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jueves, 23 de octubre de 2014

CSIDN



Después de aburrirlos hasta las lágrimas con mi aburrimiento en el post anterior, mis nobles intenciones del día son las de aburrirlos hasta el agotamiento con un montón de datos que nadie me preguntó y a muy poca gente le interesan sobre el Consulado General de la República Argentina en Sidney, conocido en la Cancillería por su impronunciable pentagrama CSIDN (algunos le decimos Cesidén, otros le dicen Cesidé-ené). A por los datos:


  • Australia es el 11er país del mundo con mayor población de argentinos (sin contar la Argentina, obviamente).
  • CSIDN es el 15o Consulado en cantidad de argentinos, y el No 49 en cantidad de actuaciones consulares.
  • El Consulado está en pleno centro de la ciudad de Sidney, en el piso 20 del edificio a la derecha, que queda a tres minutos a pata de la estación Town Hall.
  • En la jerga consular, el ciudadano argentino es un "Cidar". El Cidar que viene a un consulado a hacer un trámite es un "recurrente". Al trámite lo llamamos "actuación consular". Al recurrente que se queja de todo le decimos "pesado". El pesado generalmente tiene mucho tiempo libre, y después de venir al consulado escribe un mail a la Embajada para quejarse.
  • Hay un grupo reducido de recurrentes, que en realidad es un subgrupo de los pesados, que además de quejarse de todo exige cosas de imposible cumplimiento. Muchas veces se amparan en la Constitución para tratar de explicar por qué yo debería violar todas las leyes para atender sus pedidos. Los pedidos son muy variados, pero un ejemplo reciente incluye el pago de su tratamiento odontológico (los dentistas en Australia son muy caros). Generalmente el intercambio termina por parte del recurrente en una puteada a la Argentina, a sus habitantes y a sus autoridades. A este pequeño subgrupo en mi foro íntimo les digo "caceroleros". Los psicólogos en Australia también son muy caros, entonces en el futuro espero usar este bloj para descargarme de la bronca que me generan los caceroleros.
  • Como les comenté en este post, los 35.000 argentinos están desparramados principalmente en las grandes ciudades (Sidney, Melbourne, Brisbane, Adelaida y Perth), pero el otro día me enteré que hay 15 familias argentinas en Toowoomba, Estado de Queensland.
  • El otro día una serpiente marrón mordió a un chico cerca de Toowoomba. El pibe tuvo que ser transportado en helicóptero a un hospital. Es la tercera vez en menos de diez días que el helicóptero de rescate es utilizado para rescatar a una víctima de mordida de serpiente. Esto no tiene mucho que ver con el Consulado, ninguna de las víctimas era connacional nuestra (que yo sepa), pero igual me impresionó y lo quise compartir con ustedes.
  • Los australianos que viajan a la Argentina no necesitan visa (pagan por internet desde la comodidad de sus hogares una tasa de reciprocidad equivalente al costo de la visa de turismo para los argentinos que quieren venir a Australia), así que nuestro laburo de visas no es de los más exigentes
  • El trámite No 1 en cantidad de actuaciones en este Consulado son los certificados de supervivencia para la ANSES, para que nuestros compatriotas de avanzada edad que viven en Australia puedan cobrar sus jubilaciones (esa no se la esperaban, no? Yo tampoco....)
  • Somos ocho personas en el consulado: siete argentin@s y una uruguaya. Tres somos expatriados (mandados de Argentina para el Consulado) y cinco contratados localmente.
  • Somos sólo dos varones.
  • A pesar de ser el jefe, a veces siento que me cuesta imponer mi autoridad. Muchas veces contengo mis opiniones para no molestar a la gente que está laburando.
  • Es un consulado en movimiento. En el 2013 el crecimiento de actuaciones respecto al 2012 fue de 45%, y en lo que va del 2014 (enero a septiembre) llevamos hechos un 29% más de trámites que en el 2013.
  • Sería muy largo explayarme sobre este tema, pero en los próximos posts los voy a aburrir un rato con mis impresiones sobre este crecimiento, y los desafíos para los próximos años. Y no me vengan con que a nadie le importan los desafíos de gestión del consulado argentino en Sidney, nadie los obligó a leer hasta acá.
  • Las mayores puteadas que nos comemos de la comunidad argentina son por la central telefónica y por no poder emitir pasaportes en las itinerancias consulares (cuando llevamos el Consulado al interior). Me encantaría solucionar estos temas en los próximos, ponéle, seis meses.
  • Mi despacho tiene una vista privilegiada (la ven en una de las fotos). Y a la noche es más impresionante aún. Creo que puedo incrementar mi levante en un 120% con esta vista. Pero primero tendría que atraer a potenciales víctimas a mi despacho.
  • Los Cidar a veces nos hacen pedidos insólitos. El otro día vino uno que está en Australia hace un par de meses y no encuentra su punto de equilibrio, entonces quería que le recomendáramos un buen centro de reiki en Sidney.
Muchas gracias por su atención. De yapa, la vista que les mencioné. Si alguien sabe de alguien impresionable por las vistas y que justo esté en territorio australiano, por favor me avisan en privado.


