Mostrando entradas con la etiqueta China. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta China. Mostrar todas las entradas

lunes, 30 de mayo de 2011

ECHIN y CSHAN

ECHIN es nuestra Embajada ante la República Popular China, en Beijing, y CSHAN es nuestro Consulado General y Centro de Promoción en Shanghai. Por cuestiones laborales, me ha tocado visitar ambas ciudades dos veces en el último año y laburar en nuestras sedes. En términos generales, se puede decir que CSHAN funciona como un relojito y ECHIN más que una Embajada es un desastre, pero esas deberían ser las conclusiones de este post y no la introducción.


A fines de los '90, cuando yo ingresé a Cancillería, CSHAN no existía y ECHIN más que una Embajada era un castigo para diplomáticos que se portaban mal. En la actualidad, Beijing se ha sumado al selecto club de ciudades clave para nuestra polex. Los ejes Brasilia-San Pablo y Washington-Nueva York siguen representando el corazón de nuestra política exterior, pero Beijing se ha sumado a un segundo pelotón de capitales centrales para nosotros, junto a Santiago, Madrid, Montevideo, Londres (por Malvinas) y Caracas (desde el 2003). Aclaro por las dudas que esta división es arbitraria y personal.


Ahora, si bien Beijing ocupa hoy en día un lugar central en nuestra polex, ECHIN más que una Embajada es un problema. Una disfuncionalidad en forma de oficina pública. La madre de todos los problemas en estos momentos es la cuestión de las visas. No es un tema nuevo para nada. Este artículo de 2002 de Clarín detalla la operatoria del tráfico de inmigrantes ilegales chinos. En 2008, Página 12 relataba sobre los problemas de emisión de visas en la Embajada Argentina en Beijing, y los comparaba con casos similares de los '90. Y esta nota de la semana pasada da cuenta de varios casos en los últimos meses de chinos capturados intentando ingresar ilegalmente a la Argentina.


Por eso a los pibes que van a la sección consular en Beijing la única promesa que se les puede hacer es que vuelven con un sumario. Aunque hagan todo bien. Y no es un problema sólo de Cancillería. También están Gendarmería, Migraciones y el Poder Judicial. Estando destinado en Tokio, un par de veces me tocó hacer reemplazo consular: el titular de la sección consular se toma sus vacaciones, y alguno de los pinches de la Embajada lo reemplaza por algunas semanas.


En uno de esos reemplazos, me llaman de Migraciones en el Aeropuerto de Narita informando que capturaron a un chino con un pasaporte argentino apócrifo. Resultó ser un chino que había comprado una carta de ciudadanía argentina a un juez (sí, hay jueces así), y en base a esa carta trucha se había hecho una serie de documentos perfectamente legales: D.N.I., Pasaporte, etc. En el marco de una investigación se descubrieron varios casos similares, y la Argentina informó esa situación a Migraciones de Japón: uno de los argenchinos truchos tenía residencia en Tokio. De Migraciones me dicen que este ciudadano detenido quiere hablar con el cónsul argentino. Aunque yo no tenía obligación de brindar asistencia consular a un ciudadano trucho, lo hago de onda con los colegas japoneses que me lo pidieron.


El señor este no hablaba una palabra de castellano, y cuando le empiezo a preguntar por su lugar de residencia en la Argentina (cuando supuestamente obtuvo su ciudadanía) y lo único que se acordaba es que había vivido muchos años en el Once, cerca de una plaza. El chino lloraba y me juraba su argentinidad. De haber tenido un poco más de idea de algo, me lo habría jurado por el dulce de leche, Evita y Gardel. Decía cosas como "My passport is good", y yo le contestaba que sí, el pasaporte era de primera especial, el problema era todo lo que venía por detrás. Me puteaba en chino. Yo le contestaba que el no era argentino ni acá ni en la China. Mondo bizarro.


Una de las claves del problema está identificada en el artículo de Página: de la misma forma que estas organizaciones tienen aliados (o empleados) dentro del Estado argentino, lo mismo ocurriría en el Estado chino. Y la pregunta inevitable que uno se hace es: ¿contra quién o contra qué estamos luchando?


Pero bueno, se me hace tarde... ya hablé del principal de los desafíos que tiene por delante Gustavo Martino cuando se haga cargo de ECHIN a mediados de junio. Mañana (o pasado, ya me conocen) sigo.

miércoles, 25 de mayo de 2011

Crónica de un fracaso anunciado

A veces te aparece un comentario que te deja la pelota picando por lo excesivo, así que me voy a dar el gusto. Como en una especie de servicio de atención al público de emergencia, párrafo por párrafo el comentario de Alcides Acevedo:


¿Argentina puede vender calzado de alta gama a China? ¿"cierto" tipo de maquinarias? Debe ser un chiste... si empezamos con esas ideas vamos al tacho...


