No creo que haya un caso similar al de Corea en la historia económica mundial: es el único caso que conozco de un país que en 50 años pasó de ser un país de agricultores miserables a ser una potencia económica global. Dos ejemplos de la evolución coreana alcanzan: en 1975, el 45,7% de la población activa coreana estaba empleada en la agricultura, y en 1999 era el 11,6%.


Pero el dato más impresionante es el PBI per capita: en 1962, en dólares corrientes cada coreano producía anualmente un valor de US$ 110. En términos comparativos, era menos de la mitad del PBI per capita de Brasil de ese año, un cuarto del portugués, un octavo del argentino y un 30% mayor al de la India. En el 2010, esas proporciones cambiaron radicalmente, y el ingreso per capita de Corea del año pasado fue más del doble del de Brasil y Argentina, igual al de Portugal y 16 veces el de la India.


Tuve tres días en Seúl, en los cuales buena parte del tiempo estuvimos metidos en reuniones en la Embajada, pero en algunas salidas uno ya se va formando ciertas impresiones. Y mi primera impresión es medio retro: la arquitectura de las ciudades tiene cierta relación con lo que uno determina como una "Edad de Oro": París es decimonónica, Buenos Aires es principio del siglo XX, Shanghai es siglo XXI, y Seúl es totalmente ochentosa.


Medio onda Dallas. O Miami Vice. La impresión es que en cualquier momento empieza a sonar Duran Duran o (horror) Kenny G. Todo regado en abundantes porciones de kimchi y soju.


Como en un buen videojuego, la primera misión es de reconocimiento y para empezar a entender la lógica interna del juego. Bajo riesgo y baja presión. Algunas reuniones de presentación, preguntas fáciles, todavía no terminan de visualizarse los malos (que seguro van a aparecer, los que van a hacer de todo para cagarnos la misión). Tampoco hemos logrado liberar armas o llaves secretas todavía.


Pero bueno, esto recién empieza. Completada la primera fase con éxito, lo que sí logramos liberar son las tarjetas de embarque para volar a Yeosu y empezar la segunda fase. Algo me dice que la segunda fase tendrá dificultades adicionales. Como en un buen videojuego, la dificultad tiene que ser creciente.


Tres días en Seúl, todavía no puedo hablar mucho de la ciudad, del país o de los coreanos. Mientras un auto nos lleva por las orillas del río Han en dirección al aeropuerto de Gimpo (el Aeroparque de Seúl), no puedo dejar de pensar en la freakeada que es The Host. Seúl es muy cool, pero también parece ser bastante freak. Creo que me esperan meses bizarros.

lunes, 12 de septiembre de 2011

Strangeways, Here We Come; Misión Corea


(No sé si a alguien más le pasa. Pero a veces siento que mi vida fuera como un videojuego. Uno de esos en los que a uno le encargan una misión, se empieza con recursos muy básicos y hay que ir descubriendo todo: armas, tesoros, llaves mágicas, pistas. Las cosas se van revelando de a poco, y uno tiene que seguir ciertos cursos predeterminados de acción para cumplir exitosamente con la misión.)

En el siglo XIX se puso de moda la celebración de exposiciones universales, grandes ferias mundiales que servían de vidriera para los avances científicos y tecnológicos de los países centrales (Francia, Inglaterra) y del gran emergente (Estados Unidos). En una época en que los viajes internacionales aún estaban fuera del alcance del ciudadano común, estas exposiciones servían como un recorrido por el mundo, lo traían a las grandes ciudades. La Gran Exposición de Londres de 1851 fue visitada por más de 6 millones de personas en sus 6 meses de duración (un tercio de la población británica de la época). De cierta forma, esas expo fueron precursoras de los grandes eventos de masas del siglo XX.