miércoles, 19 de octubre de 2011

El domingo se vota hasta en la China

No crean que me olvidé de la democracia directa. Pero la realidad asoma su cabeza, y como ciudadano les debo decir que mientras no se pueda realizar el sueño de la democracia directa, tenemos que festejar que vivimos en democracia. Una de las cosas copadas de vivir en el exterior es que el voto es un derecho, y no una obligación - y donde hay una sede diplomática argentina, hay mesas habilitadas para ejercer el derecho.


Hay mucha información sobre el tema: acá tienen el portal de Cancillería sobre Elecciones 2011, con información para el elector sobre cómo votar en el exterior (o justificar el no-voto); acá está el perfil de facebook para el elector argentino en el exterior; acá hay un video en You Tube sobre el mismo tema. Por primera vez, se están habilitando mesas en ciudades donde hay muchos electores registrados pero no tenemos consulado: Boston (EE.UU.), Munich (Alemania) y Camboriu (Brasil).


Así que no hay excusas: argentinos en el exterior, a votar.

lunes, 30 de mayo de 2011

ECHIN y CSHAN

ECHIN es nuestra Embajada ante la República Popular China, en Beijing, y CSHAN es nuestro Consulado General y Centro de Promoción en Shanghai. Por cuestiones laborales, me ha tocado visitar ambas ciudades dos veces en el último año y laburar en nuestras sedes. En términos generales, se puede decir que CSHAN funciona como un relojito y ECHIN más que una Embajada es un desastre, pero esas deberían ser las conclusiones de este post y no la introducción.


A fines de los '90, cuando yo ingresé a Cancillería, CSHAN no existía y ECHIN más que una Embajada era un castigo para diplomáticos que se portaban mal. En la actualidad, Beijing se ha sumado al selecto club de ciudades clave para nuestra polex. Los ejes Brasilia-San Pablo y Washington-Nueva York siguen representando el corazón de nuestra política exterior, pero Beijing se ha sumado a un segundo pelotón de capitales centrales para nosotros, junto a Santiago, Madrid, Montevideo, Londres (por Malvinas) y Caracas (desde el 2003). Aclaro por las dudas que esta división es arbitraria y personal.


Ahora, si bien Beijing ocupa hoy en día un lugar central en nuestra polex, ECHIN más que una Embajada es un problema. Una disfuncionalidad en forma de oficina pública. La madre de todos los problemas en estos momentos es la cuestión de las visas. No es un tema nuevo para nada. Este artículo de 2002 de Clarín detalla la operatoria del tráfico de inmigrantes ilegales chinos. En 2008, Página 12 relataba sobre los problemas de emisión de visas en la Embajada Argentina en Beijing, y los comparaba con casos similares de los '90. Y esta nota de la semana pasada da cuenta de varios casos en los últimos meses de chinos capturados intentando ingresar ilegalmente a la Argentina.


Por eso a los pibes que van a la sección consular en Beijing la única promesa que se les puede hacer es que vuelven con un sumario. Aunque hagan todo bien. Y no es un problema sólo de Cancillería. También están Gendarmería, Migraciones y el Poder Judicial. Estando destinado en Tokio, un par de veces me tocó hacer reemplazo consular: el titular de la sección consular se toma sus vacaciones, y alguno de los pinches de la Embajada lo reemplaza por algunas semanas.


