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jueves, 7 de mayo de 2015

A currar, mi amor

Post momentáneamente sujeto a revisión por el autor

jueves, 23 de octubre de 2014

CSIDN



Después de aburrirlos hasta las lágrimas con mi aburrimiento en el post anterior, mis nobles intenciones del día son las de aburrirlos hasta el agotamiento con un montón de datos que nadie me preguntó y a muy poca gente le interesan sobre el Consulado General de la República Argentina en Sidney, conocido en la Cancillería por su impronunciable pentagrama CSIDN (algunos le decimos Cesidén, otros le dicen Cesidé-ené). A por los datos:


  • Australia es el 11er país del mundo con mayor población de argentinos (sin contar la Argentina, obviamente).
  • CSIDN es el 15o Consulado en cantidad de argentinos, y el No 49 en cantidad de actuaciones consulares.
  • El Consulado está en pleno centro de la ciudad de Sidney, en el piso 20 del edificio a la derecha, que queda a tres minutos a pata de la estación Town Hall.
  • En la jerga consular, el ciudadano argentino es un "Cidar". El Cidar que viene a un consulado a hacer un trámite es un "recurrente". Al trámite lo llamamos "actuación consular". Al recurrente que se queja de todo le decimos "pesado". El pesado generalmente tiene mucho tiempo libre, y después de venir al consulado escribe un mail a la Embajada para quejarse.
  • Hay un grupo reducido de recurrentes, que en realidad es un subgrupo de los pesados, que además de quejarse de todo exige cosas de imposible cumplimiento. Muchas veces se amparan en la Constitución para tratar de explicar por qué yo debería violar todas las leyes para atender sus pedidos. Los pedidos son muy variados, pero un ejemplo reciente incluye el pago de su tratamiento odontológico (los dentistas en Australia son muy caros). Generalmente el intercambio termina por parte del recurrente en una puteada a la Argentina, a sus habitantes y a sus autoridades. A este pequeño subgrupo en mi foro íntimo les digo "caceroleros". Los psicólogos en Australia también son muy caros, entonces en el futuro espero usar este bloj para descargarme de la bronca que me generan los caceroleros.
  • Como les comenté en este post, los 35.000 argentinos están desparramados principalmente en las grandes ciudades (Sidney, Melbourne, Brisbane, Adelaida y Perth), pero el otro día me enteré que hay 15 familias argentinas en Toowoomba, Estado de Queensland.
  • El otro día una serpiente marrón mordió a un chico cerca de Toowoomba. El pibe tuvo que ser transportado en helicóptero a un hospital. Es la tercera vez en menos de diez días que el helicóptero de rescate es utilizado para rescatar a una víctima de mordida de serpiente. Esto no tiene mucho que ver con el Consulado, ninguna de las víctimas era connacional nuestra (que yo sepa), pero igual me impresionó y lo quise compartir con ustedes.
  • Los australianos que viajan a la Argentina no necesitan visa (pagan por internet desde la comodidad de sus hogares una tasa de reciprocidad equivalente al costo de la visa de turismo para los argentinos que quieren venir a Australia), así que nuestro laburo de visas no es de los más exigentes
  • El trámite No 1 en cantidad de actuaciones en este Consulado son los certificados de supervivencia para la ANSES, para que nuestros compatriotas de avanzada edad que viven en Australia puedan cobrar sus jubilaciones (esa no se la esperaban, no? Yo tampoco....)
  • Somos ocho personas en el consulado: siete argentin@s y una uruguaya. Tres somos expatriados (mandados de Argentina para el Consulado) y cinco contratados localmente.
  • Somos sólo dos varones.
  • A pesar de ser el jefe, a veces siento que me cuesta imponer mi autoridad. Muchas veces contengo mis opiniones para no molestar a la gente que está laburando.
  • Es un consulado en movimiento. En el 2013 el crecimiento de actuaciones respecto al 2012 fue de 45%, y en lo que va del 2014 (enero a septiembre) llevamos hechos un 29% más de trámites que en el 2013.
  • Sería muy largo explayarme sobre este tema, pero en los próximos posts los voy a aburrir un rato con mis impresiones sobre este crecimiento, y los desafíos para los próximos años. Y no me vengan con que a nadie le importan los desafíos de gestión del consulado argentino en Sidney, nadie los obligó a leer hasta acá.
  • Las mayores puteadas que nos comemos de la comunidad argentina son por la central telefónica y por no poder emitir pasaportes en las itinerancias consulares (cuando llevamos el Consulado al interior). Me encantaría solucionar estos temas en los próximos, ponéle, seis meses.
  • Mi despacho tiene una vista privilegiada (la ven en una de las fotos). Y a la noche es más impresionante aún. Creo que puedo incrementar mi levante en un 120% con esta vista. Pero primero tendría que atraer a potenciales víctimas a mi despacho.
  • Los Cidar a veces nos hacen pedidos insólitos. El otro día vino uno que está en Australia hace un par de meses y no encuentra su punto de equilibrio, entonces quería que le recomendáramos un buen centro de reiki en Sidney.
Muchas gracias por su atención. De yapa, la vista que les mencioné. Si alguien sabe de alguien impresionable por las vistas y que justo esté en territorio australiano, por favor me avisan en privado.


miércoles, 15 de octubre de 2014

Destino Sidney

Después de muuuuuchos años en la Argentina, intercalados con algunas misiones cortas, otras medianas y otras largas, un día me tocaba salir destinado al exterior. Y el día finalmente llegó. Así, después de mucho cavilar, especular, rosquear y resignar, desde el 4 de septiembre estoy destinado en Sidney, Estado de Nueva Gales del Sur, en Australia, sede de uno de nuestros 62 Consulados.

Funcionalmente, dependemos de la Embajada Argentina en Canberra (Canberra es como la Brasilia de Australia). Es la Capital, así que allá se hace el trabajo más glamuroso: las relaciones políticas, económicas, culturales, sociales. Los temas importantes. A diferencia de la mayoría de nuestras Embajadas en el resto del mundo, Canberra no tiene una sección consular. Y como no hay otro consulado en el país que no sea este, en Sidney nos toca atender a los aproximadamente 35.000 argentinos desparramados en los 7,7 millones de km2 de este país-continente – lo que representa un territorio ligeramente menor al de Brasil.