A partir de 1928, con la firma de la Convención relativa a las Exposiciones Universales, y la posterior creación de la Oficina Internacional de Exposiciones (BIE, por su sigla en francés, 1931), se institucionalizó la peluquería, y los países se pusieron de acuerdo en ciertas reglas básicas sobre la duración, calidad y frecuencia de una expo. El BIE reconoce como tales a 49 exposiciones del siglo XX, realizadas en 19 países. Nueve se llevaron a cabo en EE.UU., seis en Bélgica e Italia, y cinco en Francia. La única expo realizada en Latinoamérica se llevó a cabo entre 1949 y 1950 en Haití.

La Argentina tiene una larga tradición de participación en exposiciones universales. En 1904, por ejemplo, en Saint Louis, EE.UU., presentamos una reproducción de la Casa Rosada. Dice Wikipedia que "aunque de escaso tamaño, el pabellón de Argentina fue uno de los de mayor belleza arquitectónica de la muestra". Juro que no lo edité yo. Hemos tenido nuestros altos y bajos en expos, alguien me contó que en una expo de fines de los '80 o '90, el día de la inauguración el pabellón argentino contaba con un escritorio, dos azafatas, folletos de turismo y una bandera como decoración. En los últimos años, hemos hecho un buen papel (Aichi 2005Zaragoza 2008Shanghai 2010).

Ahora, a lo operativo.

Objetivo: integrar el equipo de trabajo responsable de la implementación de un pabellón argentino en Expo Yeosu 2012, República de Corea.

Plazos: el pabellón tiene que estar operativo entre el 12 de mayo y el 12 de agosto de 2012.

Tema de la Expo: "Océanos y Costas Vivos" (menos mal que no me tocó ser suizo o boliviano).

Todo lo demás está medio por definirse. Las instrucciones vienen en un manual, el "Reglamento de Participación", y docenas de reglamentos específicos y especiales para cada cosa que a uno se le ocurra que puede pasar en una expo. Son en total unas 300 páginas de comandos y funciones. Mi tendencia natural es a saltearme las explicaciones y empezar a jugar directamente, aunque este jueguito parece ser bastante complicado (y me dicen que no puedo resetear y empezar de nuevo, el game over es medio en serio).

Arma secretaesto. Un decreto presidencial declarando de interés nacional la participación argentina en Expo Yeosu 2012, y creando una comisión interministerial en el ámbito de cancillería.

¿Y cómo empieza todo esto? Hace dos semanas alguien apretó el botón de start game. Los primeros pasos del juego fueron de preparación y reconocimiento de los comandos básicos. Esta noche se larga el juego en serio: partimos hacia Corea para hacer reconocimiento del terreno y empezar a definir las primeras cuestiones. Es mi primera vez en Seúl.

Tenemos 243 días, y 1873 cosas para definir. Creo que habrá mucho sobre Corea en los próximos meses en este bloj. Stay tuned.

lunes, 22 de agosto de 2011

Canciones de ruptura

Nada que ver con nada. Me lo tengo que sacar del sistema.


En 1973, Dolly Parton escribió una de las canciones de ruptura más logradas que yo conozca. Es una canción sobre la renuncia y la tristeza que esa renuncia genera. En su estribillo, que difiere significativamente de las estrofas tanto en tono como en contenido, Dolly confiesa su amor eterno. La música que yo escuchaba de adolescente no tiene nada que ver con Dolly Parton. En medio de los casets de The Smiths, My Bloody Valentine, Capital Inicial, Pixies, Engenheiros do Hawaii y Joy Division, un TDK distinto a los demás portaba sin anunciarlo cinco canciones de Dolly.


