domingo, 14 de agosto de 2011

¿Es un flash? ¿Es un flan? ¡Es el FLAR!

Esta semana estaba esperando para una reunión y dos amigos estaban con una propuesta de un fondo Argentina-Brasil para hacer frente a la crisis. Creo que lo iban a discutir los ministros de economía del Mercosur. Pero era un papel muy pobre, los montos eran irrisorios. Justo decíamos que el fondo serviría para frenar una corrida bancaria 14 segundos en Brasil y 38 segundos en la Argentina cuando empezó la reunión, nos dejamos de reír y me olvidé del tema.


Ayer lo volví a ver en el blog de ELY, pero transformado en FLAR - Fondo Latinoamericano de Reservas. El argumento de ELY es convicente: al no ser ninguno de sus miembros emisor de última instancia, en caso de una crisis global cuando todos los actores buscan hacerse de efectivo al mismo tiempo, el fondo no alcanza para satisfacer la demanda. Lo único que le criticaría al artículo de ELY es el título... yo estoy de acuerdo con el contenido, y particularmente con la conclusión:


la regionalización del FLAR es una muy buena noticia, pero sólo el primer paso para reducir la dependencia del FMI u otras ayudas contingentes.

Por eso no veo bien cuál sería el espejismo. En mi opinión, esto es una muy buena noticia por varias razones. En primer lugar, porque permite reforzar los eslabones débiles de la cadena. Como bien dice ELY, hoy en día los países en problemas están en Europa y la posición financiera de los latinoamericanos es buena. Pero nadie asegura que en el futuro esto sea siempre así, y es verdad lo que dice la comentarista Ana, que generalmente las crisis empiezan de forma secuencial.


Los especuladores atacan el eslabón débil de una cadena (como ocurrió en Gran Bretaña '92, Tailandia '97, Rusia '99, Argentina '01, Grecia '10), y un fondo común de reservas puede servir para prevenir un ataque especulativo contra un país sudamericano que eventualmente, por su situación financiera, sea visto como vulnerable.


En segundo lugar, el peer control funciona. La deuda multilateral no va a default, y los Estados siempre cumplen con ciertas obligaciones (en el caso argentino, la deuda del BNA se pagó puntualmente incluso durante el 2002). Como bien dice ELY, el FLAR puede ser usado para emitir deuda a bajo costo y reforzar las reservas de la región.


En tercer lugar, institucionalmente me parece mejor usar herramientas ya existentes, y no crear organismos nuevos. Una opinión personal sobre el Banco del Sur es que la resistencia a usar lo que ya existe y funciona bien (la CAF) es una de las principales razones de la demora en su creación. Por eso, me parece bueno que Argentina y Brasil se sumen al FLAR, y no crear un fondo nuevo.


Evidentemente el FLAR no nos va a blindar de las crisis internacionales. Es más, por mejor diseñado que esté, no es suficiente para hacer frente a una vulnerabilidad en uno de los grandes (Argentina, Brasil) que provoque una corrida bancaria y cambiaria de esas que conocemos. Pero también es verdad que el mismo FMI no sirve cuando la crisis es en EE.UU., Japón, China o Alemania.


Es una medida preventiva, una muestra de unidad en medio de un mundo volátil. Y esto viene a tono con el tema del día, las primarias y la aplastante victoria del amor. Hoy el pueblo se expresó en las urnas. La semana pasada, en la tele, vimos como ardía Londres. Antes, la novela del default estadounidense que no fue. Indignados en España, piquetes en Atenas. Y por casa, bien. Como diría Lucas, gracias a todo eso y mucho más, corazón, el amor siempre triunfa al final.

jueves, 11 de agosto de 2011

De traslados y licitaciones (II)

En el post anterior llegué hasta el momento clave: la hora de licitar. Una de las claves del proceso para el funcionario es la consulta con los jefes. Obtener el apoyo del jefe de uno es crucial, especialmente cuando se aspira a algo difícil. Como todo en la vida, hay APOYOS y apoyos. Y hay JEFES y jefes.