Si el laburo glamuroso acá no llega, ¿Qué es exactamente lo que nos toca hacer? La verdad, bastante. Tramitar pasaportes, DNIs, certificados de antecedentes penales, emitir certificados de supervivencia, de residencia. Hacemos poderes, emitimos visas, legalizamos firmas. Otorgamos opciones de nacionalidad a hij@s de argentin@s nacid@s en Australia – lo que está muy copado, los bebés entran en el consulado siendo apátridas o con nacionalidad australiana, los identificamos, y un par de horas de trámites después salen argentin@s, con número de DNI 52 millones y todo!!!!! Atendemos a argentin@s en problemas, y a veces nos toca visitar cárceles u hospitales – en algunos casos incluso jugamos al psicólogo. Para muchos de esos trámites, y para tratar de facilitarles la vida a nuestros compatriotas, nos toca actuar de intermediarios con la ANSES, el ReNaPer, la policía australiana, migraciones de ambos países y un sinnúmero de siglas que yo ni sabía que existían… De todo un poco, realmente. Sólo entre esas cuestiones y mantener la máquina funcionando y el Consulado abierto, los días se me pasan volando.

Todo esto para mí es un gran desafío. Es la primera vez que me toca hacer laburo consular en gran escala. Y la verdad es que hay pocas escalas mayores que 35.000 argentinos distribuidos en 7,7 millones de km2. Igual no me puedo quejar. Bah, no me quejo. En lo personal, hay lugares peores para vivir que Sidney – aunque no conozco ningún lugar más caro que este. En lo profesional, el Consulado funciona bien. Funciona muy bien. El equipo es bueno, con la Embajada nos llevamos de diez, el laburo está sistematizado y la comunidad argentina en un 85% (más o menos) está satisfecha y es encantadora.

Igual por suerte hay detalles para mejorar, así no me transformo en un simple agente del status quo. La central telefónica, por ejemplo. Necesitamos cambiarla, urgente. Tiene como 20 años, y cobró vida propia, tomando decisiones arbitrarias sobre el destino y el eventual almacenamiento (o no) de cada uno de los llamados y de cada uno de los mensajes. Nos putean un poco por este tema… el otro gran problema es que no tengo los equipos necesarios para tramitar pasaportes fuera de Sidney, entonces la comunidad que vive por ejemplo en Perth (4.000 km de distancia, ponéle) tiene que viajar 5 horas en avión para documentarse. Son mis desafíos para los próximos meses, creo que si los soluciono subo del 85% de satisfacción a un 95. Y me voy a la playa tranquilo...

domingo, 24 de marzo de 2013

EANGO

Hmmmm, me doy cuenta que en este periplo por Angola hasta ahora me he dedicado principalmente a hablar de boludeces. Bueno, no necesariamente boludeces, pero temas más light. Música, las cataratas, mujeres con baldes en la cabeza, encendedores. Tuve mis momentos serios como este, pero en términos generales no he escrito sobre el laburo. Bueno, creo que es hora de contar un poco sobre el motivo principal que me trae a Luanda (además del kuduro y la tarrachinha, obvio).


Esta es nuestra Embajada en Angola. Queda ubicada en la calle Comandante Stona, nº 190, en el barrio del Alvalade, distrito de Maianga, provincia de Luanda. Está abierta de lunes a viernes de 8:30 a 16:30.  Anteriormente he escrito sobre sedes argentinas grandes como nuestra Embajada en Alemania o el Centro de Promoción en San Pablo. Embajadas y consulados con muchos funcionarios, con divisiones funcionales en "secciones", con mucha gente laburando en los temas.

Esto es otra escala. Somos 9 personas en total, de las cuales 2 venimos de Buenos Aires. Es medio como una embajada DIY. En primer lugar, atendemos una colonia argentina de aproximadamente 200 personas. Emitimos unas 10 visas por semana en promedio. Preparamos estudios y perfiles de mercado a pedido de empresas argentinas. Difundimos oportunidades comerciales para nuestros productos. Políticamente, trabajamos con la Cancillería, por ejemplo, en la visita del Ministro de Administración del Territorio con dos gobernadores y tres intendentes a la Argentina la semana pasada.

Sí, hacemos muchas cosas interesantes, y quedan muchas otras por hacer. Pero bueno, una vez ya les comenté que más allá de las hipérboles, la rutina es algo que a muy poca gente le puede interesar. Como por ejemplo las horas del día que uno gasta controlando que haya gasoil en el generador, que el tanque de agua se llene correctamente, que la chica que se encarga de la limpieza se encargue de la limpieza y no de dormir unas buenas siestas en algún sillón escondido mientras escucha a Rihanna en su celular.


O el tiempo que se pierde averiguando que la razón por la que todas las transferencias de la Embajada están paralizadas hace quince días es porque en el banco se perdieron las fichas con las firmas. Y no se les ocurrió avisar. O puteando a la empresa de internet porque estamos sin servicio durante 48 horas. O frenando la catarata que sale del aire condicionado que tiene que mantener frío el servidor que nos conecta a Buenos Aires, tratando de evitar un corto circuito y sin esperanzas de mantener el cuarto a la temperatura siberiana necesaria.

Tratando de a dos de frenar los chorros de agua, secar el piso, levantar los equipos para que no se mojen y llamar a la empresa de mantenimiento, me di cuenta lo importantísimo e interesantísimo de mi laburo. Es casi como que estuviera por salvar el mundo de un momento a otro. Mejor vuelvo a escribir sobre las boludeces de siempre...

jueves, 14 de febrero de 2013

¿Qué onda con Africa?

Una de las características de esto de ser una potencia mediana es que uno no tiene obligación de tener intereses globales. Las grandes potencias, por ejemplo, no pueden darse el lujo de ser indiferentes a lo que ocurre en el mundo. Inestabilidad política en la República Centroafricana, pruebas nucleares en Corea del Norte, secesión de Sudán del Sur. Una potencia global debe tener una postura sobre cada uno de esos temas, ya que cada resultado de cada crisis puede afectar sus intereses. Debe tener también un menú de opciones que incluye la voluntad y capacidad de intervenir cuando sus intereses se ven afectados.

En comparación, el líder argentino tiene que controlar un mapa de dimensiones reducidas: la mayoría de las crisis que ocurren en el mundo no afectan nuestros intereses vitales. Una de las consecuencias de esa realidad es que no necesitamos estar sacando comunicados de prensa fijando posición sobre cada golpe, rebelión, ataque armado o toma de capital que ocurren en el mundo a diario.