La mayoría de las canciones de ruptura están planteadas desde el despecho o la autoayuda. Mientras se lima las uñas, Beyoncé ordena a su ex que ponga sus cosas en la caja de la izquierda, y que ni se le ocurra tocar los regalos que ella le hizo. Justin le dice (supuestamente a Britney) que no sirve de nada llamar pidiendo perdón, que ya fue. Los Enanitos Verdes, despechados, apelan a la auto-conmiseración. La peor forma de encarar todo esto es la de Axl Rose: echarle toda la culpa al otro, y desearle la muerte en una zanja a la perra hincha-pelotas esa del orto. En este himno a la demencia, "Atracción Fatal" hecha canción, Alanis le grita a su ex que espera que cada vez que ella clave sus uñas en las espaldas de otro hombre, él lo sienta.


Pero en Dolly, nada es negativo. Es dulzura, y convencimiento de que es lo mejor para los dos.


Bittersweet memories, I guess that's all I'll be taking with me
So goodbye, please don't cry, we both know that I'm not what you need


Y por eso el estribillo, ese que tanto molesta cuando Whitney lo grita a los cuatro vientos, en Dolly es suave, como un pedido de perdón. Casi explicando las estrofas: ni se te ocurra pensar que esto es por falta de amor. Algunas diferencias son profundas: mientras Dolly le dedica igual tiempo al "I" y al "You" en el estribillo, en Whitney es el show del sho. Todo va en crescendo para que ella pueda lanzar su acusación: YO siempre te amaré. Otra diferencia es fundamental: cuando Dolly dice "si yo me quedara, sólo me estaría interponiendo en tu camino", o mejor dicho, cuando la Madama le dice eso al Sheriff, es creíble. Le cagaría la vida. Cuando Whitney se lo dice a Kevin Costner, parece como que fuera un problema de incompatibilidad de agendas.


Otra cuestión que me viene a la mente es la tercera estrofa, donde Dolly le desea a su ex todo lo mejor en esta vida, y amor por encima de todas las otras cosas. Esto de desearle lo mejor a un o una ex es complicado. Por más amigable que haya sido el final, siempre quedan sueños destrozados, recuerdos borrados, esperanzas olvidadas. Es difícil desearle amor sin estar verdaderamente diciendo "deseo que te caigas en un tanque lleno de pirañas, tiburones y yacarés". Volviendo a Alanis, por ejemplo. En un momento, dice "I wish nothing but the best for you both", y en seguida lo increpa preguntando si la otra se anima a chuparle la pija en el cine como ella, como Alanis.


Dolly le encuentra la vuelta: al susurrar la tercera estrofa, en lugar de cantarla, es como que estuviera sublimando sus propias emociones. Otra vez, Whitney la caga. Sigue cantando, como si le diera lo mismo, como si fuera sólo una letra de una canción.


A lo que venía esto es a lo difícil que es captar emociones naturales en las canciones de ruptura. Una de las más lindas y sentidas que conozco es Río Seco, de Juana Molina. Pero emocionalmente no me llena, porque habla de un lecho agrietado y yo siento como que tuviera las cataratas del Iguazú dentro mío.


Chico Buarque lo hace muy bien. En Trocando em Miúdos, por ejemplo, le dice que se puede quedar con todo, menos con el disco de Pixinguinha y ese libro de Neruda "que me tomaste y nunca leíste". Educadamente, le dice donde se puede meter la alianza. Destila un poco de rencor (especialmente cuando le dice que acepte una ayuda de su futuro amor para el alquiler), y se guarda lo mejor para el final. En definitiva, una buena canción de ruptura es eso, una canción sobre guardarse lo mejor de uno para el final:


Eu bato o portão sem fazer alarde, eu levo a carteira de identidade
Uma saideira, muita saudade e a leve impressão de que já vou tarde

jueves, 11 de agosto de 2011

De traslados y licitaciones (II)

En el post anterior llegué hasta el momento clave: la hora de licitar. Una de las claves del proceso para el funcionario es la consulta con los jefes. Obtener el apoyo del jefe de uno es crucial, especialmente cuando se aspira a algo difícil. Como todo en la vida, hay APOYOS y apoyos. Y hay JEFES y jefes.