No creo que sea cuestión de "empezar con esas ideas". Son las empresas argentinas las que "tienen las ideas", nosotros (la Cancillería) somos simplemente facilitadores. En el caso de las zapatillas, es un grupo de empresas argentinas de calzado que con apoyo de la Cámara vendió un contenedor de zapatillas hechas a mano (alto valor por unidad, semi-únicas) a principio de año. Fue una primera operación exitosa, puede ser interesante a futuro o puede dar en la nada (por eso lo de prueba y error).


Es verdad que no fui muy específico con el tipo de maquinaria, porque muchas veces los nichos no están en los "sectores estrella", sino en empresas como Sipel, Semapi, Scorza, empresas medianas que fabrican maquinarias altamente específicas (balanzas de precisión, detectores de impurezas en líneas de producción, maquinaria para higiene urbana). Hay empresas argentinas como Telmec (bobinas para la industria textil) o SAI (oxicortadoras para acerías) que tienen en el mundo sólo dos o tres competidoras (en países como Alemania, Japón o EE.UU.) y disputan mercados muy reducidos. Cientos de PyMEs industriales como las que mencioné exportan, de a montos reducidos, cientos de millones de dólares en bienes y servicios de alto valor agregado. Semapi, por ejemplo, no puede competir con el costo de las máquinas en China, entonces les está vendiendo el software de control.


El Estado no puede inventar sectores productivos que no existen, pero no hay razón para no apoyar a las PyMEs que realmente producen en su proceso de internacionalización.





Que yo sepa el "calzado de alta gama" argentino es basicamente copia de diseños italianos... y los chinos pueden copiar mejor que nosostros, por el otro pensar que el cuero argentina tiene una calidad superlativa es un gran error, es algo que reconoce cualquier persona de la industria.

Hay distintos tipos de calzado en la Argentina. Está el que vos mencionás, pero hay empresas como Talpini, Divia, Greta Flora, 28 Sport y muchas otras que hacen productos originales, de alto valor unitario, y que exportan partes importantes de su producción a Europa, EE.UU. y Japón. Nadie dice que el cuero argentino sea superlativo (no lo es) en general, pero hay cuero muy bueno en la Argentina. Estas empresas (y otras) lo usan. Por otro lado los chinos de alto poder adquisitivo siguen mucho los hábitos de consumo de los japoneses. Japón nos importa anualmente unos US$ 4 millones en productos de diseño (ropa, muebles, zapatos, accesorios), y es inevitable que algo termine llegando a China. Nuevamente: no son números que alteran la balanza comercial, pero para un puñado de PyMES argentinas representa hasta el 50% de su facturación anual.

En cuanto a maquinarias, que yo sepa, los unicos rubros medianamente exitosos han sido las sembradores de siembra directa y los equipos de GNC ¿eso le vamos a vender a los chinos?

Ya lo contesté.



Me interesó el tema de las pastas: comparar pastas italianas (Barilla, Buitoni, De Cecco, Garofalo, Voiello) con la basura que se produce en Argentina, investigar la calidad del trigo que se utiliza en Italia y comparar con el argentino, comparar la maquinaria que se utiliza en Italia (empezando por el procesamiento y purificación de la harina) con la muy triste realidad argentina.

Comparar también los precios de Barilla o De Cecco con la "basura" que se produce en la Argentina, y tratar de entender que muy pocos chinos tienen hoy en día la posibilidad de acceder a esas marcas
premium. ¿Se te ocurrió pensar que los productos a los que accede el chino promedio en su supermercado son todavía peores que la basura que tenés que consumir vos, que tuviste la desgracia de nacer en este país donde todo es una mierda incluso la pasta? Si te escuchara mi abuela criticar a su harina Morixe te pegaba unos buenos palazos de amasar...


Bueno, la verdad es que el post me dejó muy preocupado, pensar que le vamos a vender pastas y zapatos a los chinos da miedito... ¿no se te ocurrió nada mejor?


No hay que preocuparse ni sentir miedito. Los empresarios argentinos, en general, saben lo que hacen. Nosotros como Estado no vendemos: hacemos los trabajos de inteligencia comercial que indican los mercados con posibilidades (en función de cruce de demanda de importación de ese mercado con la oferta exportable histórica argentina) y armamos las acciones de promoción. Pero lo más importante es la demanda de las PyMEs argentinas.


Esta Misión a China, por ejemplo, fue multisectorial. O sea que cualquier empresa que ofrezca productos o servicios hechos en la Argentina puede participar (más allá que la inteligencia comercial identifique sectores con mayores posibilidades).

Cancillería cubre los gastos de logística (salones para rondas de negocios, intérpretes, armado de agendas) y las PyMEs se pagan pasaje, hotel y comidas. Publicamos un catálogo general de las empresas participantes en castellano e idioma local, pero las empresas deben hacerse cargo de su propio material de difusión y del envío de muestras. Como la participación en una misión de estas implica una inversión para una PyME, el criterio es que si la empresa cree que puede exportar a un mercado entonces debe tener derecho de participar.