Nuestra infraestructura diplomática (la red de embajadas y consulados que tenemos en el mundo) refleja la realidad de nuestros intereses como nación: con la reapertura de la Embajada en Guyana cubrimos toda Sudamérica con excepción de Suriname; estamos representados en las cincuenta mayores economías del mundo con excepción de Singapur y Kazajistán; de los países de habla hispana del mundo, solamente no tenemos sede en Guinea Ecuatorial.

A vuelo de pájaro, nuestra infraestructura se concentra fuertemente en Latinoamérica (36% de nuestras sedes diplomáticas), seguido de Europa (27%), Asia y Oceanía (13%), Medio Oriente (11%), América no-latina (10%) y finalmente la Africa Subsahariana con solo 5 sedes (3% del total). Nuestras embajadas en Abuja, Luanda, Nairobi y Pretoria y el consulado general en Johanesburgo cubren 43 países en los cuales viven 850 millones de personas. Nuestra embajada en Nigeria, por ejemplo, tiene jurisdicción sobre Benin, Burkina Faso, Camerún, República Centroafricana, Chad, Congo-Brazaville, Costa de Marfil, Gabón, Gambia, Ghana, República de Guinea, Guinea-Bissau, Guinea Ecuatorial, Liberia, Mali, Niger, Santo Tomé y Principe, Senegal, Sierra Leona y Togo.

Varios eventos del 2012 vinieron a sacudir la pachorra de potencia mediana en la que vivimos en lo que a Africa se refiere. La misión comercial del Canciller y Moreno a Angola en marzo, la Presidenta inaugurando una feria de productos argentinos dos meses después; el secuestro de la Fragata Libertad en Ghana en octubre, la visita de Timerman a Sudáfrica el mes siguiente. Por instantes pareció que la Argentina puede llegar a tener intereses en Africa.

Que tengamos intereses comerciales en países que crecen al 10% anual, nadan en petróleo y compran todo lo que necesitan en el exterior con las rentas de los hidrocarburos no debería ser una sorpresa para nadie. En esta ecuación, no se requiere ser Juan Bautista Alberdi para pensar estratégicamente. Incluso los medios opositores lo vieron claramente antes del viaje presidencial. Ahora lo de Ghana y la fragata es un poco más complicado.

En entrevista de Tiempo Argentino con Eduardo Sguiglia, novelista y primer embajador argentino en Angola, este comenta que Argentina históricamente tuvo relaciones más fluidas con el Africa del Norte que con el Sub-Sahara:

Hay una élite argentina acostumbrada a mirar a los Estados Unidos y a Europa, una élite que forma parte también del mundo diplomático... La cultura y la política dominante en las relaciones exteriores argentinas no contemplaban las relaciones de cooperación y políticas con África.

Es evidente que algo está cambiando - y que hoy existe al menos la voluntad política de ampliar nuestras relaciones con este grupo de países. Creo que el episodio de la fragata es un símbolo tanto de esta voluntad como de todo el trabajo previo que aún nos falta para poder elaborar un discurso argentino coherente para el Africa. Más allá de la importante victoria diplomática que se obtuvo al lograr liberar la fragata, no podemos ignorar que el episodio mostró una dosis importante de ingenuidad de nuestra parte - y la importancia de tender redes de contención política en los países con los que se quiere mejorar las relaciones. Aunque estoy convencido que en relaciones internacionales es mejor pecar de exceso de ingenuidad que pecar de exceso de hijaputez, lo ideal en estos casos siempre es no pecar.

Cuando le preguntan a Sguiglia por qué no tenemos Embajada en Ghana, su respuesta fue:

Yo creo que fundamentalmente como consecuencia de ese enfoque (elitista) de la política exterior. Ahora, uno podría reflexionar, ¿es importante tener una embajada en Ghana? Pero para elaborar esta respuesta es importante ver el tablero completo, diseñar una política hacia África y ahí concluir si es necesario o no. Sin reaccionar porque en Ghana tuvimos un problema...


Ese es el camino que tenemos que hacer al andar. Y tenemos que tener en claro de entrada que construir relaciones con 43 países de los cuales sabemos muy poco y con los cuales casi no nos hemos vinculado en el pasado nos va a traer muuuuuuuuuchas sorpresas - buenas y de las otras. Y que este proceso le va a dar muchos titulares a los medios de comunicación - buenos y de los otros.

domingo, 11 de noviembre de 2012

Cacerolas en el mundo

Leímos en algunos medios de comunicación que el festival de cacerolas del BN, digo, del 8N, se extendió por el mundo. Con mucho glamour, y a pesar del frío y la lluvia, muchos compatriotas se quejaron de todo lo que está pasando frente a nuestras Embajadas y Consulados en París, Roma, Sidney, Madrid, Río de Janeiro y Nueva York. Después de enterarme que la adhesión al cacerolazo fue nula frente a nuestra Embajada en Puerto Príncipe, Haití, me agarró la curiosidad: ¿cómo se manifestaron los argentinos en las 145 sedes que no fueron cubiertas por los medios?

Hice algunas averiguaciones entre los colegas desparramados por el mundo, y uno de los puntos que me llamó poderosamente la atención es que las consignas fueron diseñadas para atraer la atención de los locales en cada lugar. En los países nórdicos en los que empieza el invierno, por ejemplo, se exigía el fin del frío. En nuestras Embajadas tropicales, las pancartas leían "Basta de Kalor". En términos generales, las protestas fueron pacíficas y espontáneas (la gente se juntó espontáneamente frente a nuestras sedes diplomáticas y consulares), pero hubieron algunos incidentes que los medios de comunicación no llegaron a registrar y que me gustaría comentarles a mis lectores.

Toda esta información llegó a Buenos Aires en cables secretos, entonces para proteger a mis fuentes y para no empañar nuestras relaciones amistosas con los países donde se permitió que argentinos y argentinas ventilen su indignación no los voy a nombrar.

La manifestación en un país de la ex-Yugoslavia por ejemplo, convocada por un empresario del sector parripollos en proceso de expansión internacional, se desarrolló en paz hasta que dos estudiantes mendocinos aparecieron con pancartas que pedían la muerte a los musulmanes. Hubo un fuerte debate sobre los límites a la libertad de expresión (que era al fin y al cabo una de las consignas de la manifestación) y por unanimidad se decidió derivarlos a la sede de un partido neonazi de la vecindad. Imbuido de fervor patriótico, el dicho empresario invitó a los demás manifestantes a la sucursal del parripollo ubicada a dos cuadras de la embajada y les ofreció un 20% de descuento a todos los que presentaran sus carteles de "muerte a la kretina".