En uno de esos reemplazos, me llaman de Migraciones en el Aeropuerto de Narita informando que capturaron a un chino con un pasaporte argentino apócrifo. Resultó ser un chino que había comprado una carta de ciudadanía argentina a un juez (sí, hay jueces así), y en base a esa carta trucha se había hecho una serie de documentos perfectamente legales: D.N.I., Pasaporte, etc. En el marco de una investigación se descubrieron varios casos similares, y la Argentina informó esa situación a Migraciones de Japón: uno de los argenchinos truchos tenía residencia en Tokio. De Migraciones me dicen que este ciudadano detenido quiere hablar con el cónsul argentino. Aunque yo no tenía obligación de brindar asistencia consular a un ciudadano trucho, lo hago de onda con los colegas japoneses que me lo pidieron.


El señor este no hablaba una palabra de castellano, y cuando le empiezo a preguntar por su lugar de residencia en la Argentina (cuando supuestamente obtuvo su ciudadanía) y lo único que se acordaba es que había vivido muchos años en el Once, cerca de una plaza. El chino lloraba y me juraba su argentinidad. De haber tenido un poco más de idea de algo, me lo habría jurado por el dulce de leche, Evita y Gardel. Decía cosas como "My passport is good", y yo le contestaba que sí, el pasaporte era de primera especial, el problema era todo lo que venía por detrás. Me puteaba en chino. Yo le contestaba que el no era argentino ni acá ni en la China. Mondo bizarro.


Una de las claves del problema está identificada en el artículo de Página: de la misma forma que estas organizaciones tienen aliados (o empleados) dentro del Estado argentino, lo mismo ocurriría en el Estado chino. Y la pregunta inevitable que uno se hace es: ¿contra quién o contra qué estamos luchando?


Pero bueno, se me hace tarde... ya hablé del principal de los desafíos que tiene por delante Gustavo Martino cuando se haga cargo de ECHIN a mediados de junio. Mañana (o pasado, ya me conocen) sigo.

martes, 19 de abril de 2011

"Argentinos en el exterior, a inscribirse", dice el Marpla

Se vencen los plazos para empadronarse en Embajadas y Consulados y poder de esa forma elegir, desde el exterior, a nuestra/nuestro próximo/próxima Presidenta/Presidente. No encontré un lugar que expliqué todo de forma clara y concisa, pero estuve hurgando y en distintos países los plazos son distintos.


Como bien dice el Marpla en un comentario reciente a este post de agosto sobre el voto del argentino en el exterior, el 26 vence el plazo para los argentinos residentes en España. Acá tienen mayor información de nuestra Embajada sobre cómo registrarse. En Italia el plazo también vence el 26. Pero nuestra Embajada en Washington informa que el plazo es hasta el 22 de abril, y en Tokio el plazo vence el día 30.


La verdad es que el sitio web de la Cancillería en esto de las elecciones está bastante pobre (no sólo en esto de las elecciones), pero varias Embajadas o Consulados incluyen información en sus sitios electrónicos. Les recomiendo que tomen contacto con la Embajada o Consulado que les corresponda para averiguar bien los requisitos y los plazos.


El voto en el exterior no es obligatorio, y empadronarse implica que uno accede a la posibilidad de votar, pero no a la obligación de hacerlo. El sólo hecho de tener domicilio en el exterior no te habilita automáticamente a votar, por eso me parece importante que los argentinos que viven en el exterior se inscriban, y si el 23 de octubre les pinta, vayan y emitan su voto. Vamos a tener mesas abiertas en más de 130 ciudades del mundo, así que no hay excusas para no participar.


Les pido a mis lectores que circulen esta info entre sus amigos argentinos en el exterior, que en octubre votamos todos.

martes, 22 de febrero de 2011

Susana Alfano y Nahoko Takato

Me zarpé, y si ofendí a alguien pido disculpas. Pero bueno, desde el título advertí que me iba a zarpar... lo que no me esperaba eran reacciones tan poco pacatas, como por ejemplo la de Joaquín Quintas:


poque no te vas a la reconcha bien de tu madre pedazo de retardado mental, vos no estuviste ahi y no sabes lo que pasamos los argentinos en ese momento, sos limitado mentalmente, esta clarisimo


Otro lector, que se identifica como Juan Alfano, pide "no molesten a mi mami". Mi tendencia natural es a descreer de los anónimos, pero en este caso puede ser verdad... muchos visitantes al sitio en estos días acceden a través de google con la palabra clave "susana alfano".