Para terminar, me parece interesante agregar este link a una nota de Clarín sobre PyMEs argentinas que no tuvieron miedito a la hora de tomar el dragón por las astas. Y acá, otra vez el ultra-oficialista Clarín sobre las posibilidades de botas de polo argentinas en China.

martes, 24 de mayo de 2011

Chinos pensamientos

Es la segunda vez que tengo que ir por laburo a China en menos de un año. A veces está bueno usar clichés para decir cosas poco originales: en China uno realmente tiene la sensación de estar siendo testigo de un proceso histórico. Es una sensación rara, que te lleva a tener pensamientos más profundos que lo normal. Este no es un blog intelectual; generalmente me chupan un huevo las implicancias para la historia de la humanidad de los procesos históricos de largo plazo. Me llama más la atención el aquí y ahora, el momento que me toca vivir.


Estos dos viajes me generaron una serie de pensamientos profundos sobre nuestras relaciones bilaterales con China, sobre las oportunidades que estamos aprovechandos y las que estamos desperdiciando, y sobre los eventuales riesgos y beneficios de ambas. Algunas ideas medio crudas, y otras que se complementan con este breve relato de la visita de la PNA a China en julio de 2010:


1. ¡Qué fácil es venderles alimentos! Te los sacan de las manos. Esta vez llevamos un grupo interesante de empresas de distintos rubros del sector alimenticio: ostras, cebada cervecera, leche en polvo, carne de pollo, vino, harina de trigo, carne vacuna. Por distintas razones, se puede decir que la demanda china para determinados productos (ostras por la crisis japonesa, leche en polvo por la escasez mundial) es para las empresas argentinas infinita. Lo que tengan, lo venden. Y si triplican su producción, lo venden igual. Y si no les gustan las condiciones de los chinos, hay otros chinos con otras condiciones esperando.


2. Cada vez les podemos vender productos más elaborados: hace cinco años, demandaban trigo para hacer harina. Hoy demandan harina para hacer pasta. Si siguen creciendo a este ritmo, en 10 años van a demandar directamente la pasta. En términos generales, se puede decir que las empresas argentinas van adaptando su estrategia al crecimiento de los nichos de alto poder adquisitivo y van vendiendo productos de cada vez mayor calidad.


3. ¡Cuánto se aprende en un año! La realidad es que las agendas este año salieron mucho mejor que las del año pasado. Este año filtramos mejor a las contrapartes chinas para ajustar mejor a la oferta argentina, no tuvimos los errores de logística del 2010 (obvio que una Presidencial es mucho más complicada, pero la experiencia nos sirvió un montón), y controlamos mejor los factores de riesgo.


4. ¡Qué buscas son los chinos! Te juran y perjuran que tienen interés comprador, escuchan 10 minutos el speech del argentino y sacan un catálogo para tratar de vender algo. Terminan su reunión y se sientan en reuniones de los demás para ver de donde pueden sacar una tajada. Y los intérpretes son tremendos: nos ha pasado de tener intérpretes que ante un interés concreto de una empresa china, traducen como si no pasara nada, y 15 días después se ofrecen como intermediarios. En un momento se me acerca un abogado chino, un Dr. Li, para ofrecerme sus servicios. Le comento que yo coordino la misión, por lo que no estoy comprando ni vendiendo nada. Y me ofrece los servicios de un socio, que es especialista en marketing y nos puede ayudar a organizar la próxima misión. Y los argentinos nos creemos vivos...


5.  El tema de las visas los preocupa: todo el mundo (argentinos y chinos) que hace negocios entre los dos países y que aparecía por las rondas de negocio lo mencionó como un problema. Como si uno pudiera hacer algo. Es evidentemente el tema más delicado en nuestras relaciones bilaterales. Un par de empresarios se quejaron que "no puede ser que para un chino hoy en día sea más difícil sacar la visa de Argentina que la de EE.UU.". Otros insinuaron que el gobierno argentino incentiva la truchada de visas al tener reglas tan estrictas. Ahí me parece que se está tratando de dar vuelta el argumento, ya que el endurecimiento de las reglas con China es consecuencia y no causa de los festivales de visas y certificados de nacionalidad truchos.


6. Hay vida después de la soja: de a poquitos vamos encontrando los nichos donde nos podemos ir metiendo. Biotecnología, calzados de alta gama, algunos rubros específicos de maquinaria. Es un proceso lento, que nos va a llevar décadas desarrollar, y donde tendremos que laburar con la idea de que es un proceso de prueba y error.


