miércoles, 7 de septiembre de 2011

Autos y seguridad nacional

Después de escribir un post sobre el (triste) estado de la blogosfera económica argentina (BEA), Finlandia y Rusia (o ELY y Mariano) publican dos excelentes posts complementarios sobre el dilema de la industrialización. A veces te sorprende comprobar como, desde dos lugares tan distintos, se puede estar diciendo en esencia lo mismo.


Es una vieja discusión, MOA vs MOI. Nuestro "destino manifiesto" agroindustrial vs nuestro "capricho" industrialista. Es un debate de los que uno disfruta ver en la BEA, pero quiero alertar sobre la inutilidad de meter en la discusión a la política automotriz. En el pasado, he despotricado contra eso de asignarle excesiva importancia a las "políticas de estado", pero se puede decir que todos los presidentes de la democracia (y antes también) han estado de acuerdo con que la Argentina debe producir automóviles.


Siempre se protegió a los autos. Gobiernos liberales y gobiernos nacionalistas, radicales y peronistas. Tendría que hacer un estudio más exhaustivo, pero creo que hasta los dictadores más sanguinarios tenían una debilidad por la industria automotriz. En el auge del festival de apertura de la economía, en 1991, se aprobó un régimen automotriz que liberaba importaciones, pero a cambio de inversiones y exportaciones. Se permitía la importación después del cierre total del mercado, pero siempre pensando en el mantenimiento de la industria local. El comercio de autos es una eterna espina política en el Mercosur. Muchas veces negociadas, más veces postergada, el sueño de una PAC sudamericana (la Política Automotriz Común del Mercosur) sigue siendo una de las grandes asignaturas pendientes del proceso de integración.


La Argentina nunca renunciará a tener una industria automotriz fuerte y viable. Aunque haya asignaciones alternativas de recursos más eficientes. Los detalles de implementación pueden variar según los signos políticos de los distintos gobiernos: en algunos casos se toman medidas que buscan el equilibrio de la balanza comercial, en otros casos se privilegia el mantenimiento de la mano de obra del sector. Por momentos se usan las "restricciones voluntarias", en otros momentos se aplica manu militari. A veces los subsidios son directos a las empresas productoras, a veces se disfrazan como apoyo a la industria (por ejemplo, con energía subsidiada). Pero siempre se busca mantener capacidad nacional.


Y la industria automotriz argentina no es un desastre. Tiene serios problemas (dependencia de capital y tecnología extranjeros, extinción parcial de las autopartistas en los '90) pero también tiene una ventaja importante: el Mercosur es funcional a la estrategia global de las automotrices para cubrir localmente el mercado sudamericano desde Argentina y Brasil. Una de las funciones del poder político es encontrar formas tendientes a que el objetivo nacional de fabricar autos no nos salga demasiado caro.


En los países desarrollados inventaron la expresión "multifuncionalidad de la agricultura" para tratar de adaptar el concepto de seguridad alimentaria a sus propias necesidades políticas. La idea por detrás de eso es que los mercados de alimentos son especiales, y que porcentajes elevados de auto-suficiencia alimentaria (el porcentaje de alimentos consumidos por la población que se producen nacionalmente) son políticamente deseables. Incluso a costo de generar ineficiencias económicas.


Y eso ocurre en buena medida porque en los países en donde la agricultura ha dejado de ser rentable (Europa, Japón, Corea) se sigue creyendo que mantener niveles adecuados de producción de alimentos es estratégico. Desmantelar toda una estructura milenaria de producción de alimentos porque es más eficiente importar todo no se le pasa por la cabeza a nadie, y la sociedad como un todo acepta pagar el costo de mantener esa estructura. Incluso como reaseguro para una crisis o emergencia. Que las hay.


Lo que muchas veces he charlado con colegas del norte es que en la Argentina pensamos igual, pero al revés. Comida tenemos, e incluso en caso de una interrupción total del comercio internacional no vamos a pasar hambre (aunque en esa eventualidad tendríamos que renunciar al mango y al ananá, lo que es casi tan catastrófico). Entonces para nosotros es estratégico encarar este asunto desde la multifuncionalidad de la industria, pensando en nuestro propio interés nacional: la seguridad automotriz.