Y quizá tengan razón, me zarpé y ya pedí perdón. Pero bueno, en mi defensa quiero aclarar que dejé bien en claro que esas cosas se pueden pensar, y nunca decir. Y sigo manteniendo el fondo de la cuestión: es más fácil conseguir dos pasajes para evacuar a los uruguayos que 250 para todos los argentinos varados en Egipto en ese entonces. Y creo que hubo una evaluación de riesgo, porque contractualmente hablando el que te tiene que sacar de ahí es el que te vendió el pasaje. A menos que haya riesgo de vida para los argentinos, en cuyo caso la reacción del Estado argentino también es distinta.

Por ejemplo, el alud que causó la muerte de una argentina de 20 años, Lucila Ramallo, cerca de Machu Picchu el 25 de enero de 2010, y que dejó a 700 argentinos varados en la localidad peruana de Aguas Calientes. Tres funcionarios de la Embajada en Lima fueron mandados inmediatamente a acompañar la operación de rescate que llevaba a cabo el gobierno peruano: un cónsul a Aguas Calientes, un gendarme a Ollantaytambo (hacia donde partían los helicópteros) y un cónsul a Cusco, a recibir a los evacuados y ubicarlos en un hotel.

Otro operativo fue armado para traer a los argentinos de vuelta a Buenos Aires, y para llevar alimentos, frazadas y pastillas potabilizadoras de agua a los damnificados. Como se desprende de este cable de Telam, involucró a Cancillería y Defensa, varios aviones, y los últimos 138 damnificados llegaron a Ezeiza el 30 de enero. Pero bueno, la situación era distinta, había una argentina muerta y otros 700 en distintos niveles de riesgo. Y aún así, no puedo controlar mis ganas de seguir chicaneando....


Porque en uno de los comentarios se me acusa de no haber estado ahí, y por eso de no poder opinar. Y en el fondo es verdad. Nunca me tocó vivir una revolución en un 5 estrellas con vista a las pirámides, por lo que no puedo opinar del tema. El hotel igual se ve bárbaro. Y me hizo acordar a un caso que ocurrió en Japón en 2004. Yo vivía en Tokio hacía varios años, hablaba el idioma, sentí que entendía - o empezaba a entender.


Tres japoneses fueron secuestrados en Iraq: Noriaki Imai, un voluntario de 18 años, Soichiro Koriyama, fotógrafo de 32, y Nahoko Takako, 34, voluntaria y organizadora social. Eran momentos en los que la coalición armada por EE.UU. para derrocar a Saddam se resquebrajaba en medio del aumento de la violencia en el país, y el secuestro causó conmoción, la comunidad internacional manifestando su solidariedad con las víctimas y el pueblo japonés.


Pero internamente, en Japón, se estaba lentamente cocinando otro guiso. Todo empezó con un murmullo en internet, en los medios, en la calle. La gente en la calle (que es tremenda en todos lados...) se preguntaba: ¿qué joraca hacían esos en el medio de la guerra? Lo primero que quedó establecido fue la irresponsabilidad del pibe Imai. Al reconstruir los eventos que llevaron a su secuestro, se construyó un relato de un pendejo tiro al aire que estaba boludeando por Jordania, un buen día se despertó, pensó "quiero ver como es la guerra" y se tomó un taxi a Iraq.


Al fotógrafo medio lo dejaron en paz, al fin y al cabo es sólo un periodista, pobre. Pero la bronca de una nación se concentró en una persona: la tal Nahoko Takako. Su historia me parecía interesante: voluntaria y activista, coordinaba la parte logística de la entrega de ayuda humanitaria, haciendo de enlace entre la ayuda recaudada por ONGs en Japón y asegurando que llegue a sus destinatarios en Iraq. Pero para el gobierno, los medios y el pueblo japonés, era una irresponsable que había puesto en juego la reputación de todo un país.


El Jefe de Gabinete de ese momento, Fukuda, resumió el sentimiento mayoritario: "Ellos habrán ido a Iraq por su propia cuenta, pero tendrían que haber considerado la cantidad de gente a la que causaron problemas con sus acciones". Un funcionario de la Cancillería agregó: "En temas de seguridad y vida, me gustaría que ellos (los secuestrados) tuvieran en cuenta el principio de la responsabilidad personal". Mientras los medios largaban las fotos de los tres, atados y con una espada en sus gargantas, todo un país preparaba un rescate a las puteadas.