Respecto a cuestiones más conceptuales como "desarrollo económico" y "democracia", en términos generales sigo creyendo en lo que escribí un fin de semana en Tokio el año pasado, comparando a China con la India. Aunque un poquito más entusiasmado que en ese momento con nuestras posibilidades en la flamente segunda potencia económica mundial.

miércoles, 11 de mayo de 2011

Preaviso de censura

Por los próximos 10 días estaré con acceso limitado al blog, gracias a la censura del gobierno chino. Cuando pueda, postearé. Mis últimos posts han estado bastante irregulares, por lo que el cambio no se debería notar tanto...

lunes, 7 de febrero de 2011

Bizarre Love Triangle: Argentina-Brasil-China

Parece que no sólo en la Argentina han habido cambios de humores respecto a las relaciones bilaterales con China. En la década que terminó, impulsada por la importancia política de las relaciones Sur-Sur y la emergencia de China como semi-superpotencia, tuvimos una especie de luna de miel política y comercial con el gigante del Este. Y en los últimos años, con la multiplicación de los vínculos, hemos visto la multiplicación de los conflictos.


Parte de esos conflictos son naturales y manejables en una relación bilateral en crecimiento. Lo aprendimos cuando las friccciones comerciales con Brasil ganaron las tapas de los diarios en la primera mitad de los '90. Pero otra parte tiene una característica distinta, y que tiene que ver con las diferencias entre nuestras relaciones con Brasil y nuestras relaciones con China. Partiendo de una proximidad geográfica e histórica, con Brasil estamos construyendo una alianza basada en sistemas políticos y visiones globales similares. Lo de China tiene otros riesgos y otras aristas, que ya analicé en este post de julio y en este otro de septiembre.


Este interesante artículo con fuente en Reuters (que saqué de este blog) advierte que la luna de miel de Brasil con China también se terminó, y que Dilma habría creado una especie de "gabinete de crisis" con reuniones semanales para tratar las relaciones con China. Junto con la Argentina, Brasil es de los pocos países que tienen superávit con China. Pero si en nuestro caso nuestras ventas se concentran en la soja y sus derivados, para Brasil el producto estrella son los minerales de hierro.


Como menciona el artículo, la multiplicación de las importaciones de manufacturas tiene un impacto sobre el tejido industrial, en la creación de empleos calificados que son la base del sueño de Dilma de "un país de clase media". Y la política cambiaria de China no ayuda... El Presidente de la Cámara Chino-Brasilera de Comercio, Charles Tang, afirma que los problemas de competitividad de Brasil "no tienen nada que ver con China", lo que es sólo parcialmente verdad.


En definitiva, los mismos problemas que enfrentamos nosotros. Parte del éxito chino en sus relaciones con el Cono Sur ha sido su habilidad en Desmercosurizar las relaciones, llevando todo a los canales bilaterales. Ahora bien, el mensaje que Argentina y Brasil están pasando por separado a China es el mismo - que es igual a lo que están enfrentando otros países de Sudamérica. Nos falta quizá encontrar un mecanismo para que todas esas voces, todas, lleguen juntas a su destino.

lunes, 13 de septiembre de 2010

Renminbi y Multilateralismo

Este es un tema que nos interesa a todos: ¿cuánto debe valer el renminbi? China ya es el mayor exportador y segundo principal importador del mundo, por lo que el valor de su moneda dejó de ser una cuestión "interna" del gobierno chino y nos termina afectando a todos. Hablando desde la Argentina: ¿nos conviene que el renminbi se revalúe para tratar de mejorar nuestra balanza comercial con China y diversificar nuestra pauta exportadora? ¿O los riesgos de una desaceleración en China, consecuencia de una revaluación, son mayores que los beneficios de mejorar nuestra competitividad?

Este artículo de Dani Rodrik presenta los dos argumentos desde el punto de vista de un país pobre. La conclusión es muy interesante, porque explicita los riesgos de permitir una sobrevaluación de la moneda en función de la demanda china de materias primas y su consecuente efecto en la trama productiva del país. Ahora bien, no es mi intención tratar el tema del "valor justo" del renminbi desde un punto de vista económico - creo que l@s muchach@s de la BEA están más capacitad@s que yo para hacerlo. Lo que pretendo hacer en este post es evaluar los distintos marcos institucionales para tratar tipos de cambio entre países, y las consecuencias para la Argentina de adoptar cualquiera de los marcos mencionados.

1. Libre flotación: dejar que la mano invisible determine los tipos de cambio te ahorra crear un marco institucional para tratar el tema. Ahora, hay un par de temitas. Para empezar, China es un país socialista que no permite la libre flotación de su moneda. Bah, ni siquiera permite la total convertibilidad de su moneda. Sí, los mercados libres permiten solucionar todos los problemas que uno pueda llegar a tener. Como la paz en el mundo. El asunto es que uno vive en el mundo real, no en Utopia. Y los problemas derivados de desequilibrios cambiarios deben ser resueltos en el mundo real. La paz en el mundo, como la libre flotación, funcionan siempre y cuando nadie dispare el primer tiro.