Los gabinetes suelen ubicar bien a sus funcionarios. Cuanto más alto el gabinete, mayores son las potenciales aspiraciones de sus ocupantes. CGABI, el Gabinete del Canciller, es obviamente imbatible. Hay áreas de la cancillería que tienen fama de conseguir buenos destinos. En la parte económica (SCREI), tradicionalmente Mercosur (DIMEC y DIMIN), OMC (DIREM) y promoción de exportaciones (DIPEX) son áreas que posicionan. De otras partes del Ministerio, la Consejería Legal (DICOL), Organismos Internacionales (DIOIN) y otras que no conozco tienen fama de buenas pagadoras.


Nada es un capricho en esta vida, y existe una lógica en el hecho de que las áreas-estrella ubiquen a sus funcionarios-estrella en destinos-estrella: las áreas con poder normalmente atraen a los mejores funcionarios, los exprimen más pero también les dan mayor exposición. Para un jefe en el exterior, el hecho de que un secretario haya pasado por Mercosur o la Consejería es como un sello de calidad.


También hay ciertas áreas que te permiten acceder con más facilidad a determinados destinos: de organismos internacionales a Naciones Unidas o la OEA; de Mercosur a Montevideo o Brasilia; de la Consejería a La Haya (Corte Internacional de Justicia). Los que laburan en consulares tienen facilidad en conseguir buenos consulados o cubrir secciones consulares en Embajadas dulces. Los buenos funcionarios de altos gabinetes simplemente agarran un mapa mundi y eligen lo que más les gusta.


Un par de consejitos prácticos para funcionarios encarando su primer destino:


1. Hay dos tipos de presión que ayudan a que tu nombre termine colocado en el raviol deseado: el tira y el empuje. El empuje es el más obvio, el que hacen tus jefes, tus calificaciones, la opinión-ambiente que hay de vos. El tira es un poquito más complicado, y es la presión que puede ejercer el jefe de misión del destino al que uno aspira. Aunque todo el proceso se lleva a cabo en Buenos Aires, los embajadores y cónsules tienen una participación intensa e informal, al ser los principales interesados en recibir buena tropa. En sedes chicas, el Embajador concentra el proceso, pero en sedes grandes el segundo suele tener mucha injerencia.


2. Además de cuestiones prácticas de sueldo, calidad de vida y costos (la dirección de personal publica en la red interna informes preparados por las sedes sobre cuestiones prácticas de vivir en cada ciudad: transporte, oferta inmobiliaria, escuelas, precios, calidad de los servicios públicos, cuestiones ambientales) es útil conocer alguien dentro de la sede que te pueda contar un poco sobre el ambiente de trabajo. Es una situación muy artificial, si uno se pone a pensarlo: ser transplantado a un pedacito de la Argentina en una ciudad extranjera, a convivir a diario con personas que en su mayoría uno no conoce, muchas veces en una cultura y con un idioma extraños. Lo último que querés en tu vida es caer en una embajada tóxica.


3. Es bueno tratar de averiguar el tipo de laburo que uno va a hacer. No siempre se puede, y normalmente en el primer traslado, como tercer secretario, uno termina haciendo de último orejón del tarro para todas las boludeces que nadie más quiere hacer.


4. ¿Es real el lamento de Constantino Roblas? En otras palabras ¿la portación de apellido o el llamado de un peso pesado, sirven? Sí, sin duda sirven. Y si uno no porta apellido y no logra rascar ni un llamado de un peso pluma, y termina con un sms de un peso paja ¿hay esperanza? Sí, hay esperanza. Pero no te queda otra que laburar.


Igual, de mucho los consejos no sirven.... tanto la elección del lugar como todo el proceso que nos lleva (o no) a buen destino son cuestiones muy personales, experiencias que no pueden ser replicadas. En mi caso en particular, me fui de un área donde estaba cómodo a una ciudad que no conocía, con un jefe que había visto dos veces en mi vida, sin saber bien qué iba a hacer. Antes de irme, uno de mis jefes (el que se oponía a que yo me fuera) me llegó a decir que "estás tirando tu carrera por el inodoro". Otros amigos me dijeron que estaba loco, y que con un poco de paciencia podría aspirar a algo mucho mejor. Cuando me bajé del avión, miré alrededor y pensé "ya es tarde para arrepentirse.... esta es tu casa por los próximos cinco años". No sólo nunca me arrepentí: fue la mejor experiencia de mi vida.

lunes, 8 de agosto de 2011

Crisis y fuga de cerebros: se iría Ricardo Fort

Sí, ya sé, hay cosas más importantes pasando en el mundo. Lunes negro en las bolsas, arde Londres, una joven promesa del peronismo acaba de ganar la gobernación de Córdoba. Pero bueno, hay gente que escribió o dijo cosas muy buenas sobre esos temas, como Abel, Luciano, Omar, Mariano, Lucas.