Inmediatamente empezaron a circular los rumores más absurdos: que Takato tenía lazos con los grupos terroristas; que el secuestro era armado para llamar la atención; que Takato tenía un romance con terroristas. Me acuerdo de ver un programa de televisión donde una señora preguntaba si "los hombres japoneses no eran suficientemente buenos para esta mujer". Cuando el rescate se pudo concretar, y el gobierno japonés los trajo sanos de vuelta a Tokio, la indignación llegó a su punto máximo. Una delegación los recibió en el aeropuerto, con carteles que dejaban muy en claro que los tres secuestrados habían tenido lo que se merecían, por irresponsables. El gobierno les cobró US$ 6.000 por las tareas de rescate, dejando en claro que el costo había sido mucho más alto pero que la tarifa estaba subsidiada.


Hablando con amigos, tratando de entender esa reacción, me sorprendía el uso de la palabra "egoísmo". A mi me parecía difícil aplicar nuestro sentido de "egoísmo" a una persona que estaba arriesgando su vida para ayudar a los demás, pero la respuesta era clara: es egoísta una persona que pone su propia voluntad (incluso cuando su voluntad es ayudar) por encima de las consideraciones de todo un país, ignorando los avisos de evacuar que había lanzado el gobierno japonés en su momento.


Esta nota del New York Times resume el regreso sin gloria, y esta entrevista con Imai de la BBC explica el horror del cautiverio. Pero la imagen que me queda en la memoria es la de Nahoko Takato, sedada y visiblemente alterada, haciendo una reverencia frente a las cámaras, frente a todo un país, pidiendo perdón por su irresponsabilidad.


Hay cosas de la cultura japonesa que nunca voy a llegar a entender, y mi pregunta en este caso era: ¿cómo hubiera sido nuestra reacción, como país, si los tres secuestrados hubieran sido argentinos?

viernes, 4 de febrero de 2011

Un exabrupto

Dentro de las funciones que a un diplomático le toca cumplir en el exterior, está la asistencia consular que se le brinda a los ciudadanos argentinos. Además del tramiterío habitual (cambios de domicilio, renovación de pasaportes, emisión de poderes, etc etc), también está la asistencia que se brinda en caso de emergencia. Por lo que veo en el mundo, la relación entre la comunidad argentina y los consulados tiende a ser buena. Conozco casos de cónsules que hasta hacen de psicólogos...


Esto no implica que no hayan quilombos de vez en cuando. En algunos casos, hay colegas en consulados que son insoportables. En otros casos, hay representantes de la comunidad argentina que son insufribles. Estaba leyendo esta nota de La Nación sobre "La dramática espera de los argentinos varados en el Cairo". Lo primero que me llamó la atención fue una señora llamada Laura Arroyo, que viajó con seis amigas y se quejaba que no pudo conocer el Kom Ombo ni el Museo Nacional Egipcio, que queda justo en la Plaza del Kil Ombo. Que cagada, che, justo cuando estaba por ir a ver a la momia del Nilo a estos se les ocurre armar una revolución... falta de consideración con el turista, ¿no?


Pero lo que me indignó fue la siguiente frase, de una señora Susana Alfano:


Sin embargo, algunos se quejaron de haberse sentido "abandonados" por el gobierno argentino. "La intervención de la embajada fue nula: nos ofrecieron diez pasajes a Atenas, lo cual no nos servía, nunca nos llamaron para ver cómo estábamos y cuando les preguntamos por alternativas de evacuación, nos dijeron que estaban esperando instrucciones desde el Ministerio de Relaciones Exteriores"

El diario menciona que hay 250 argentinos varados, y 5 funcionarios en la Embajada. Me imagino el gran Kil Ombo que debe ser eso, un pobre El de adentro en nuestra Embajada en el Cairo al que le toca tratar de ayudar a los 250 argentinos, la falta de información, la falta de vuelos, la alegría de conseguir 10 lugares en un vuelo a Atenas para ayudar a otros argentinos varados y que Susana Alfano te conteste:

No, querido, así no me sirve. Tu esfuerzo es nulo.