2. Solución multilateral: tengo muchos lectores muy jóvenes que no se deben acordar, pero antiguamente había una institución que trataba estos temas. Entre sus varias funciones, se encontraba la de

(iii) To promote exchange stability, to maintain orderly exchange arrangements among members, and to avoid competitive exchange depreciation.

En este respecto, nunca terminó de funcionar del todo. Ese organismo se llamaba Fondo Monetario Internacional, y cuando en 1985 las principales economías del mundo llegaron a un acuerdo (Plaza Accord) para estabilizar los tipos de cambio post-II Crisis del Petróleo, al FMI ni lo invitaron. Pero de tanto escuchar el viejo argumento que a un país mediano y con poco poder relativo (como la Argentina) le interesa el estricto cumplimiento de las reglas multilaterales, uno lo termina comprando. Y queriendo.


3. Solución plurilateral: es la que funciona en la práctica, desde Plaza hasta nuestros días. Pero mejorada. Antes el bacalao lo cortaba el G-7, y ahora por lo menos se escucha la voz de los países "emergentes". Para todos los efectos prácticos, en lo que hace a ordenamiento del sistema financiero internacional el G-20 es el heredero del FMI. El gran problema del plurilateralismo es que los países chicos no tienen voz. Y tienen problemas específicos que requieren soluciones específicas. Pero algo es algo. China logró que el tema de su tipo de cambio no fuera mencionado directamente en el Comunicado de la Cumbre de Toronto del G-20 (junio 2010), pero a cambio tuvo que hacer señales para calmar a los demás.


4. Solución bilateral: es el acabóse. Es aceptar que el valor del renminbi lo van a fijar China y EE.UU. en función de un acuerdo que va a contemplar los intereses de ambos países y que será anunciado con bombos y platillos como "bueno para la humanidad". Me preocupa un poco ver que nos encaminamos a esta solución. El jueves Geithner estará en el Congreso de EE.UU. explicando qué piensa que hay que hacer con la tasa de cambio china. Probablemente muestre los dientes, como lo hizo ante el Congreso en junio. El mensaje fue básicamente "China terminará haciendo lo que yo digo que tiene que hacer (revaluar) porque es lo que más le conviene".


A China le conviene un acuerdo bilateral con EE.UU. Pero revaluar su moneda implica "multilateralizar" las concesiones, por lo que probablemente buscará un paquete con concesiones en otras áreas que interesen a EE.UU. y le permitan minimizar la revaluación. En esta nota del China Daily la estrategia china queda clara: a Obama no le conviene gastar "capital político" en una guerra comercial con China. Hablar del yuan es hablar de guerra. Entonces hablemos de otras cosas... como garantizar las condiciones para que el superávit comercial chino con EE.UU. sea recanalizado a través de flujos de capital chinos a EE.UU. Y aprovecha para quejarse del "clima de negocios" para las inversiones chinas en EE.UU.




¿Y la Argentina? Es muy claro que en Utopia nos conviene la solución 1. Podríamos hasta firmar un compromiso de no intervenir en los mercados cambiarios cuando los demás países dejen de hacerlo. Lo que no podemos es auto-limitarnos en un mundo de interventores. La solución 2 es interesante, pero requiere una reforma integral del sistema de Bretton Woods que la Argentina no está en condiciones de impulsar.


Hoy en día, claramente nos conviene reforzar el rol del G-20. Principalmente porque estamos adentro. No podemos aceptar que temas como la valuación del renminbi sean excluídos de la agenda o sean lavados. Porque como Argentina no tenemos el poder para discutirlo en serio con China, y si no lo trata el G-20 nos tenemos que limitar a ver cómo los demás deciden un precio que nos afecta. A veces te toca asumir el rol del hincha-pelotas...


Por otro lado, me parece que como miembros del G-20 tenemos que seguir canalizando las inquietudes de las economías menores. Los demás países de Sudamérica tienen un interés en esta materia, sus economías son vulnerables a la volatilidad cambiaria - más incluso que la Argentina o que Brasil, países con un entramado industrial más sólido y un mercado interno más desarrollado. Son (somos todos) vulnerables a los peligros de tener un tipo de cambio sobrevaluado respecto a un importante mercado como es China.

lunes, 19 de julio de 2010

¿Administrar Comercio?

Una de las cosas que más escuché de las bocas de nuestros expertos sinólogos es que la gran dificultad que tenemos en las negociaciones con la República Popular es que ellos hablan con una sóla voz y nosotros tenemos una cacofonía muy particular. No sé muy bien cual es esa voz única, aunque todo me lleva a creer que es Hui Liangyu, Vice Primer Ministro a cargo de agricultura y desastres naturales.