Entonces quiero tocar un tema al que quizá lagente no le presta la debida atención, porque no está en la tapa de los medios, pero es síntoma de algo más groso: una fuga de cerebros masiva de nuestra querida Argentina, empezando por el Sr. Ricardo Fort. Nos comenta el diario La Nación que, en su cuenta de facebook, Fort hizo el siguiente ¿anuncio?:


Chicos... lamentablemente si en este medio no se me deja trabajar y la mafia de algunos que se creen con el poder de censurar y prohibir, me cortan los medios para expresarme y hacen campañas en mi contra y se me da la posibilidad de tener una carrera internacional ya que tengo el talento y el dinero para hacerlo, no lo voy a dudar dos veces. Eso no quiere decir que pueda ir y venir, no se preocupen, no los voy a abandonar. Buena semana para todos...

Es una verdadera perla de nuestras letras, y prueba irrefutable del valor que los nuevos medios pueden aportar a la diseminación de la información en nuestras sociedades. Digo, haciendo un análisis del texto:

"si en este medio no se me deja trabajar"
Ehhh, a este medio ¿se refiere a facebook? ¿No lo dejan trabajar en facebook? Pobre.

"la mafia de algunos que se creen con el poder de censurar y prohibir"
Me gustó eso de la mafia de algunos. Como una mafia oligarca, opuesta a la mafia de muchos, o a la mafia de todos: a una mafia populista. Doblemente mafia. Ahora, si no lo dejan trabajar a Ricky, entonces no es que simplemente se creen con el poder: tienen el poder de censurar y prohibir. Pobre.

Ahora bien... ¿qué es exactamente lo que le hizo la mafia de algunos al divo de los chocolates? Aparentemente, tres cosas:

  • "me cortan los medios para expresarme"
  • "hacen campañas en mi contra"
  • "se me da la posibilidad de tener una carrera internacional"

¿Será la misma mafia la que le corta los medios pero le da la posibilidad de tener una carrera internacional? ¿O serán mafias distintas? ¿O sabrá algo que esas mafias no quieren que se sepa, y por eso lo quieren lejos del país? Pobre nuestro Frank Sinatra, menos mal que tiene el coraje para denunciar lo que le están haciendo.

"ya que tengo el talento y el dinero para hacerlo"
Menos mal. Y menos mal que nos lo recuerda.

"no lo voy a dudar dos veces"
¿Cómo se hace para dudar dos veces? ¿Y para no dudar dos veces? O sea, ¿te quedás con la primera duda? Quizá no sea conveniente replantearse el tema, si se te da, avanti, digo yo.

"Eso no quiere decir que pueda ir y venir"
¿No? ¿Qué quiere decir entonces? ¿Que no podés? ¿Te vas o te quedás? Quizá una vez que se vaya las mafias no lo van a dejar volver. Pobre Richard, coartado en su libertad de movimientos.

"no se preocupen, no los voy a abandonar"
¿No? ¿Y qué hacemos con las mafias?


Ahora que lo leo de nuevo, el "se me da la posibilidad" no está mal puesto, ya que lo habilita el "si en este medio". Pero bueno, la riqueza conceptual y la profundidad analítica están intactas.

domingo, 7 de agosto de 2011

¿Es confiable Alexa?

Va un post dominguero, light, de uno de esos días que uno se siente así, pensando en la vida, como propenso al divague.


Esto de mantener un bloj es una tarea dura. Las horas libres son escasas, y uno tiene que equilibrarlo entre todas las cosas que hacemos los humanos cuando no estamos trabajando. Mantener un bloj implica, entre otras cosas, interactuar con el resto de la blogosfera - y en esto me doy cuenta que soy un desastre, leo posts interesantes, me encantaría colgarme en discusiones pero a veces tardo tanto en contestar que bueno, ya me voy por las ramas.