Un episodio que podría haber terminado de manera trágica ocurrió frente a nuestra embajada en un país africano con un índice de pobreza de 92% y una mortalidad infantil superior al 15%. Los tres manifestantes celebraron haber juntado al 50% de la colonia argentina, y decidieron compensar el escaso número portando cacerolas gigantescas, que hicieran mucho ruido: mientras uno de los manifestantes sostenía el calderón, su esposa lo golpeaba con un martillo y el hijo sostenía una pancarta que leía "Basta de Hambre K" y tuiteaba el minuto a minuto. Todo parecía bien encaminado hasta que un grupo de unos 30 locales, alertados por la presencia de carne blanca, decidió tomar cartas en el asunto.

Invadieron la Embajada Argentina, y con el parqué de la oficina del Sr. Embajador armaron una enorme fogata, sobre la que apoyaron el calderón y, cubierta de agua, la desafortunada familia de ciudadanos argentinos tiernizada con una caja de Trapiche encontrada en la cocina. Alertado, el embajador se hizo presente y después de una ardua negociación logró cambiar a la familia argentina por su peso en carne totalmente deshuesada, 125 kg de papas, zanahorias, cebollas y verduras para hacer un buen caldo, 4 kg de panceta y 6 docenas de huevos. Debido a la urgencia del asunto, las áreas técnicas de cancillería aceptaron eximir a la embajada de presentar los tres presupuestos de rigor, y después de varios días de discusiones tomaron una decisión sobre la partida correcta para imputar el gasto.

Un divertido incidente ocurrió en una ciudad europea, en la cual un grupo de travestis salteñas en momentos del cacerolazo laburaba en las inmediaciones del consulado argentino. Al ver el enérgico grupo y su improvisada batucada, a las chicas se les chisporroteó el huso horario, pensaron que eran los festejos del 10N, la marcha del orgullo, y lideradas por una treintañera conocida como Yegua Montada, pasada de MDMA, se pusieron a bailar al son de la yegua montonera, portando pancartas prestadas de tradición, familia, propiedad.

El mayor éxito cacerolero fue en un país de Medio Oriente, uno que se sacó de encima a un dictador que había permanecido en el poder por 30 años y celebró sus primeras elecciones libres recientemente. Aproximadamente 50 argentinos con ollas y sartenes, pidiendo terminar con la diktadura y la tiranía K, hicieron contacto con un grupo local de rebeldes y juntos decidieron marchar desde la Embajada hasta el Palacio Presidencial. El cable de nuestra Embajada afirma que, llegando al Palacio, los manifestantes tuvieron el acceso habilitado por miembros de la guardia presidencial descontentos con el resultado de las elecciones, y una vez adentro sorprendieron al recientemente jurado Presidente en pijamas, ocupándose de su aseo nocturno.

Mientras los argentinos celebraban con cánticos de "no somos golpistas" y "basta de violencia K", los locales procedieron a arrastrar al Presidente a la plaza central de la capital, donde lo descuartizaron y colgaron sus partes en postes colocados en el hueco dejado por la estatua del ex-dictador y su familia. Acto seguido, procedieron a la ceremonia de juramento de un sobrino del ex-dictador elegido por una mesa chica de rebeldes y caceroleros como nuevo Presidente. Algunos de los manifestantes argentinos han recibido importantes cargos en el nuevo gabinete, y consultado por un medio local uno de los organizadores de la marcha manifestó estar "muy satisfecho con esta manifestación de democracia y participación popular. Ojalá podamos repetir esto en la Argentina, pero lo veo difícil porque allá hay mucha represión".

Los organizadores del cacerolazo en un país de Centroamérica se mostraron muy satisfechos con el resultado de la marcha en la capital: "¡Fue un golazo haber elegido la inseguridad como el eje de las protestas! La clave fue haber recomendado que, además de la cacerola y las pancartas, los argentinos trajeran a la puerta de la embajada un guardaespaldas armado por grupo familiar. Logramos manifestarnos dos horas sin un único asesinato o secuestro exprés, lo que muestra a las claras que el flagelo de la inseguridad tiene solución, sólo se requiere un poco de buena voluntad del gobierno nacional."

Pero sin dudas el episodio más confuso ocurrió frente a nuestra Embajada en un importante país asiático. Casi 100 argentinos se juntaron frente a nuestra embajada, pidiendo más democracia, más derechos humanos y más libertad de expresión. Como en ese país las redes sociales están prohibidas, no contamos con tuits sobre la primera media hora de manifestación. Para agravar las cosas, los argentinos no se dieron cuenta que las manifestaciones populares también son ilegales, por lo que la temible Policía Investigativa de *#!4 (nombre del país) - Agencia Nacional Antisubversiva (PIC-ANA) intervino y se llevó presos a 75 compatriotas. A partir de ese momento todas son versiones, algunas contradictorias.

Parece ser que uno de los líderes de la manifestación trató de explicar que las demandas de democracia se referían a la Argentina, no al país asiático. Testigos afirman que, mientras era sometido a técnicas milenarias de interrogación, y con lágrimas en los ojos, les decía a sus captores que "no tenemos quejas sobre los derechos humanos en su próspero país: acá nos dejan comprar dólares, nos dejan viajar a Miami, y tenemos libertad para contratar empleados sin tener que pagarles cargas sociales o darles vacaciones... ¿qué más podemos pedir?".

Al rato, alertada por las autoridades locales, se hace presente un funcionario de la embajada para tratar de ayudar. Al verlo, las damas presentes, despojadas de sus cacerolas y con sus manos atadas, empiezan a cantar: " fuera funcionarios korruptos, queremos libertad". Y los señores, con los ojos vendados, les explican a los agentes asiáticos: "no aguantamos más vivir con miedo, solicitamos asilo político en su país".

miércoles, 1 de febrero de 2012

¿Qué opina la BBC de Alicia Castro?