Por suerte son minoría, pero me han tocado un par de compatriotas así. Obviamente, nunca en una situación tan dramática. Te dan ganas de mandarlos a la puta que los remil parió. De preguntarle: ¿no te das cuenta que hay una revolución alrededor tuyo, infeliz? ¿Querías que te consiguiera un crucero por las islas Jónicas con un morochongo egipcio que te abanique?

Pero no se puede. Al ciudadano argentino hay que tratarlo siempre bien.

jueves, 16 de diciembre de 2010

Patria Grande: y'opino de que

Los comentarios a mi post de anteayer me dejaron pensando. Empecé con una respuesta, pero me quedé con ganas de escribir más. En un país de inmigrantes, obviamente hay mucha tela para cortar. Pero tampoco tengo ganas (ni tiempo) de ponerme a investigar sobre el tema para escribir un buen post. Entonces, en su lugar, voy a soltar un par de ideas crudas y sueltas, sin mucha verificación de los hechos. Como una especie de ataque de verborragia en una mesa de café.


En primer lugar el comentario de Rober sobre la inmigración descontrolada. Desde ya que estoy en contra de la inmigración descontrolada. Creo que todos estamos en contra de la inmigración descontrolada, de la inflación descontrolada (menos Musgrave, aparentemente), de las dietas descontroladas y de las diputadas descontroladas. Lo que pasa es que me parece curioso que se hable de inmigración descontrolada cuando justamente Patria Grande es un serio intento de controlar lo que antes estaba fuera de control.


La inmigración de hecho es, en buena parte, anterior a Patria Grande. Eran paraguayos, bolivianos y peruanos que estaban ilegales en la Argentina y ahora tienen su DNI y el Estado argentino por lo menos sabe quiénes son. Leyes migratorias "duras" no van a cambiar un simple hecho de la economía de mercado: los altos sueldos argentinos (a nivel regional) son una señal de que el trabajo es bienvenido.


Por otra parte, lo que dice Flor es muy verdadero: la circulación de capitales, bienes y servicios o mano de obra no siempre tienen los mismos grados de libertad. En el contra-argumento de Rober, hay partes con las que estoy de acuerdo y partes con las que no. No estoy tan convencido que los humanos podamos acarrear más problemas que el dinero, je je je. Al contrario, creo que la construcción del mercado común implica que más temprano o más tarde tendríamos un Patria Grande (mercado laboral único), y dentro de la dinámica de la integración no me parece nada mal que se avance en este tema al estar a punto de cumplirse 20 años del Tratado de Asunción.


Lo que pasa con los chinos es muy distinto. No es por una cuestión de que el inmigrante boliviano o brasilero sea "mejor" que el chino. Pero no estamos construyendo un mercado común con China (ni lo vamos a hacer), por lo que estimo que mantener los niveles actuales de control a la inmigración proveniente de China es una decisión coherente.


Ahora, tampoco me parece mal el planteo de Rober en el sentido que nuestros sistemas de servicios sociales tienen capacidades limitadas, y los flujos migratorios deben ser sintonizados para no afectar la calidad de los servicios que prestan los hospitales, tribunales y escuelas públicas. En ese sentido, no me pareece mal que se establezcan políticas de incentivos que canalicen la inmigración hacia ciudades del interior donde haya capacidad de absorber a los nuevos migrantes (sin obligar a nadie a que viva donde no quiere vivir).


Finalmente, quiero mostrar que este es un bloj no sólo de reflexión, sino que de propuestas. Un punto que hace mucho vengo criticando de nuestras leyes migratorias no tiene que ver con su excesiva permisividad. Me parece que el sistema podría ser relajado un poco más en ciertos casos. Me explico.


Propongo (no sé a quien, al éter quizá) la creación de una categoría nueva de visa transitoria (por un año, que te da derecho a trabajar) para jóvenes de determinados países de la OCDE que quieran venir a estudiar español y laburar en la Argentina temporariamente. Hoy en día, por lo complicadas de nuestras leyes migratorias, muchos jovenes europeos o estadounidenses vienen a estudiar, se quedan uno o dos años tomando el Buquebus a Colonia cada 3 meses para renovar su visa.