A lo que iba esto es a que cuando empecé EAyEA, en junio del año pasado ni siquiera seguía las estadísticas de visitas. En agosto instalé google analytics, y allá por diciembre empecé a seguir la evolución del bloj en Alexa. Por razones naturales de mi naturaleza, naturalmente tengo la tendencia a perderme con las luces de colores, y google analytics es una perdición: "look, mom, tengo una visita de Tayikistán"; "look mom, me citaron en aguantelosblojs.com".


Allá por diciembre, EAyEA andaba por la ubicación 15 millones de Alexa, y lo tomé como un dato de la realidad. A principios de año tuve un par de posts con un poco de rating ("Wikileaks argento", "El fracaso de la Argentina", "Autopista Lisérgica"), que me llevaron más o menos al 10 millones. En febrero, con el runruncito creado por "Un exabrupto" y su continuación, y la interesante discusión sobre el estado de la industria de software en la Argentina (iniciada con "Videojuegos y piratería", continuada en "Software: un par de aclaraciones" y terminada con los comentarios de Chacall en "En defensa de Globant y del testing"), mi posición saltó al 6 millones.


Marzo fue un boom. Confirmando eso de que nada da más rating que las malas noticias, el seguimiento de la tragedia nuclear en Japón (un total de 11 posts) me elevó hasta 3,5 millones y me generó por primera vez un ranking en la Argentina, de aproximadamente 37.000.


Embelezado por las mieles del éxito, decidí ignorar por el momento un dato de la realidad: los números de visita de google analytics no cerraban. Alexa toma los datos de los últimos 90 días, y si bien el crecimiento según analytics era interesante (42,7%), tampoco justificaba un salto de 15 a 3,5 millones. Por otra parte, marzo (el mes de más visitas de este bloj) generó 2.270 visitas, que si bien es un número sorprendente desde el punto de vista individual tampoco se condecía con lo que yo creía que implicaba saltar millones de posiciones en los rankings de doña Alexa.


En abril y mayo estuve metido con mi tesis y mucho laburo, y fueron meses de 1.750 visitas, y mi ranking en Alexa bajó un poco, pero se mantuvo en el 4-5 millones. En junio pasaron cosas, me tomé vacaciones del bloj (falta de inspiración), y cuando lo retomé (segunda semana de julio) estaba en aproximadamente 8 millones. De ahí en más, se vino una caída libre: 12 millones, 15, 19, y ahora desapareció del radar. Para Alessa, no essisto más.


Según google analytics, la comparación mayo-junio-julio (donde estoy fuera del radar) contra febrero-marzo-abril (cuando estaba en las puertas del estrellato) me da una caída de visitas del 24%. Triste, pero entendible considerando que durante un mes entero ni aparecí... En este período, las visitas oscilaron entre las 1.337 de diciembre (mínimo) y las 2.270 de marzo. No sé, me dan ganas de pedirle a Alexa que me ubique en algún lugar y me mantenga un poco más firme. O quizá sea culpa mía, por dejarme emputizar por el minuto-a-minuto. "Look, mom, hoy tuve un usuario o usuaria de Valencia que googleó "frases para una amiga que estamos tirandonos agua" y llegó a mi bloj".

viernes, 5 de agosto de 2011

De traslados y licitaciones (I)

Es como una secuencia: después de hablar de Embajadas y Consulados, es lógico tratar del proceso que lleva a que diplomáticos y diplomáticas poblemos esas sedes. Uno de los 130 destinos en el exterior que mencioné en ese post. Como es de imaginarse, algunos destinos son más deseados que otros. Manejar el proceso que resulta en que todas nuestras sedes tengan una dotación adecuada de personal es una de las tareas más complicadas que debe realizar la Dirección de Personal.