Presidentes tan disímiles como Frondizi, Perón, Alfonsín, Menem, Kirchner y CFK han coincidido en la importancia estratégica de este sector, lo que no es poco. Entonces encarar cualquier política sectorial desde el punto de vista exclusivamente de la eficiencia es insuficiente. Como buena política de estado, no tenemos mucha flexibilidad para tocarla sustancialmente. La producción nacional de automóviles es un poco como nuestra soberanía sobre Malvinas: irrenunciable.

lunes, 5 de septiembre de 2011

Pase y BEA

Hace un par de semanas vengo pensando en el momento particular de la blogosfera económica argentina (BEA), y la semana pasada vi mis pensamientos reflejados en este post de Abel. Del análisis de Abel, extraigo dos factores principales que contribuyen a este momento particular de poco debate en la BEA.


Por un lado, el fetichismo inflacionario. No se trata de negar la realidad, tenemos en la Argentina actual aumentos de precios mayores a los deseados por todos como sociedad. Sin embargo, que algo sea indeseable no necesariamente implica que sea inaceptable. Además, más allá de la discusión sobre aspectos institucionales (reforma del INDEC), la oposición no logró plantear una alternativa creíble ni siquiera en materia de inflación. La BEA fue testigo de interesantes debates sobre la inflación en los últimos años, y es triste que la oposición no haya logrado ni siquiera captar ese debate, impulsar a sus protagonistas y presentar una agenda un poco más modernita.


Respecto a eso, me viene a la mente el año 1994 - el año previo al tequilazo y la reelección de Menem. Después de haber exitosamente controlado la hiper del 90, la inflación bajó a 17, 5% en 1992, 12,6% al año siguiente y llegó al 3,9% en ese crucial año de '94. El desempleo, a su vez, había tomado el camino inverso, subiendo de 7% a 9,6%, de ahí a 11,4% en 1994. Recién en 2006 se volvió a tasas de desempleo de un dígito, y esos doce largos años de tasas altas de desempleo ayudan a explicar cierta tolerancia social a tasas de inflación indeseablemente altas. Incapaz de transformar un interesante debate teórico sobre un problema actual de los argentinos en propuestas políticas aspirantes al poder, parte de la BEA quedó enfrascada en un debate que la sociedad ya había saldado, con mayor tolerancia a la inflación que la verificada en la casta de los economistas.


Por otro lado, está lo que Mariano llama el fin de la batacu. Es verdad que la BEA fue generalmente inmune a las tendencias más apocalípticas de los popes económicos de los grandes medios ("se va todo al carajo antes de fin de año", "manotazos de ahogado", "gobernadores rebeldes ante el inexorable fin de la kaja"). Pero no se puede negar que el intento deliberado de plantear la idea que la economía argentina era más endeble de lo que resultó ser, y la manipulación de datos estadísticos para reforzar esa idea ("vuelve el doble déficit, se va todo al carajo") terminaron deteriorando toda la discusión económica en la Argentina. Como bien dice Abel:

Como todas las predicciones catastróficas hechas sobre la marcha de la economía desde 2003 – algunas desde 2002 – han resultado equivocadas o ridículas, cualquier observación negativa es rechazada automáticamente.

Ahora que hasta el Wall Street Journal es kirchnerista, y que el New York Times sugiere que EE.UU. deje de boludear con ajuste tras ajuste y mire el ejemplo argentino, se ha puesto de moda tener al menos un amigo oficialista incluso en un ámbito rancio como la cancillería argentina. Decir "está todo mal" en público es casi un faux pas, onda pre-bicentenario. ¿Y la BEA? En diciembre, Matías hizo en este excelente post el Mapamundi de la BEA. Pocos meses después, vemos que la crisis financiera azota a buena parte del globo.

Empezando con EE.UU. Obviamente, la producción del Imperio marca el ritmo del resto. En ese sentido, la PMP (producción mensual de posts) de ESC fue de 11,25 en 2009, 9,1 en 2010 y 5,5 este año. La calidad sigue siendo imbatible (sino, vean esto o esto), pero la caída en la PMP de EE.UU. evidentemente afecta la producción del resto del globo. Especialmente cuando se combina con la crisis en China, que es aún más grave. El PMP cayó de 48,9 en 2010 a 6,8 en 2011, y un total de dos posts publicados en los últimos tres meses: un interesante post sobre un posible cambio en las preferencias chilenas de modelo económico, y el fascinante (?) descubrimiento que Duhalde no tiene equipo económico.