Los gabinetes suelen ubicar bien a sus funcionarios. Cuanto más alto el gabinete, mayores son las potenciales aspiraciones de sus ocupantes. CGABI, el Gabinete del Canciller, es obviamente imbatible. Hay áreas de la cancillería que tienen fama de conseguir buenos destinos. En la parte económica (SCREI), tradicionalmente Mercosur (DIMEC y DIMIN), OMC (DIREM) y promoción de exportaciones (DIPEX) son áreas que posicionan. De otras partes del Ministerio, la Consejería Legal (DICOL), Organismos Internacionales (DIOIN) y otras que no conozco tienen fama de buenas pagadoras.


Nada es un capricho en esta vida, y existe una lógica en el hecho de que las áreas-estrella ubiquen a sus funcionarios-estrella en destinos-estrella: las áreas con poder normalmente atraen a los mejores funcionarios, los exprimen más pero también les dan mayor exposición. Para un jefe en el exterior, el hecho de que un secretario haya pasado por Mercosur o la Consejería es como un sello de calidad.


También hay ciertas áreas que te permiten acceder con más facilidad a determinados destinos: de organismos internacionales a Naciones Unidas o la OEA; de Mercosur a Montevideo o Brasilia; de la Consejería a La Haya (Corte Internacional de Justicia). Los que laburan en consulares tienen facilidad en conseguir buenos consulados o cubrir secciones consulares en Embajadas dulces. Los buenos funcionarios de altos gabinetes simplemente agarran un mapa mundi y eligen lo que más les gusta.


Un par de consejitos prácticos para funcionarios encarando su primer destino:


1. Hay dos tipos de presión que ayudan a que tu nombre termine colocado en el raviol deseado: el tira y el empuje. El empuje es el más obvio, el que hacen tus jefes, tus calificaciones, la opinión-ambiente que hay de vos. El tira es un poquito más complicado, y es la presión que puede ejercer el jefe de misión del destino al que uno aspira. Aunque todo el proceso se lleva a cabo en Buenos Aires, los embajadores y cónsules tienen una participación intensa e informal, al ser los principales interesados en recibir buena tropa. En sedes chicas, el Embajador concentra el proceso, pero en sedes grandes el segundo suele tener mucha injerencia.


2. Además de cuestiones prácticas de sueldo, calidad de vida y costos (la dirección de personal publica en la red interna informes preparados por las sedes sobre cuestiones prácticas de vivir en cada ciudad: transporte, oferta inmobiliaria, escuelas, precios, calidad de los servicios públicos, cuestiones ambientales) es útil conocer alguien dentro de la sede que te pueda contar un poco sobre el ambiente de trabajo. Es una situación muy artificial, si uno se pone a pensarlo: ser transplantado a un pedacito de la Argentina en una ciudad extranjera, a convivir a diario con personas que en su mayoría uno no conoce, muchas veces en una cultura y con un idioma extraños. Lo último que querés en tu vida es caer en una embajada tóxica.


3. Es bueno tratar de averiguar el tipo de laburo que uno va a hacer. No siempre se puede, y normalmente en el primer traslado, como tercer secretario, uno termina haciendo de último orejón del tarro para todas las boludeces que nadie más quiere hacer.


4. ¿Es real el lamento de Constantino Roblas? En otras palabras ¿la portación de apellido o el llamado de un peso pesado, sirven? Sí, sin duda sirven. Y si uno no porta apellido y no logra rascar ni un llamado de un peso pluma, y termina con un sms de un peso paja ¿hay esperanza? Sí, hay esperanza. Pero no te queda otra que laburar.