La ley del servicio exterior es muy general sobre el asunto, el capítulo VII establece el sistema de traslados, plazos de permanencia (2 a 6 años en la Argentina, 4 a 6 en el exterior), plazo de 45 días para estar en destino, derechos de los funcionarios al ser trasladados: gastos de traslado, pasaje para los familiares. En uno de los artículos de menor grado de cumplimiento de toda la ley, el 55 establece que:


El Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto tendrá en cuenta en las designaciones y traslados que los funcionarios con mejor calificación deberán ser destinados prioritariamente a los países de América latina. Todo funcionario en el transcurso de su carrera deberá servir en dos períodos como mínimo en países latinoamericanos, y alternar en países de los cinco continentes; asimismo deberá prestar servicios por lo menos en dos oportunidades en funciones consulares, tanto en la Cancillería como en el exterior.


¿Es un chiste?

El reglamento de la ley establece cuestiones prácticas: que los matrimonios de diplomáticos tienen prioridad para obtener la misma ciudad, que salvo razones de servicio los traslados desde y hacia el exterior se efectuarán en el segundo semestre del año, la supuesta prioridad para los que cumplen plazos de permanencia máxima en destinos de régimen especial (los destinos tóxicos).

En la práctica, el sistema de traslados de los funcionarios que no son jefe de misión funciona alrededor de una gran licitación anual. Los jefes de misión son designaciones políticas, y no licitan. La llamada licitación es una publicación de las vacantes disponibles en el exterior según el rango, y las condiciones para presentarse: plazo mínimo de permanencia en la Argentina de dos años, los cursos aprobados, etc etc.


Con base en las vacantes disponibles uno llena un formulario con sus expresiones de deseo, lo pone en un sobre y se lo dirige a Papá Noel, en el Polo Norte. O a la Dirección de Personal en el 4° piso. Cada licitación viene con sus reglitas y bemoles particulares. En determinadas épocas, uno podía licitar un máximo de 3 lugares, hoy en día hay que licitar destinos en todos los continentes. Una de las grandes ventajas del sistema es que no se manda a la gente a dedo: si pedís muchos destinos dulces, te podés quedar sin nada en la mano, pero no te van a mandar a la fuerza a que te chupes una mandarina amarga. Creo que hay una lógica poderosa por detrás de eso: lo peor que nos puede pasar como Ministerio es tener a parte de la tropa puteando por tener que vivir en ciudades que no eligieron.


El sistema de licitaciones genera, además de toda la ansiedad de esas semanas, los nervios, las lágrimas, las amistades rotas, un curioso uso del verbo "licitar", que es parte del llamado "lenguaje diplomático" (?). Ejemplos de uso correcto: "iba a licitar este año pero me surgió el tema este del embarazo"; "licité París, Milán y Nueva York y me llamaron de Personal para ofrecerme Kiev. Dicen que queda en Europa. No sé si aceptar o no."; "si licito y me sale algo decente, te juro que me arrodillo y le pido la mano a la secretaria esa del 8°".


Una vez que vence el plazo de la licitación, empieza un delicado proceso para llenar todos los ravioles vacíos. En las áreas internas de cancillería, son momento febriles: los directores empiezan a armar sus shopping lists de gente que quieren ubicar, los elevan a los subsecretarios y de ahí al nivel negociador, que es el de Secretario. Los pasillos y ascensores se llenan de falsos influyentes diciéndole a la gente "lo tuyo ya está". Los sórdidos detalles, en la próxima entrega.

miércoles, 3 de agosto de 2011

Preguntas retóricas

En un comentario a mi post "Viva la Rosca", Elaion dice:


Hmmm yo creo que el mensaje del Canciller iba destinado a LMK que se burla constantemente de “las reglas” de “la Casa” y no es un “falso influyente” puesto que logra ascensos, traslados a destinos codiciados, y otras prebendas para “su gente” con gran facilidad…De hecho su Secretaría está superpoblada de obsecuentes y serviles lacayos esperando ser gentilmente recompensados.

Antes que nada, una aclaración: LMK es el Embajador Luis María Kreckler, Secretario de Relaciones Económicas Internacionales (SCREI).


Mi primer pregunta retórica es: si no es rol de los jefes pelear por su gente y conseguirle premios (ascensos y traslados) a los que les sacan las papas del horno, entonces ¿de quién es ese rol? Lo único que le critiqué al mensaje del Canciller en el post fue incluir a "superiores" entre los que debemos desistir de apelar. Porque en mi visión del mundo, si yo respondo bien a mis jefes espero que ellos me garpen.