La crisis también azota con severidad a Inglaterra (caída de 17,8 a 1,9 PMP entre 2010 y 2011, el más bajo en los 8 años de historia del blog), Cuba (7,1 a 2,5, ensayando una recuperación en agosto), Japón (inactivo desde enero), Colombia (caída de 29,7 a 6,4), Ecuador (inactivo desde mayo) e Israel (con un único post en los últimos 5 meses); y con menor fuerza a Venezuela (caída de 8,9 a 5 PMP), Alemania (41,1 a 20,1) y Brasil (36,9 a 14,5)

Vienen escapando de la crisis Francia (aunque es uno de los más afectados por el fin de la batacu, al ser de los más permeables al está-todo-malismo), Suiza, Canadá (al no ser un blog y no tener relaciones con el resto de la BEA, parece haber quedado inmune al efecto contagio) y Uruguay. También merecen una mención especial países como Finlandia (que, inmune a la crisis financiera, viene marcando el ritmo a la BEA en los últimos meses) y la Argentina (que también viene marcando el ritmo desde esta vereda, incluso subiendo la PMP de 3,2 a 5,1).

Hace unos meses me acuerdo de haber leído un comentario de Mariano en tono medio quejoso, como que se sentía ninguneado por la BEA. Por eso me parece justo asignarle Rusia a Yendo a Menos: usando un paradigma distinto, y ante la crisis del capitalismo en Occidente, terminó siendo potencia por sus propios méritos.

domingo, 28 de agosto de 2011

Una (larga) charla con el Emb. Piñeiro Iñíguez, Director del ISEN (II)

Aprovecho que entramos en confianza para hacer la pregunta inevitable. ISEN: ¿1 año o 2 años? Como en las viejas épocas, El de Adentro vs Amigo de Brutus, ya en el primer mes de este bloj. Sin parpadear, Piñeiro contesta:


Dos años. Incluso creo que dos años es poco por la variedad de temas, a pesar del programa hiper intensivo. Necesitaríamos agregar 4 meses de práctica, ya como terceros secretarios. Un programa de prácticas concretas, con resolución de casos.

Le saco mi viejo caballito de batalla de la doble nivelación: si uno ya está nivelando en el ingreso, no se puede gastar el tiempo nivelando nuevamente en el Instituto. Y Piñeiro contesta con una de las definiciones más interesantes que escuché sobre el tema:

Efectivamente no se debe nivelar dos veces. El ingreso debe medir más las potencialidades de la persona, y no sólo su bagaje académico.

En eso estoy plenamente de acuerdo. Pero el gran problema que tenemos es que los examenes que miden bagaje son los considerados imparciales, y los que le dan al ISEN su aura de excelencia. Medir potencialidades implica ceder espacio a examenes que son considerados subjetivos. Un simple recalibreo del coloquio de aptitud diplomática (que históricamente tuvo peso 4, durante unos años pasó a tener peso 3 y este año volvió a su peso histórico) genera todo tipo de suspicacias - como por ejemplo las dudas de Flor en su comentario a este post.

A veces de tanto rasgarnos las vestiduras por examenes anónimos, imparciales y objetivos nos olvidamos que esos examenes seleccionan buenos académicos y no necesariamente buenos diplomáticos.

Le pregunto cómo es ser el primer ex-SECEN en comandar el ISEN.

La verdad es que yo no pensaba venir al ISEN, aunque he tenido una intensísima vida académica: adjunto en la UBA a los 23 años, Instituto di Tella, CARI. Tengo varios libros publicados, no se me puede cuestionar el curriculum. Creo que la incorporación de los SECEN en la carrera es un tema sedimentado. Yo fui uno de los negociadores del pase, lo conozco al tema, y no creo que me hayan cuestionado por ser ex-SECEN. Mismo siendo ex-SECEN, siempre cumplí funciones diplomáticas plenas. Por otra parte, como dijo Guido di Tella, a la Cancillería sin los temas económico-comerciales le alcanza con 500 diplomáticos.

De cierta forma, siguen vivas las viejas guerras culturales.

Creo que la cancillería tradicional, cuando supo de mi nombramiento, se preocupó más por mi militancia política. Lo que tiene su razonabilidad: yo escribo un libro sobre Perón y lo presento en la CGT, con el Canciller y Hugo Moyano. Pero hasta ahora, le gestión del ISEN ha sido ecuánime. Y lo pueden ver en el Plan de Estudios.

El Plan de Estudios es el estandarte de su gestión. Una publicación detallada sobre el programa académico, los cursos específicos, los seminarios.
El ISEN es una escuela de formación de cuadros técnico-políticos para la Nación. La formación en el pensamiento nacional debe basarse en la amplitud ideológica. Sesgar la formación es causar daño a los aspirantes y a la institución, por eso es crucial escuchar todas las campanas, con dos límites claros: la defensa del Estado de derecho y el sistema democrático, y la defensa del interés nacional argentino.

