sábado, 26 de junio de 2010

Caja, músculo y política (exterior)

Fue grande la tentación de empezar un post con la letra K, pero me contuve a tiempo. No sea cosa que me anden malinterpretando por ahí. Al contrario de lo que mucha gente parece creer, Néstor no inventó la máxima "la política se hace con plata". Es más vieja que mi finada abuela. Lo mismo que sus dos corolarios, el transitivo y el cuantitativo. El primero se puede aplicar a la polex: la política se hace con plata, polex es política, ergo la polex se hace con plata. El corolario cuantitativo se puede leer de dos maneras: "para hacer mucha política, necesitás mucha plata" y "si tenés poca plata, es poca la política que podés hacer".

Las tareas de coordinación, armonización y ordenamiento también requieren plata, para mantener el brazo operativo de la Cancillería en todos lados donde haya una negociación o evento que afecte el interés nacional. Hoy quiero hablar de tres sidekicks de la Cancillería, tres herramientas de polex que nos permiten ganar músculo político:

- Asistencia Consular / Provincia 25: la conspiración por detrás de Provincia 25 amerita una tesis, por lo que me voy a limitar al indelegable rol de asistencia al ciudadano argentino (cidar) en el exterior. Somos la ventanilla primaria de atención que tiene el Estado argentino para llegar a aproximadamente 1.300.000 compatriotas. Eso es más que Entre Ríos. Aunque el voto en el exterior no es obligatorio, es mucho voto. Conozco un poco sobre los esfuerzos de Consulares para informatizar la atención consular (que los ciudadanos no tengan que viajar para hacer trámites), y me parece que hay que darle más plata a Consulares. Mucha plata. Que los Consulados organicen eventos, viajen más, impriman material, difundan lo que hacen, y acerquen a los argentinos a su consulado y sus cónsules.

- Cooperación / FO-AR: el manejo de los fondos de cooperación nos permite hacer polext y polint. El armado y financiamiento de proyectos en distintos países es una interesante zanahoria que nos puede ayudar a "disciplinar" a algunos actores que son maestros en la aplicación de la diplomacia paralela. Para eso, se necesita mejorar la coordinación entre cooperación y las demás áreas, por ejemplo, que tratan con SENASA. El FO-AR ha crecido en estos últimos años, y tiene que crecer mucho más. Aumentar la triangulación de la cooperación también ayuda a traer al rebaño a provincias y municipios.

- Promoción Comercial / Plan de Acción: este obviamente es el que mejor conozco, por lo que voy a tratar de ser muy conciso. Manejar la plata para ferias, misiones y eventos en el exterior aglutina. De este puedo hablar por experiencia: los demás Ministerios, Agencias, Provincias, Cámaras etc etc vienen al pie del cañon. Porque en el mercado hay mucha charla sobre sinergías y mucho seminario de capacitación, pero la Cancillería pone la guita para salir (SURCI, Export-Ar, PDCEX).

Lo que nos lleva a un problema central. De mi experiencia con el Plan de Acción (no puedo hablar por los otros sidekicks, pero me imagino que los problemas deben ser parecidos) es asustadora la baja calidad de gestión de la mayoría de nuestras Embajadas y Consulados. Hay gente muy buena haciendo promoción comercial en el mundo, pero con una mano en el corazón debo decir que no son la mayoría.

El primer problema está en la formulación. Hay muchas sedes que directamente se niegan a pedir plata para promoción comercial. Otras lo hacen medio por obligación. De estas, la mitad pide guita para financiar viajes y seminarios por su jurisdicción. Pueden hasta hablar de los porotos argentinos, pero no hay nadie para venderlos. Un 30-40% de las sedes podría tranquilamente llevarse todo el presupuesto del Plan de Acción y nadie se daría cuenta. Muchos hasta respirarían aliviados.

Pero el gran problema es la ejecución. Porque además de que es difícil ejecutar bien actividades mal formuladas, muchas sedes directamente se cuelgan y deciden no hacer nada. Y la plata queda ahí. En la jerga, eso se llama subejecución presupuestaria. El Plan de Acción no es la verdad revelada, y todos nos equivocamos. Si me pediste US$ 3.000 para organizar un evento de promoción de la yerba mate argentina, y después descubriste que los locales no toman infusiones, entonces laburá un poco y proponé algo para hacer con la guita. Dejarla dormir el sueño de los justos en una cuenta bancaria no se llama austeridad, se llama estupidez.

Me da vergüenza admitir que puedo pedir más plata para otras actividades de la Cancillería, pero no puedo pedir para la mía porque los colegas no saben qué hacer con la que tienen. Y nosotros no podemos estar dando instrucciones de cómo gastar la plata, eso lo tiene que decidir cada Sede.

Independientemente de las consideraciones que cada uno tenga sobre el actual gobierno, no se puede dejar de admitir que es gente que cree en las políticas públicas como instrumento para moldear la realidad. Y es obvio que entienden que la política se hace con caja. Yo soy confiable, soy nacional y soy popular. Ahora quiero más platita para que mi Ministerio pueda hacer más política (exterior y de la otra).