Si tus jefes no pueden meterse en el proceso de premios y castigos, quedan dos alternativas. La primera es el lamento del colega Constantino Roblas, que se queja de "los embajadores de carrera que no pueden (o no quieren) ayudar a sus subalternos luego que estos han trabajado intensa y lealmente a su lado". Para Constantino, esa situación lleva a que haya que apelar "al apoyo político fuera de la cancillería".


La otra alternativa es la llamada "institucional". Mitad de la cancillería considera que hay que dejar todo en manos de la Junta Calificadora. Es la mitad que ocupa los pisos más altos de Esmeralda 1212 (principalmente del piso 11 para arriba). SCREI ocupa los pisos 6 a 9, y en estos momentos no hay un único embajador en la Junta que cumpla funciones en uno de esos pisos. Casi todos son de SEREE (la Secretaría de Política Exterior), y hay incluso dos de una misma Subsecretaría. Si mi jefe estuviera en la Junta creo que yo también militaría en el campo institucionalista.


Uno de los roles centrales del avatar que momentáneamente ocupa SCREI es pelear por su gente. Lo hacía Campbell, lo hacía Chiaradia, lo hace Kreckler (a Chighizzola y Redrado me los perdí). Para los que estamos en SCREI, es la única garantía de que no somos funcionarios de segunda en la Cancillería. Uno puede criticarle muchas cosas a LMK, pero criticarlo por cumplir sus funciones y conseguirle cosas a su gente no está en mi menú. 


Mi segunda pregunta viene a colación de la aseveración de que SCREI estaría "superpoblada de obsecuentes y serviles lacayos esperando ser gentilmente recompensados". ¿Eso se refiere a todos los pisos o sólo a su gabinete en el piso 8? En otras palabras... yo que estoy en el sexto piso, ehh, digamos, ¿estoy incluído en esa caracterización?


La verdad es que yo toda mi carrera la hice entre los pisos 6 y 9 (y su equivalente en Reconquista, los jóvenes no llegaron a conocer Reconquista). SEREE para mí es como una incógnita, no conozco bien qué hay en cada piso, me pierdo con las siglas, no conozco a la gente. Lo que me lleva a mi última pregunta: esos pisos ¿están superpoblados de humildes y dedicados servidores de la patria que no esperan más recompensa que la satisfacción del deber cumplido?

lunes, 1 de agosto de 2011

Embajadas y Consulados

Analizando el presupuesto de la Cancillería en este post de noviembre, expliqué que la mayor parte de la guita se va en el mantenimiento de la red de oficinas en 130 ciudades del mundo. Esa es justamente la razón de ser de la Cancillería: mantener la presencia del Estado argentino en el exterior. Ahora bien, una de las preguntas que me han hecho varias veces es "¿para qué sirve una Embajada?". En este post, hice una breve introducción al edificio ubicado en Esmeralda 1212. Ahora, inspirado por la reciente inauguracíón de la sede definitiva de la Embajada Argentina en Brasilia, le toca a nuestras sucursales.


Una primera aproximación nos permite decir que nuestras embajadas y consulados (las embajadas se ubican en las capitales, y los consulados en otras ciudades) son las agencias desde donde se llevan a cabo nuestras relaciones diplomáticas con el resto del mundo. Y acá es importante distinguir entre relaciones diplomáticas y política exterior. La polex se formula y ejecuta desde Buenos Aires: las sedes cumplen instrucciones y se dedican a mantener aceitada la maquinaria que permite ejecutar las acciones de polex en el país o ciudad receptores.


Las relaciones diplomáticas entre Estados se regulan por la Convención de Viena de 1961. La Convención establece las siguientes funciones de la misión diplomática:


  • representar al Estado acreditante ante el Estado receptor
  • proteger en el Estado receptor los intereses del Estado acreditante y los de sus nacionales
  • negociar con el gobierno del Estado receptor
  • enterarse por todos los medios lícitos de la evolución de los acontecimientos en el Estado receptor e informar al gobierno del Estado acreditante
  • fomentar las relaciones amistosas y desarrollar las relaciones económicas, culturales y científicas entre ambos Estados.