Terminamos hablando de otros temas: música, literatura, guitarras, los '70. Estamos hablando hace horas. Tengo ganas de salir en defensa del ISEN de 1 año, pero es tarde. Creo que voy a volver a la carga otro día.

jueves, 25 de agosto de 2011

Una (larga) charla con el Emb. Piñeiro Iñíguez, Director del ISEN

Piñeiro me pregunta "¿qué se dice sobre el ISEN?". Un gesto de su cabeza en dirección al edificio principal. Del otro lado. Una plaza seca separa al cuerpo principal de Esmeralda 1212 del anexo donde funciona el Instituto. Una plaza seca donde funciona el sector fumador. Me avergüenza contestarle que no se habla mucho del ISEN del otro lado de la plaza seca, pero él lo sabe. A modo casi de excusa, agrego que en mi caso el interés fue despertado casi artificialmente. Al tener un porcentaje alto de lectores del bloj que se preparan para el ingreso (y que son activos comentaristas), terminé escuchando y opinando sobre temas que normalmente estarían fuera del radar.

La idea de tener una charla con Piñeiro Iñíguez surgió de este post. Le fuimos dando forma con M., y el jueves a la tarde me preguntó "¿podés cruzarte ahora?" No tenía nada preparado y confié en mi instinto periodístico (?). El único pedido había sido que no fuera una entrevista sino una charla. Como lo que hice con diplomacia de género en este post, o lo de Provincia 25 en este. Y empezamos una larga charla. No sé muy bien por qué, pero todo empezó con el tema del anonimato en los exámenes.

El sistema de anonimato presupone la mala fe. En países en donde la honorabilidad de los procesos de selección genera dudas, se instituye el anonimato. En países con mayor institucionalidad, donde existe respeto por las burocracias públicas y los procesos cuentan con credibilidad, es baja la aceptación del concepto del anonimato.

Pésimo periodista que soy, no tengo la menor idea de cómo arrancamos hablando de esto. Agrego que si existe mala fe, el anonimato no es garantía de nada. Es sencillo burlarlo. Pero por otra parte, no podemos librarnos del anonimato así porque sí...

Efectivamente, el anonimato es una protección relativa, un placebo para el que rinde. La verdadera garantía es la honestidad del concurso mismo. En otras profesiones, los examenes no son anónimos, pero me parece que tampoco hay una solución de corto plazo. Es necesario esperar a que las instituciones vayan ganándose espacio y mayor credibilidad.

Ya de entrada me aclara que no le gusta que se hable de los aspirantes como "los chicos". Son todos adultos y profesionales. Aunque tiene razón, durante la charla un par de veces se me escapa un "los pibes". Me corrijo enseguida. No quiero quedar como una bestia frente al director del ISEN.

Hablamos bastante de la historia del ISEN y sus desconocidos (por lo menos para mí) antecedentes. El Emb. Piñeiro me muestra la memoria de la Cancillería de los años 1948-49, con la apertura de la Escuela de Diplomacia el 5 de abril de 1949, durante el gobierno de Perón. En la memoria están listados los profesores, las materias, y los cursantes. No es tan distinto al ISEN. Algunos nombres conocidos entre esa primera camada. Ortiz de Rosas, van Gelderen (padre). Ese precursor del ISEN tuvo camadas anuales hasta su disolución, en 1955. Entonces ¿la I Promoción no es verdaderamente la primera?

La Escuela de Diplomacia fue un proyecto que duró unos pocos años. Su existencia no empaña la obra del Embajador Muñiz y el enorme aporte a la institucionalidad que representó la creación del ISEN. 

Hay un tema que quiero mencionar. Un tema polémico. Cuando yo ingresé al ISEN, se hacía una práctica en área de Cancillería en febrero del segundo año (me tocó Africa del Norte y Medio Oriente, DANMO). Hace unos 10 años, se instituyó un sistema de tres prácticas: una en julio de primer año, una en febrero de segundo y la tercera en julio de segundo. Este año, los aspirantes no hicieron práctica en julio. ¿Qué pasa con las prácticas?