Un post corto, para linkear esta nota de la BBC sobre la designación de Alicia Castro como embajadora argentina ante el Reino Unido. Con el título "La señal que manda Argentina con su nueva embajadora en Reino Unido", se puede resumir en la siguiente frase:


Por su fuerte carácter y por ser señalada como muy nacionalista, se considera que Argentina aumenta con la nueva embajadora la presión sobre Reino Unido en la disputa territorial.

La nota empieza contando que Alicia Castro se hizo conocida nacionalmente al desplegar una bandera norteamericana en el Congreso en 2002, y repasa su historial con mucho destaque a su rol como embajadora argentina en Venezuela: "fue de hecho un actor clave en el acercamiento que se inició entre Venezuela y Argentina con la llegada a la presidencia de Néstor Kirchner en ese año" (2003). Resbala un poco al mencionar los rumores de un acercamiento sentimental con Hugo Chávez, aunque reconoce que los mismos siempre fueron circulados por la oposición venezolana y nunca fueron confirmados seriamente. Con un poco más de carne, citan a la siguiente declaración de Taiana:

Cubrir la embajada (antes vacante) es un paso positivo. Nosotros tenemos que lograr que Gran Bretaña se siente a negociar, y eso lo vamos a lograr generando presión internacional y actuando sobre la opinión pública británica.

Mi opinión personal, de charlas con la Embajadora, es que no existe en la clase política argentina una persona mejor preparada que Alicia Castro para realizar un trabajo de actuación sobre la opinión pública británica. Tiene un conocimiento profundo y sofisticado de la sociedad británica, y la verdad es que nunca escuché a un político argentino que hable tan bien inglés.

Pero también debo mencionar las otras cuestiones de la gestión de Alicia Castro en Venezuela, que son fácilmente encontrables en la web cuando uno googlea "alicia castro violencia laboral". El resumen más completo está en esta nota de Perfil. Y acá hay que separar las operaciones basura de la realidad. Buena parte de las boludeces que afirma Perfil son nada más que eso, boludeces. Perfil critica a Castro por tener buena relación con la clase política venezolana y por tener acceso directo al Presidente Hugo Chávez. En otras palabras, la critica por hacer bien su laburo.

También aparece bajo el rubro "excentricidades" el hecho de traer carne argentina desde Buenos Aires. Me da un poco de bronca ver que, después de años de esfuerzo para que nuestras Embajadas sean una vidriera de la producción argentina, un diario de ese porte considere que el hecho que un Embajador promocione la carne argentina, los vinos argentinos o los diseñadores argentinos sea considerado una "excentricidad". Quizá Perfil prefiera volver a las épocas en las que los embajadores argentinos consumían whisky escocés, vinos franceses y diseñadores italianos.

Pero las denuncias de acoso laboral existen, y no deben ser tomadas a la ligera. De la misma forma que creo que Alicia Castro puede hacer un excelente trabajo de actuación sobre la opinión pública británica, también hay que reconocer que todo puede ser en vano si la prensa amarilla inglesa empieza a levantar testimonios de empleados locales maltratados por la nueva embajadora.

miércoles, 19 de octubre de 2011

El domingo se vota hasta en la China

No crean que me olvidé de la democracia directa. Pero la realidad asoma su cabeza, y como ciudadano les debo decir que mientras no se pueda realizar el sueño de la democracia directa, tenemos que festejar que vivimos en democracia. Una de las cosas copadas de vivir en el exterior es que el voto es un derecho, y no una obligación - y donde hay una sede diplomática argentina, hay mesas habilitadas para ejercer el derecho.


Hay mucha información sobre el tema: acá tienen el portal de Cancillería sobre Elecciones 2011, con información para el elector sobre cómo votar en el exterior (o justificar el no-voto); acá está el perfil de facebook para el elector argentino en el exterior; acá hay un video en You Tube sobre el mismo tema. Por primera vez, se están habilitando mesas en ciudades donde hay muchos electores registrados pero no tenemos consulado: Boston (EE.UU.), Munich (Alemania) y Camboriu (Brasil).


Así que no hay excusas: argentinos en el exterior, a votar.

jueves, 11 de agosto de 2011

De traslados y licitaciones (II)

En el post anterior llegué hasta el momento clave: la hora de licitar. Una de las claves del proceso para el funcionario es la consulta con los jefes. Obtener el apoyo del jefe de uno es crucial, especialmente cuando se aspira a algo difícil. Como todo en la vida, hay APOYOS y apoyos. Y hay JEFES y jefes.


Los gabinetes suelen ubicar bien a sus funcionarios. Cuanto más alto el gabinete, mayores son las potenciales aspiraciones de sus ocupantes. CGABI, el Gabinete del Canciller, es obviamente imbatible. Hay áreas de la cancillería que tienen fama de conseguir buenos destinos. En la parte económica (SCREI), tradicionalmente Mercosur (DIMEC y DIMIN), OMC (DIREM) y promoción de exportaciones (DIPEX) son áreas que posicionan. De otras partes del Ministerio, la Consejería Legal (DICOL), Organismos Internacionales (DIOIN) y otras que no conozco tienen fama de buenas pagadoras.


Nada es un capricho en esta vida, y existe una lógica en el hecho de que las áreas-estrella ubiquen a sus funcionarios-estrella en destinos-estrella: las áreas con poder normalmente atraen a los mejores funcionarios, los exprimen más pero también les dan mayor exposición. Para un jefe en el exterior, el hecho de que un secretario haya pasado por Mercosur o la Consejería es como un sello de calidad.


También hay ciertas áreas que te permiten acceder con más facilidad a determinados destinos: de organismos internacionales a Naciones Unidas o la OEA; de Mercosur a Montevideo o Brasilia; de la Consejería a La Haya (Corte Internacional de Justicia). Los que laburan en consulares tienen facilidad en conseguir buenos consulados o cubrir secciones consulares en Embajadas dulces. Los buenos funcionarios de altos gabinetes simplemente agarran un mapa mundi y eligen lo que más les gusta.


Un par de consejitos prácticos para funcionarios encarando su primer destino:


1. Hay dos tipos de presión que ayudan a que tu nombre termine colocado en el raviol deseado: el tira y el empuje. El empuje es el más obvio, el que hacen tus jefes, tus calificaciones, la opinión-ambiente que hay de vos. El tira es un poquito más complicado, y es la presión que puede ejercer el jefe de misión del destino al que uno aspira. Aunque todo el proceso se lleva a cabo en Buenos Aires, los embajadores y cónsules tienen una participación intensa e informal, al ser los principales interesados en recibir buena tropa. En sedes chicas, el Embajador concentra el proceso, pero en sedes grandes el segundo suele tener mucha injerencia.