Me parece que no tiene ningún sentido para la Argentina (sí para el dueño de Buquebus). Yo les daría visa por un año y que ya se vengan con un DNI y CUIL asignados. Les cobraría una linda tarifa para otorgar la visa y demás documentos necesarios, y los pondría en una categoría de monotributistas. Además. considerando que en la mayoría de los casos esos extranjeros se volverían a sus países de origen donde tienen mejores jubilaciones y cobertura social que en la Argentina, los aportes jubilatorios de ese año de laburo refuerzan los ingresos de ANSES sin crear una obligación en contrapartida.


Y todos contentos.

lunes, 23 de agosto de 2010

¿Cómo vota el argentino en el exterior?

En primer lugar, poco.


El otro día, en este post, les comentaba que aunque como Provincia, en términos de población los argentinos en el exterior representan algo entre Santiago del Estero y Entre Ríos, en términos de padrón electoral serían un poco menos que media Tierra del Fuego (o la ciudad de Gualeguaychú, por ejemplo). Ahora, si vamos a los votos realmente emitidos, estaríamos en el mismo nivel que el departamento de Feliciano, provincia de Entre Ríos. Mi impresión en los últimos años es que el voto en el exterior es un voto más opositor, y en los comentarios a Ana C. le quedó la duda, por lo que prometí hacer un voto post con resultados de elecciones; todavía no conseguí los resultados del 2009, pero los del 2007 son un buen ejemplo.


Aunque el número de electores empadronados ha crecido significativamente (8.814 en 1993, 28.158 en 2001 y 42.533 en 2007) el número de votos emitidos no. En las Presidenciales de 1995 votaron 9.576 argentinos en el exterior; el número cayó a 8.824 en el '99 y 6.420 en el 2003, siendo de 8.127 en las últimas Presidenciales. En las primeras elecciones para diputados en el exterior, en 1993, votaron 5.337 compatriotas (60,5% del padrón). En las de 2005, votaron apenas 2.992 (8,4%).


Pero bueno, a lo que interesa: si los electores en el exterior hubieran definido las Presidenciales del 2007, tendríamos el primer ballotage Presidencial de nuestra Historia, entre CFK con 34,4% y Elisa Carrió, con 32,9%. Comparados con los 45,3% de una y los 23,1% de la otra en las elecciones generales, vemos que en el exterior la diferencia se achicó en 20 puntos porcentuales... Lavagna hizo 16,91% adentro y 15,7% afuera. Pino hizo 1,6% adentro y 5% afuera, y López Murphy hizo 1,4% adentro y 7,6% afuera. La contracara es Rodríguez Sáa: 7,6% adentro y 3,2% afuera.


Adentro, el FPV hizo una excelente elección ganando todos los distritos menos la CABA (Carrió), Córdoba (Lavagna) y San Luís (Rodríguez Sáa). Afuera, Carrió ganó la CABA, Córdoba, Chaco, Chubut, Entre Ríos, Neuquén, Santa Fe y Tierra del Fuego; Lavagna ganó Catamarca y hubo empate entre Carrió, Lavagna y López Murphy en La Pampa. Con 3 votos cada uno, de un total de 12 votos válidos.


Porque en el fondo "ganar" es una forma de decir. 4 provincias tienen menos de 100 electores empadronados, y 12 tuvieron menos de 50 votos emitidos (empezando por Catamarca, con 10). Y eso ocurre porque el total de argentinos habilitados para votar en el exterior representa un 0,16% del total del padrón. La C.A.B.A es el distrito con mayor representación afuera (0,64%), y Santiago del Estero el menor (0,02%). Y en el exterior vota un 0,04% del total de electores del país (0,18% de la CABA, 0,004% del Chaco).


Este artículo indica que hay casi 14.000 electores en EE.UU. (los totales son para 2009), pero nada más que 2500 en Brasil, y 2000 en Italia y Chile. Los números globales de empadronamiento muestran que los Consulados argentinos están cumpliendo con su labor en esa materia - aunque queda mucho por hacer. El tema es traer a los ciudadanos a votar el día de las elecciones. Ahí está el "nudging" necesario que menciona Ana en los comentarios. Una ventaja de estar con números tan bajos es que cualquier mínimo esfuerzo te permite mostrar buenos resultados en términos porcentuales.