Igual, de mucho los consejos no sirven.... tanto la elección del lugar como todo el proceso que nos lleva (o no) a buen destino son cuestiones muy personales, experiencias que no pueden ser replicadas. En mi caso en particular, me fui de un área donde estaba cómodo a una ciudad que no conocía, con un jefe que había visto dos veces en mi vida, sin saber bien qué iba a hacer. Antes de irme, uno de mis jefes (el que se oponía a que yo me fuera) me llegó a decir que "estás tirando tu carrera por el inodoro". Otros amigos me dijeron que estaba loco, y que con un poco de paciencia podría aspirar a algo mucho mejor. Cuando me bajé del avión, miré alrededor y pensé "ya es tarde para arrepentirse.... esta es tu casa por los próximos cinco años". No sólo nunca me arrepentí: fue la mejor experiencia de mi vida.

miércoles, 3 de agosto de 2011

Preguntas retóricas

En un comentario a mi post "Viva la Rosca", Elaion dice:


Hmmm yo creo que el mensaje del Canciller iba destinado a LMK que se burla constantemente de “las reglas” de “la Casa” y no es un “falso influyente” puesto que logra ascensos, traslados a destinos codiciados, y otras prebendas para “su gente” con gran facilidad…De hecho su Secretaría está superpoblada de obsecuentes y serviles lacayos esperando ser gentilmente recompensados.

Antes que nada, una aclaración: LMK es el Embajador Luis María Kreckler, Secretario de Relaciones Económicas Internacionales (SCREI).


Mi primer pregunta retórica es: si no es rol de los jefes pelear por su gente y conseguirle premios (ascensos y traslados) a los que les sacan las papas del horno, entonces ¿de quién es ese rol? Lo único que le critiqué al mensaje del Canciller en el post fue incluir a "superiores" entre los que debemos desistir de apelar. Porque en mi visión del mundo, si yo respondo bien a mis jefes espero que ellos me garpen.


Si tus jefes no pueden meterse en el proceso de premios y castigos, quedan dos alternativas. La primera es el lamento del colega Constantino Roblas, que se queja de "los embajadores de carrera que no pueden (o no quieren) ayudar a sus subalternos luego que estos han trabajado intensa y lealmente a su lado". Para Constantino, esa situación lleva a que haya que apelar "al apoyo político fuera de la cancillería".


La otra alternativa es la llamada "institucional". Mitad de la cancillería considera que hay que dejar todo en manos de la Junta Calificadora. Es la mitad que ocupa los pisos más altos de Esmeralda 1212 (principalmente del piso 11 para arriba). SCREI ocupa los pisos 6 a 9, y en estos momentos no hay un único embajador en la Junta que cumpla funciones en uno de esos pisos. Casi todos son de SEREE (la Secretaría de Política Exterior), y hay incluso dos de una misma Subsecretaría. Si mi jefe estuviera en la Junta creo que yo también militaría en el campo institucionalista.


Uno de los roles centrales del avatar que momentáneamente ocupa SCREI es pelear por su gente. Lo hacía Campbell, lo hacía Chiaradia, lo hace Kreckler (a Chighizzola y Redrado me los perdí). Para los que estamos en SCREI, es la única garantía de que no somos funcionarios de segunda en la Cancillería. Uno puede criticarle muchas cosas a LMK, pero criticarlo por cumplir sus funciones y conseguirle cosas a su gente no está en mi menú. 


Mi segunda pregunta viene a colación de la aseveración de que SCREI estaría "superpoblada de obsecuentes y serviles lacayos esperando ser gentilmente recompensados". ¿Eso se refiere a todos los pisos o sólo a su gabinete en el piso 8? En otras palabras... yo que estoy en el sexto piso, ehh, digamos, ¿estoy incluído en esa caracterización?


La verdad es que yo toda mi carrera la hice entre los pisos 6 y 9 (y su equivalente en Reconquista, los jóvenes no llegaron a conocer Reconquista). SEREE para mí es como una incógnita, no conozco bien qué hay en cada piso, me pierdo con las siglas, no conozco a la gente. Lo que me lleva a mi última pregunta: esos pisos ¿están superpoblados de humildes y dedicados servidores de la patria que no esperan más recompensa que la satisfacción del deber cumplido?