2. Además de cuestiones prácticas de sueldo, calidad de vida y costos (la dirección de personal publica en la red interna informes preparados por las sedes sobre cuestiones prácticas de vivir en cada ciudad: transporte, oferta inmobiliaria, escuelas, precios, calidad de los servicios públicos, cuestiones ambientales) es útil conocer alguien dentro de la sede que te pueda contar un poco sobre el ambiente de trabajo. Es una situación muy artificial, si uno se pone a pensarlo: ser transplantado a un pedacito de la Argentina en una ciudad extranjera, a convivir a diario con personas que en su mayoría uno no conoce, muchas veces en una cultura y con un idioma extraños. Lo último que querés en tu vida es caer en una embajada tóxica.


3. Es bueno tratar de averiguar el tipo de laburo que uno va a hacer. No siempre se puede, y normalmente en el primer traslado, como tercer secretario, uno termina haciendo de último orejón del tarro para todas las boludeces que nadie más quiere hacer.


4. ¿Es real el lamento de Constantino Roblas? En otras palabras ¿la portación de apellido o el llamado de un peso pesado, sirven? Sí, sin duda sirven. Y si uno no porta apellido y no logra rascar ni un llamado de un peso pluma, y termina con un sms de un peso paja ¿hay esperanza? Sí, hay esperanza. Pero no te queda otra que laburar.


Igual, de mucho los consejos no sirven.... tanto la elección del lugar como todo el proceso que nos lleva (o no) a buen destino son cuestiones muy personales, experiencias que no pueden ser replicadas. En mi caso en particular, me fui de un área donde estaba cómodo a una ciudad que no conocía, con un jefe que había visto dos veces en mi vida, sin saber bien qué iba a hacer. Antes de irme, uno de mis jefes (el que se oponía a que yo me fuera) me llegó a decir que "estás tirando tu carrera por el inodoro". Otros amigos me dijeron que estaba loco, y que con un poco de paciencia podría aspirar a algo mucho mejor. Cuando me bajé del avión, miré alrededor y pensé "ya es tarde para arrepentirse.... esta es tu casa por los próximos cinco años". No sólo nunca me arrepentí: fue la mejor experiencia de mi vida.

viernes, 5 de agosto de 2011

De traslados y licitaciones (I)

Es como una secuencia: después de hablar de Embajadas y Consulados, es lógico tratar del proceso que lleva a que diplomáticos y diplomáticas poblemos esas sedes. Uno de los 130 destinos en el exterior que mencioné en ese post. Como es de imaginarse, algunos destinos son más deseados que otros. Manejar el proceso que resulta en que todas nuestras sedes tengan una dotación adecuada de personal es una de las tareas más complicadas que debe realizar la Dirección de Personal.


La ley del servicio exterior es muy general sobre el asunto, el capítulo VII establece el sistema de traslados, plazos de permanencia (2 a 6 años en la Argentina, 4 a 6 en el exterior), plazo de 45 días para estar en destino, derechos de los funcionarios al ser trasladados: gastos de traslado, pasaje para los familiares. En uno de los artículos de menor grado de cumplimiento de toda la ley, el 55 establece que:


El Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto tendrá en cuenta en las designaciones y traslados que los funcionarios con mejor calificación deberán ser destinados prioritariamente a los países de América latina. Todo funcionario en el transcurso de su carrera deberá servir en dos períodos como mínimo en países latinoamericanos, y alternar en países de los cinco continentes; asimismo deberá prestar servicios por lo menos en dos oportunidades en funciones consulares, tanto en la Cancillería como en el exterior.


¿Es un chiste?

El reglamento de la ley establece cuestiones prácticas: que los matrimonios de diplomáticos tienen prioridad para obtener la misma ciudad, que salvo razones de servicio los traslados desde y hacia el exterior se efectuarán en el segundo semestre del año, la supuesta prioridad para los que cumplen plazos de permanencia máxima en destinos de régimen especial (los destinos tóxicos).

En la práctica, el sistema de traslados de los funcionarios que no son jefe de misión funciona alrededor de una gran licitación anual. Los jefes de misión son designaciones políticas, y no licitan. La llamada licitación es una publicación de las vacantes disponibles en el exterior según el rango, y las condiciones para presentarse: plazo mínimo de permanencia en la Argentina de dos años, los cursos aprobados, etc etc.


Con base en las vacantes disponibles uno llena un formulario con sus expresiones de deseo, lo pone en un sobre y se lo dirige a Papá Noel, en el Polo Norte. O a la Dirección de Personal en el 4° piso. Cada licitación viene con sus reglitas y bemoles particulares. En determinadas épocas, uno podía licitar un máximo de 3 lugares, hoy en día hay que licitar destinos en todos los continentes. Una de las grandes ventajas del sistema es que no se manda a la gente a dedo: si pedís muchos destinos dulces, te podés quedar sin nada en la mano, pero no te van a mandar a la fuerza a que te chupes una mandarina amarga. Creo que hay una lógica poderosa por detrás de eso: lo peor que nos puede pasar como Ministerio es tener a parte de la tropa puteando por tener que vivir en ciudades que no eligieron.


El sistema de licitaciones genera, además de toda la ansiedad de esas semanas, los nervios, las lágrimas, las amistades rotas, un curioso uso del verbo "licitar", que es parte del llamado "lenguaje diplomático" (?). Ejemplos de uso correcto: "iba a licitar este año pero me surgió el tema este del embarazo"; "licité París, Milán y Nueva York y me llamaron de Personal para ofrecerme Kiev. Dicen que queda en Europa. No sé si aceptar o no."; "si licito y me sale algo decente, te juro que me arrodillo y le pido la mano a la secretaria esa del 8°".