A ver: entre EE.UU., España, Uruguay, Francia, Brasil, Alemania, Italia, Chile y Paraguay son el 75% de los votantes argentinos en el exterior. Esos países representan 9 Embajadas y 35 Consulados argentinos. Se puede identificar aquellas sedes, por ejemplo, con un mínimo de 1000 o 1500 electores y concentrar los trabajos ahí inicialmente. No deben ser más de 15 o 20.


Como sé que el populismo no cae bien en la Casa, no voy a proponer atraer al electorado con choripán, gaseosa y 50 pesito. Pero sí se pueden armar "incentivos" para que la jornada electoral sea más interesante para el votante. Armar promociones con los restaurantes argentinos en la jurisidicción. En Sedes con buen espacio se puede armar algo con los importadores de productos argentinos. En otros lugares se puede pensar en un espectáculo cultural (alquilar un cine y proyectar una película, por ejemplo).


En realidad, nada revolucionario: es lo que nuestras secciones comerciales vienen haciendo a diario. Pero acá puesto a perseguir un objetivo político.

jueves, 29 de julio de 2010

Somos mucho más que un Ministerio

Somos casi casi una Provincia. La famosa Provincia 25. Hace unas semanas, escribí un post sobre temas de política exterior que, en mi opinión, nos permiten sacar músculo. Uno de ellos es el inciso 7 del post de anteayer:

Entender en la protección y asistencia de los ciudadanos e intereses de los argentinos en el exterior, así como fortalecer sus vínculos con la República.


El cumplimiento de este mandato es responsabilidad primaria de la Dirección General de Asuntos Consulares y de la Red de Consulados y Secciones Consulares que tenemos desparramados por el mundo. Y no creo que lo estemos cumpliendo mal. Entonces… ¿cómo puede ser, viejo, que el Ministerio del Interior quiera sacarnos tan alevosamente uno de los ejes de nuestra existencia?

Justamente formular estas preguntas y tratar de esbozar respuestas es uno de los objetivos de este bloj, entonces el de adentro se embarca en eso del periodismo investigativo, pero ¡jamás independiente! Le tomé media hora a un colega que escribió su tesis para Ministro sobre el tema. Su objetivo era proponer una política integral de atención al ciudadano argentino en el exterior.

Y los problemas empezaron ya con el título de la tesis. ¿Política? ¿Atención? Parece que a muchos de nuestros colegas, y a muchas de nuestras autoridades, les molesta el temita este de tener que atender a nuestros compatriotas. De la misma forma que a muchos diplomáticos les molesta el uso de la palabra política en la expresión “política exterior”, a muchos colegas (no sé si serán los mismos) también les parece molestar el uso de la palabra servicio en la expresión “servicio exterior”. Lo que a nadie le parece molestar es la palabra “exterior”.

Yo entiendo porque a Interior le interesa el tema. Son votos. Entre 800.000 y 1.300.000 argentinos viviendo afuera (no hay un censo), lo que nos hace una provincia ubicada entre Santiago del Estero y Entre Ríos, por población. Con sólo 40.000 votantes registrados (sin voto obligatorio…), manejamos un padrón casi igual al de la ciudad de Gualeguaychú. También entiendo que el tema no sea prioritario. Por distintas razones, el voto del argentino en el exterior es un voto generalmente “institucionalista”, o sea, opositor. Nadie va a ampliar la base de electores para que te voten en contra…

Frente a mis especulaciones electoralistas, el colega me frenó con una verdad innegable: “la parte electoral es consecuencia de tu actividad como Consulado”. El acto de comparecer en el Consulado el día de las elecciones depende de un trabajo de años. Nadie se va a acercar al Consulado a votar si no hacemos nosotros el esfuerzo de acercar al argentino a su Consulado. Los votos hay que ir a buscarlos, uno por uno.

Antiguamente, la Ley de Ministerios no establecía una función específica de fortalecer los vínculos de la comunidad con la República. Ahora sí.

Y la gran pregunta que se hace nuestro colega, y que quiero dejar aquí planteada, es: ¿cómo acercamos a los argentinos a su Consulado? Su visión es que no se necesita mucha plata, y que lo más importante es un cambio de mentalidad: que se busque atender al ciudadano. Porque todavía hay gente en la carrera que piensa que el compatriota es un estorbo. Yo comparto plenamente esa visión. Pero el de adentro igual prefiere hacer política con presupuesto…