Lo nuestro, es verdad, es medio cacofónico. Pero si uno se pone a pensar, no es ilógico. La Ministra de Producción estaba para hablar de los anti-dumpings. Al Ministro de Agricultura le interesa la soja. Pro-Tejer festejaba cada vez que alguien decía "ojo que los chinos son bravos". El Canciller miraba los edificios, y dijo algo de las visas (ver video, min. 14:35). El Ministro de Planificación sólo quería saber de trenes. El lomo que llevó el IPCVA, con la lengua entre los dientes por la próxima apertura del mercado, era realmente de primera.

Y bueno, así es nuestro juego. Es el gran chow de la democracia. Pero al fin del día hay una figura que ordena esa maraña de opiniones e intereses. Y eso queda bastante claro en las últimas preguntas de esta entrevista, cuando la PNA dice que:

Nosotros estaríamos “reprimarizando” nuestras exportaciones, perderíamos en balanza comercial y en trabajo en Argentina. Tenés un comercio deficitario, independientemente de la calidad de los bienes que importes o exportes, pero además lo que importás es de gran valor agregado, con lo cual destruís trabajo también adentro.
Y un poco de eso se trata. Hay negocios muy interesantes, y

Cuando yo hablo de “desojizar” la discusión no pasa por venir a pelear y decir “por favor, ábranme de vuelta las importaciones de soja” ... porque es un producto que tiene mucho mercado. Hoy estamos destinando parte de esa soja a mercado interno, por el corte de combustibles con biodiésel. Están surgiendo también plantas de un “crushing” más elaborado que el del simple aceite de soja, que no solamente obtiene aceites, sino fertilizantes, energía, biodiésel... Obviamente, si somos uno de los principales productores de soja también somos formadores de precios. Lo que hay que hacer es tener paciencia y negociar de acuerdo con criterios de equilibrio en el comercio.

En buena medida, las decisiones de comercio exterior de la República Popular están determinadas en función de ciertos objetivos políticos y de desarrollo. Entonces es importante de nuestra parte usar los instrumentos de política comercial que tenemos a mano para impulsar los negocios que nos interesan y frenar abusos que afecten negativamente el bienestar de la población argentina.

Me parece que la típica venta directa de producto argentino con tecnología argentina incorporada representa un riesgo, ya que en muchos casos (medicamentos, maquinaria agrícola, autopartes) tu socio chino Mr. Wang te firma un contrato por muchos millones y te paga muy bien por adelantado las primeras unidades de prueba. Nunca más apareció Mr. Wang, y cuando empezás a hacer las averiguaciones te enterás que hay una Argentina entera de señores que se llaman exactamente igual que tu socio. En dos años, te enterás que Mr. Wang se fue al Oeste chino, y se puso una fábrica de tu producto, que produce 5 veces más que vos y a mitad del costo. Se ahorran mucho con esto de la propiedá intelectual.

Al contrario, algunos de los casos más interesantes fueron en audiovisuales (Telefe va a producir una novela en China para el mercado chino), en medicamentos (Chemo va a invertir US$ 74 millones en un joint venture con Fosun para producir en Shanghai anticuerpos monoclonales a partir de una patente argentina). La biotecnología también tiene perspectivas interesantes. Se está por abrir el mercado chino para sémen y embriones bovinos argentinos, y las tres empresas que acompañaron la misión estaban entusiasmadas con la potencialidad del mercado. Respecto al tema de propiedad intelectual, uno de los empresarios me dijo que "si me quieren copiar, igual necesitan laburar conmigo 10 años". Y es obvio que nadie piensa quedarse parado 10 años en el mismo lugar...

Para serles muy sincero, no voy a estar 26 horas de ida y 28 horas de vuelta en clase turista para vender porotos de soja. Para eso me quedo en casa jugando a la play station, que es más entretenido. Y tengo acceso libre a facebook. Leí por ahí que Clarín dijo que fracasaron (sic) las negociaciones por la soja y que La Nación se dedicó a los modelitos que usó la PNA en las distintas ocasiones. No sé, me pareció que la gente estaba en otros temas más importantes. Aunque también había mucho busca dando vuelta por el lobby...

domingo, 18 de julio de 2010

De vuelta

In the sleepy west of the woody east

is a valley full, full o' pioneer

we're not just kids, to say the least

we got ideas to us that's dear

Pixies, U-Mass


Tres semanas en China y uno se da cuenta lo bueno que es volver a casa. En todo sentido. Querría haber posteado algunas cosas en su momento, pero bueno, en China eso no se puede. La República Popular... uno a veces se queja que los brasileros andan medio subidos al caballo, pero estos se tomaron medio balde de esteroides y el otro medio balde se lo dieron al caballo antes de montarlo.