La Argentina cuenta con embajadas en 78 países (10 en Sudamérica, 13 en el resto de América, 25 en Europa, 12 en Asia y Oceanía y 18 en África y Medio Oriente. Tenemos también misiones ante diversos organismos internacionales: Naciones Unidas (Nueva York), Mercosur y ALADI (Montevideo), OMC (Ginebra), Unión Europea (Bruselas), OEA (Washington), FAO (Roma) y UNESCO (París).


Además de los consulados o secciones consulares en las capitales de los 78 países en los que tenemos embajada, tenemos consulados en ciudades importantes de varios países: 10 en Brasil, 6 en Estados Unidos, 5 en Bolivia, Chile y Uruguay, 4 en España, 3 en Alemania y China, 2 en Canadá y Paraguay y 1 en Australia, Ecuador, India e Italia.


Con otros 122 países mantenemos relaciones diplomáticas sin tener una sede en el país. En esos casos, otra Embajada argentina se hace cargo de las relaciones con ese país (lo que se llama Embajada concurrente). Por ejemplo, un ciudadano argentino residente en Tuvalu puede votar en nuestra Embajada en Nueva Zelanda. Un caso extremo es el de nuestra embajada en Nigeria, que tiene que atender 20 países del África Subsahariana.


Organizativamente, las sedes están compuestas de personal diplomático, personal administrativo enviado de Buenos Aires, y personal local. En algunos casos, el personal diplomático incluye agregados técnicos (financieros, agrícolas, militares) enviados por otros ministerios. La mayoría de las sedes replican un modelo de división en secciones (política, comercial, consular, cultural, administrativa) que tiene sentido en embajadas o consulados grandes, pero se desfigura cuando en una embajada chica se reparten las funciones el Embajador y un funcionario más.


La ley del servicio exterior establece la rotación entre la Cancillería y las sedes, y de esa forma en el transcurso de la carrera uno alterna (con ciertos márgenes de flexibilidad) el trabajo en Baires y en el exterior. En términos generales, nuestras sedes se dividen en Línea Revlon (Londres, París, Nueva York) y Línea Baigón (Hanói, Luanda, Puerto Príncipe). De la misma forma que la gente se mata (nos matamos) por conseguir Montevideo o Roma, la Dirección de Personal tiene que hacer malabares para conseguir llenar vacantes en Islamabad o Villazón.


Una de las quejas del colega Constantino Roblas en el texto que reseñé el otro día es que "los funcionarios que no hacen sus carreras en destinos multilaterales o de países centrales no tienen, aún con la misma capacidad y antecedentes profesionales, idénticas posibilidades de quienes logran ser trasladados a Nueva York, Ginebra o Washington".


Un poco de razón tiene. Pero también es verdad que en los países no-centrales, o bajo el radar, uno tiene una vida más tranquila. Destinos de mucha exposición como los mencionados, o Brasilia, Montevideo o Barcelona también implican fines de semana en aeropuertos esperando vuelos atrasados de autoridades, reuniones eternas y etéreas hasta cualquier hora sobre la insoportable levedad del ser, y llamados de la policía a las 3 de la madrugada por una travesti salteña detenida con 1500 pastelas.


La elección del destino es muy personal, y uno sopesa un montón de factores (personales, laborales, interés por la ciudad o el país, ambiente laboral). En mi opinión, el factor determinante es el jefe de misión. Las embajadas y consulados son en el fondo reparticiones muy particulares. La misma Convención de Viena establece la inviolabilidad del local de la misión. La sucursal de una empresa argentina en el exterior se constituye en una empresa del país receptor, sujeta a un doble control: las leyes de ese país y las instrucciones que emanan de la casa matriz en la Argentina. En el caso de una sede diplomática, la inviolabilidad y la inmunidad implican que el único control emana de un edificio ubicado a cientos, y en su mayoría miles, de kilómetros.


En buen criollo, eso implica que un jefe hdp te puede cagar la vida de formas que en una sucursal de una empresa o mismo en Esmeralda 1212 son impensables. Y en el exterior uno de cierta forma está más vulnerable, sin las redes de contención que uno se arma en su propio país. Por eso, a veces con un buen jefe, una ciudad impensada puede ser una experiencia buenísima, mientras que la más encantadora de las capitales europeas puede transformarse en un infierno con un enfermo mental como superior.