Una vez que vence el plazo de la licitación, empieza un delicado proceso para llenar todos los ravioles vacíos. En las áreas internas de cancillería, son momento febriles: los directores empiezan a armar sus shopping lists de gente que quieren ubicar, los elevan a los subsecretarios y de ahí al nivel negociador, que es el de Secretario. Los pasillos y ascensores se llenan de falsos influyentes diciéndole a la gente "lo tuyo ya está". Los sórdidos detalles, en la próxima entrega.

lunes, 1 de agosto de 2011

Embajadas y Consulados

Analizando el presupuesto de la Cancillería en este post de noviembre, expliqué que la mayor parte de la guita se va en el mantenimiento de la red de oficinas en 130 ciudades del mundo. Esa es justamente la razón de ser de la Cancillería: mantener la presencia del Estado argentino en el exterior. Ahora bien, una de las preguntas que me han hecho varias veces es "¿para qué sirve una Embajada?". En este post, hice una breve introducción al edificio ubicado en Esmeralda 1212. Ahora, inspirado por la reciente inauguracíón de la sede definitiva de la Embajada Argentina en Brasilia, le toca a nuestras sucursales.


Una primera aproximación nos permite decir que nuestras embajadas y consulados (las embajadas se ubican en las capitales, y los consulados en otras ciudades) son las agencias desde donde se llevan a cabo nuestras relaciones diplomáticas con el resto del mundo. Y acá es importante distinguir entre relaciones diplomáticas y política exterior. La polex se formula y ejecuta desde Buenos Aires: las sedes cumplen instrucciones y se dedican a mantener aceitada la maquinaria que permite ejecutar las acciones de polex en el país o ciudad receptores.


Las relaciones diplomáticas entre Estados se regulan por la Convención de Viena de 1961. La Convención establece las siguientes funciones de la misión diplomática:


  • representar al Estado acreditante ante el Estado receptor
  • proteger en el Estado receptor los intereses del Estado acreditante y los de sus nacionales
  • negociar con el gobierno del Estado receptor
  • enterarse por todos los medios lícitos de la evolución de los acontecimientos en el Estado receptor e informar al gobierno del Estado acreditante
  • fomentar las relaciones amistosas y desarrollar las relaciones económicas, culturales y científicas entre ambos Estados.


La Argentina cuenta con embajadas en 78 países (10 en Sudamérica, 13 en el resto de América, 25 en Europa, 12 en Asia y Oceanía y 18 en África y Medio Oriente. Tenemos también misiones ante diversos organismos internacionales: Naciones Unidas (Nueva York), Mercosur y ALADI (Montevideo), OMC (Ginebra), Unión Europea (Bruselas), OEA (Washington), FAO (Roma) y UNESCO (París).


Además de los consulados o secciones consulares en las capitales de los 78 países en los que tenemos embajada, tenemos consulados en ciudades importantes de varios países: 10 en Brasil, 6 en Estados Unidos, 5 en Bolivia, Chile y Uruguay, 4 en España, 3 en Alemania y China, 2 en Canadá y Paraguay y 1 en Australia, Ecuador, India e Italia.


Con otros 122 países mantenemos relaciones diplomáticas sin tener una sede en el país. En esos casos, otra Embajada argentina se hace cargo de las relaciones con ese país (lo que se llama Embajada concurrente). Por ejemplo, un ciudadano argentino residente en Tuvalu puede votar en nuestra Embajada en Nueva Zelanda. Un caso extremo es el de nuestra embajada en Nigeria, que tiene que atender 20 países del África Subsahariana.


Organizativamente, las sedes están compuestas de personal diplomático, personal administrativo enviado de Buenos Aires, y personal local. En algunos casos, el personal diplomático incluye agregados técnicos (financieros, agrícolas, militares) enviados por otros ministerios. La mayoría de las sedes replican un modelo de división en secciones (política, comercial, consular, cultural, administrativa) que tiene sentido en embajadas o consulados grandes, pero se desfigura cuando en una embajada chica se reparten las funciones el Embajador y un funcionario más.


La ley del servicio exterior establece la rotación entre la Cancillería y las sedes, y de esa forma en el transcurso de la carrera uno alterna (con ciertos márgenes de flexibilidad) el trabajo en Baires y en el exterior. En términos generales, nuestras sedes se dividen en Línea Revlon (Londres, París, Nueva York) y Línea Baigón (Hanói, Luanda, Puerto Príncipe). De la misma forma que la gente se mata (nos matamos) por conseguir Montevideo o Roma, la Dirección de Personal tiene que hacer malabares para conseguir llenar vacantes en Islamabad o Villazón.


Una de las quejas del colega Constantino Roblas en el texto que reseñé el otro día es que "los funcionarios que no hacen sus carreras en destinos multilaterales o de países centrales no tienen, aún con la misma capacidad y antecedentes profesionales, idénticas posibilidades de quienes logran ser trasladados a Nueva York, Ginebra o Washington".


Un poco de razón tiene. Pero también es verdad que en los países no-centrales, o bajo el radar, uno tiene una vida más tranquila. Destinos de mucha exposición como los mencionados, o Brasilia, Montevideo o Barcelona también implican fines de semana en aeropuertos esperando vuelos atrasados de autoridades, reuniones eternas y etéreas hasta cualquier hora sobre la insoportable levedad del ser, y llamados de la policía a las 3 de la madrugada por una travesti salteña detenida con 1500 pastelas.


La elección del destino es muy personal, y uno sopesa un montón de factores (personales, laborales, interés por la ciudad o el país, ambiente laboral). En mi opinión, el factor determinante es el jefe de misión. Las embajadas y consulados son en el fondo reparticiones muy particulares. La misma Convención de Viena establece la inviolabilidad del local de la misión. La sucursal de una empresa argentina en el exterior se constituye en una empresa del país receptor, sujeta a un doble control: las leyes de ese país y las instrucciones que emanan de la casa matriz en la Argentina. En el caso de una sede diplomática, la inviolabilidad y la inmunidad implican que el único control emana de un edificio ubicado a cientos, y en su mayoría miles, de kilómetros.


En buen criollo, eso implica que un jefe hdp te puede cagar la vida de formas que en una sucursal de una empresa o mismo en Esmeralda 1212 son impensables. Y en el exterior uno de cierta forma está más vulnerable, sin las redes de contención que uno se arma en su propio país. Por eso, a veces con un buen jefe, una ciudad impensada puede ser una experiencia buenísima, mientras que la más encantadora de las capitales europeas puede transformarse en un infierno con un enfermo mental como superior.

lunes, 30 de mayo de 2011

ECHIN y CSHAN

ECHIN es nuestra Embajada ante la República Popular China, en Beijing, y CSHAN es nuestro Consulado General y Centro de Promoción en Shanghai. Por cuestiones laborales, me ha tocado visitar ambas ciudades dos veces en el último año y laburar en nuestras sedes. En términos generales, se puede decir que CSHAN funciona como un relojito y ECHIN más que una Embajada es un desastre, pero esas deberían ser las conclusiones de este post y no la introducción.