No creo que valga la pena analizar demasiado conceptos anticuados
Like capitalism, like communism
Like lots of stuff you've heard about

Porque a estos en el fondo esos conceptos anticuados les chupan un reverendo huevo. Lo que les importa es el cuchillo. Y la topadora. Y tapar los agujeros con más vidrio y aluminio. Pero bueno, a veces el contraste nos sirve para valorar el quilombo de uno. Y esa valoración nos ayuda a defenderlo.

And here's the last five:
It's educational
It's educational
It's educational
It's educational
It's educational

domingo, 4 de julio de 2010

Vacaciones forzadas

Vuelvo a China, después de un fin de semana de libertad.
No podré acceder a este blog subversivo hasta el 18 de julio.
Espero todavía tener algún lector para ese momento....

Saludos,

El de adentro

Potencia

China e India son dos potencias emergentes asiaticas que concentran 2/5 de la población mundial. Ya se ha escrito un montón sobre los BRICs a las y las potencialidades de los mercados emergentes en la economía mundial, y no es mi intención agregar nada demasiado analítico a las discusiones existentes, por lo que me voy a limitar a escribir un post impresionista sobre distintos caminos que eligen distintos sistemas políticos en busca de un objetivo común. Aclaro que no conozco mucho de ninguno de los dos países, pero que he tenido la oportunidad de vacacionar y trabajar en ambos, lo que me habilita a emitir un montón de opiniones sin mucho fundamento.


El otro día, cené en un restaurant de Beijing con un joven padawan, cuyas opiniones sobre el estado actual de la economía china resumo a continuación:


- El crecimiento económico, las inversiones extranjeras directas y las exportaciones chinas en los últimos años han sido impresionantes, y permiten pronosticar un futuro brillante de superpotencia

- Ciertas libertades individuales que se ven momentaneamente postergadas en favor del desarrollo irán siendo gradualmente concedidas al pueblo chino por sus iluminados gobernantes, a medida que la situación así lo permita

- La rapidez de la incorporación de población ex-pobre a la clase media china es un fenómeno sin precedentes en la historia económica mundial

- Si bien no se puede decir aún que China sea un país desarrollado, la propia fuerza de los números le otorga un status especial en el escenario internacional


En determinado momento mi cabeza se fue de la charla, y me pintó nostalgia por la Unión Soviética. Me puse a pensar en todos los analistas de los años '60 que, maravillados por la experiencia soviética, se lanzaron a pronosticar el momento exacto en que la U.R.S.S. pasaría a Estados Unidos como primera economía del mundo, y las implicancias para el capitalismo. Sin ningunas ganas de pinchar el entusiasmo del joven padawan por estar viviendo una auténtica epifanía comunista, modestamente le plantée mis reservas a sus votos de un nuevo Gran Paso Adelante. Su respuesta un poco me desconcertó:


- No podés comparar un sistema cerrado, represivo, ineficiente y corrupto con una economía de libre mercado, abierta, capitalista y que incentiva el desarrollo individual y la libre empresa y donde se puede tomar coca-cola.


Puede ser efecto de la contaminación ambiental imperante en esta ciudad tan gris, pero la verdad no entendí muy bien cual sería cual. Para simplificar las cosas, asumamos que cuando hablamos de Imperio del Mal, estamos hablando de Moscú. Y la verdad es que sí hay diferencias sustanciales entre ambas experiencias. Hoy en día es difícil hasta imaginarlo, pero hubo un momento donde realmente la Unión Soviética estuvo a pocos pasos de ser un país desarrollado, mientras que China sigue siendo un típico país del tercer mundo con diferencias sociales profundas y a varias décadas de poder cerrar el gap de productividad que la separa de un país desarrollado, aún manteniendo el ritmo de crecimiento actual.


Es obvio que no quiero disminuir los logros de las políticas económicas de China de los últimos 20 años, y si hay algo que el de adentro respeta son las políticas públicas que crean clase media donde antes había pobreza, pero aunque una vez sugerí tener bolas de cristal, la verdad es que no las tengo. Digo, ni siquiera puedo predecir la diarrea que tendré mañana efecto del pollito a la Szichuan de hoy, cuanto más el lugar que ocupará China en el escenario de naciones en 2030. Sé que los desafíos que enfrenta son considerables, y que cuando una sociedad no tiene válvula de escape para las tensiones que el mismo proceso de desarrollo acumula, el gas se termina escapando por otro agujero...


Porque digo, no es como que exista libertad de expresión, de manifestación u otras de las boludeces que en Occidente tanto valoramos. Uno critica (con toda razón) el mamarracho institucional armado para disfrazar el aumento de la inflación en la Argentina (y de paso pagar menos morlacos en concepto de intereses de la deuda), pero es difícil imaginar la vida en un país donde todas las estadísticas son dibujadas o directamente inventadas, y donde uno no puede ni siquiera confiar en el año de fundación del país. Existe una creencia generalizada entre varios sinólogos de que, ante la opción, los chinos elegirían el crecimiento actual antes que tener una democracia operativa. El único problema con este razonamiento es que nadie nunca les preguntó a los chinos qué opinan de eso.


Uno siempre escucha el viejo argumento de que un sistema autoritario te permite realizar reformas económicas pro-crecimiento sin tomar en cuenta los costos del ajuste. Ahora bien, las sociedades con las que uno se quiere parecer son todas sociedades en las cuales los gobiernos toman en cuenta dichos costos, y compensan a los afectados por cualquier reforma para no disminuir el bienestar de nadie. Entonces entramos en un caso clásico de ilusionarse pensando que el sufrimiento trae la buenaventura a la larga. En el barrio, a ese comportamiento le decimos masoquismo.


¿Y la India? La India es una sociedad multiétnica del tercer mundo como la china, semejantes en eso de ser potencias emergentes con gran población y deudas sociales que requieren varias generaciones de crecimiento para saldar. Una gran diferencia es que la pobreza, en la India, no se esconde. La sociedad india es transparente en el sentido que las politicas publicas apuntan a solucionar los problemas, y no disfrazarlos como se hace en China. Cualquiera que visite las capitales de ambos paises termina con la sensacion de que China es una economia mucho mas pujante que India, y la diferencia en si no es tan grande como las torres de Beijing hacen suponer. En otras palabras, no es absurdo pensar que una economia pobre que asigna tantos recursos a obras faraonicas este desvistiendo a santos en otras partes del pais.


¿Qué pasa, entonces, con los santos desnudos? Hace año y medio, en Mumbai, me tocó presenciar una especie de piquete de pobladores de una villa miseria de pescadores incrustada en pleno corazón del barrio noble de la ciudad y frente al mar. La ciudad de Mumbai pretendía desalojar a los habitantes de la villa para construir torres de lujo, pero los pescadores no querían saber nada de esos planes de "progreso". Porque la verdad es que no sólo en la Argentina el "progreso" parece ser una categoría excluyente, poco más que mandar a los pobres bien lejos de la vista de los ciudadanos "de bien". Y la realidad es que una dictadura cuenta con recursos para hacer que los pobres que no quieren ser mandados a un agujero en las afueras "entren en razón" o queden sepultados bajo las topadoras o atrás de muros.


Pero mi impresión es que pasar la topadora por las villas sin solucionar los problemas subyacentes que hacen que exista población villera no es sólo una cuestión ética o de valores, sino que también tiene implicancias económicas a futuro. A menos que uno comparta ciertas visiones gorilas de la pobreza (por ejemplo, que los pobres son pobres porque son vagos y se gastan la AUH en paco y putas), la aceptación de que la población vulnerable tiene demandas legítimas que deben ser satisfechas antes de pasar la topadora permite liberar tensiones. Como los terremotitos que acomodan a las placas tectónicas y a la larga terminan evitando un tsunami. El proceso democrático es engorroso (y mucho más en un país fragmentado y populoso como la India), pero a la larga permite que ciertos consensos básicos emerjan y se mantengan en el tiempo.


Es una diferencia conceptual bastante sencilla, pero cuyas implicancias son difíciles de medir. De un lado, tenemos el impacto positivo inmediato en el PBI de la construcción de torres de vidrio y aluminio, que quedan listas en 24 meses. Del otro lado, tenemos un proceso continuo de creación de ciudadanos.


sábado, 3 de julio de 2010

El de adentro, censurado

Tanto bla bla bla sobre disciplina de escribir un blog, y todo se fue al carajo por una dictadura pedorra... el de adentro tuvo que viajar a China para preparar el viaje de la PNA. Tres duras semanas para asegurar que todo salga bien, e incluso ya tenia armada una serie de posts sobre lo que implica la preparacion de una presidencial....

Pero no, me quedan las buenas intenciones. En China no se puede acceder a facebook, no se pueden leer o escribir blogs, y no se puede ver you tube. Todas son consideradas actividades subversivas y que ponen en peligro la estabilidad del regimen. Aunque en terminos generales me gustaria poder decirles a las autoridades chinas que mi blog no pone en riesgo la estabilidad de su... su.... bueno, que se yo, no me gustaria que esto se considerara una falta de respeto. Digamos que respeto a todas las dictaduras ajenas, y aunque preferiria que no hubieran gobiernos que mataran a sus ciudadanos como deporte nacional, respeto el sagrado derecho de los gobiernos ajenos a matar, torturar y descuartizar a sus propios ciudadanos.

Obvio que no poder enterarme los chusmerios de facebook por un par de semanas no es comparable a lo que sufren millones de ciudadanos, pero igual espero que se entienda lo que quiero decir. Y agrego que yo tambien soy humano, y a veces me dan ganas de censurar cosas como esta. Pero bueno, vine a pasar un fin de semana en las islas de la libertad, y me queria descargar....