A fines de los '90, cuando yo ingresé a Cancillería, CSHAN no existía y ECHIN más que una Embajada era un castigo para diplomáticos que se portaban mal. En la actualidad, Beijing se ha sumado al selecto club de ciudades clave para nuestra polex. Los ejes Brasilia-San Pablo y Washington-Nueva York siguen representando el corazón de nuestra política exterior, pero Beijing se ha sumado a un segundo pelotón de capitales centrales para nosotros, junto a Santiago, Madrid, Montevideo, Londres (por Malvinas) y Caracas (desde el 2003). Aclaro por las dudas que esta división es arbitraria y personal.


Ahora, si bien Beijing ocupa hoy en día un lugar central en nuestra polex, ECHIN más que una Embajada es un problema. Una disfuncionalidad en forma de oficina pública. La madre de todos los problemas en estos momentos es la cuestión de las visas. No es un tema nuevo para nada. Este artículo de 2002 de Clarín detalla la operatoria del tráfico de inmigrantes ilegales chinos. En 2008, Página 12 relataba sobre los problemas de emisión de visas en la Embajada Argentina en Beijing, y los comparaba con casos similares de los '90. Y esta nota de la semana pasada da cuenta de varios casos en los últimos meses de chinos capturados intentando ingresar ilegalmente a la Argentina.


Por eso a los pibes que van a la sección consular en Beijing la única promesa que se les puede hacer es que vuelven con un sumario. Aunque hagan todo bien. Y no es un problema sólo de Cancillería. También están Gendarmería, Migraciones y el Poder Judicial. Estando destinado en Tokio, un par de veces me tocó hacer reemplazo consular: el titular de la sección consular se toma sus vacaciones, y alguno de los pinches de la Embajada lo reemplaza por algunas semanas.


En uno de esos reemplazos, me llaman de Migraciones en el Aeropuerto de Narita informando que capturaron a un chino con un pasaporte argentino apócrifo. Resultó ser un chino que había comprado una carta de ciudadanía argentina a un juez (sí, hay jueces así), y en base a esa carta trucha se había hecho una serie de documentos perfectamente legales: D.N.I., Pasaporte, etc. En el marco de una investigación se descubrieron varios casos similares, y la Argentina informó esa situación a Migraciones de Japón: uno de los argenchinos truchos tenía residencia en Tokio. De Migraciones me dicen que este ciudadano detenido quiere hablar con el cónsul argentino. Aunque yo no tenía obligación de brindar asistencia consular a un ciudadano trucho, lo hago de onda con los colegas japoneses que me lo pidieron.


El señor este no hablaba una palabra de castellano, y cuando le empiezo a preguntar por su lugar de residencia en la Argentina (cuando supuestamente obtuvo su ciudadanía) y lo único que se acordaba es que había vivido muchos años en el Once, cerca de una plaza. El chino lloraba y me juraba su argentinidad. De haber tenido un poco más de idea de algo, me lo habría jurado por el dulce de leche, Evita y Gardel. Decía cosas como "My passport is good", y yo le contestaba que sí, el pasaporte era de primera especial, el problema era todo lo que venía por detrás. Me puteaba en chino. Yo le contestaba que el no era argentino ni acá ni en la China. Mondo bizarro.


Una de las claves del problema está identificada en el artículo de Página: de la misma forma que estas organizaciones tienen aliados (o empleados) dentro del Estado argentino, lo mismo ocurriría en el Estado chino. Y la pregunta inevitable que uno se hace es: ¿contra quién o contra qué estamos luchando?


Pero bueno, se me hace tarde... ya hablé del principal de los desafíos que tiene por delante Gustavo Martino cuando se haga cargo de ECHIN a mediados de junio. Mañana (o pasado, ya me conocen) sigo.

martes, 16 de noviembre de 2010

CPABL

Alguma coisa acontece no meu coração 
Que só quando cruza a Ipiranga e a avenida São João 
É que quando eu cheguei por aqui eu nada entendi 
Da dura poesia concreta de tuas esquinas 
Da deselegância discreta de tuas meninas

CPABL es nuestro Consulado General y Centro de Promoción Comercial en Sampa. Como regla general, tenemos Embajadas en las capitales, consulados en las demás ciudades, y misiones ante organismos internacionales. Además, en ciudades que revisten especial interés desde el punto de vista comercial (San Pablo, Nueva York, Los Angeles, Barcelona, Milán, Frankfurt, Shanghai y Mumbai) el consulado funciona como un centro de promoción.

No creo que sea necesario ponerme a explicar la importancia de San Pablo para nuestra polex, y en particular para nuestra estructura productiva. Un simple dato de color: 22 vuelos conectan diariamente Buenos Aires con San Pablo. CPABL es un puesto clave en nuestra diplomacia.

En realidad, nuestra red consular en Brasil es algo admirable: además de CPABL y de la Embajada en Brasilia (EBRAS), tenemos consulados en Porto Alegre, Florianopolis, Curitiba, Rio, Belo Horizonte, Salvador y Recife, y los consulados de frontera en Foz do Iguaçu y Uruguaiana. Creo que con un consuladito en Fortaleza y otro en el Norte (Belém o Manaus) estamos hechos, je je je.

La verdad es que esta infraestructura nos permite atender al ciudadano y al exportador argentinos en todo Brasil. Es lo que nos permite estar llevando astilleros a Rio una semana, empresas de alimentos a una feria de supermercados en Belo Horizonte otra semana, y editoriales a San Pablo un par de semanas después. Es lo que nos permite atender a la familia del adolescente que tuvo un accidente en Florianopolis, el camión que quedó varado en Uruguayana y registrar al nuevo argentino al que justo se le dió por nacer en Recife.

Pero además CPABL es nuestro consulado más femenino. Además de la Cónsul General, Teresita González Díaz, también son mujeres la jefa de la sección consular y su segunda. La sección comercial está en manos de un varón, pero sólo hasta diciembre. Es un diplomático que vuelve a la Argentina, y su lugar quedará en manos de una diplomática.

Y mi última visita a San Pablo me dejó pensando sobre el machismo residual en la Cancillería. Pero eso lo dejo para otro post.