Estamos adaptando el sistema pedagógico, para reentrenar a los becarios para que ya salgan preparados para trabajar. Antiguamente, había una desvinculación muy grande entre las materias y el trabajo. Estamos acortando las materias, y que los alumnos escriban muchos papers durante el año. La idea es que los papers sean como cables, que los aspirantes deben escribir sobre los temas que estudian. Creamos seminarios opcionales e intercalamos las materias siguiendo una lógica antagónica. Antes se seguía una lógica de encadenamiento universitaria, pero en una Embajada los temas no surgen de esa forma. Queremos que los aspirantes estén preparados para lidiar con distintos problemas en forma simultánea.

Ehhh, ¿y las prácticas?

Hay áreas donde los aspirantes se pasan un mes entero leyendo cables y no hacen nada práctico. Son casi como un estorbo. En julio no hicieron práctica, pero implementamos el sistema de viajes al interior del país. Que fue una idea de Kreckler para que los futuros diplomáticos conozcan la estructura productiva del interior, su oferta exportable, y la realidad de las distintas provincias. Les estamos además aumentando las horas cátedra para que cumplan un horario parecido a la jornada laboral de cancillería.

Contra-argumento. Le explico que en mi área les damos a los aspirantes el trabajo más realista posible: los hacemos participar de la organización de una misión comercial, desde el principio. Una vez incluso solicitamos que se nos autorizara emitir un memo de viajes para que los aspirantes acompañaran una misión. Ponerlos a laburar nos sirve para seleccionar personal. Le digo que P., de segundo año, es un vendedor nato, caza el teléfono y suma empresas a las misiones. I. es excelente para la logística: uno le puede dar 50 vuelos y en un rato te arma una planilla de buses aeropuerto-hotel. A. tiene más predisposición para un trabajo que requiera lectura, como negociaciones multilaterales. La práctica sirve para los aspirantes, pero también para las áreas que quieren seleccionar buen personal. Ahora, si hay áreas que no lo aprovechan (o que después no pueden atraer a buenos funcionarios), no es problema mío...

"Habrá prácticas. Ya hay elaborado un cronograma que incluso amplía el tiempo de las mismas", me promete. Y cambiamos de asunto.

Hablamos de idiomas. Me comenta que han verificado que en comparación, los aspirantes del interior tienen niveles similares de conocimientos que los aspirantes de Buenos Aires, pero es un hecho objetivo que en los centros urbanos existen mayores posibilidades de estudio de idiomas extranjeros, inclusive desde la escuela primaria. Para mejorar el nivel de idiomas, el ISEN tiene ahora un programa de inmersión de tres semanas, ocho horas por día, en inglés, con simulacros de negociación. Y que algunas materias de negociaciones económicas y políticas son ahora dictadas en el Instituto en idioma inglés.

Les estamos asignando a los aspirantes más tareas en eventos internacionales, como por ejemplo la próxima Ministerial de FOCALAE en Buenos Aires, o eventos en materia nuclear o Antártica. Pedimos específicamente que el trabajo no se limite al trabajo de enlace, sino que se les asignen tareas específicas. El ISEN no puede ser una burbuja cerrada que retrotrae a los aspirantes a la secundaria. Necesitamos un baño de realismo, y por eso diseñamos un programa de seminarios con actores sociales: sindicatos, organizaciones de derechos humanos, artistas, fuerzas armadas.

Esto no termina acá...

miércoles, 24 de agosto de 2011

¿Tiene tetas? ¡Es Cherasny!

Leyendo el blog de Grunkel Abramov caí en este post, donde me enteré de la existencia de la ONG "Defendamos Buenos Aires", y su titular, el Dr. Javier Miglino. En su blog, el Dr. Miglino, abogado de damnificados, despotrica y delira. Junta firmas para echar a jueces de la Corte Suprema, festeja el cáncer del Presidente de Venezuela, abre juicios contra artistas por sus declaraciones, especula sobre la vida amorosa de la PNA, denuncia persecuciones,


Pero un detalle me llamó la atención en la foto fumando un Cohiba: ¡Tiene tetas! Es Cherasny.


Observación: nada en este post debe ser entendido como discriminatorio hacia los abogados con implantes mamarios. Este bloj reconoce el derecho humano al implante para los practicantes de la profesión legal.


Observación II: Ernestina, por favor no me critiques por la infidelidad a los temas centrales de este bloj. Lo que pasa es que me pusieron un par de tetas adelante y no pude resistir.

lunes, 22 de agosto de 2011

Canciones de ruptura

Nada que ver con nada. Me lo tengo que sacar del sistema.


En 1973, Dolly Parton escribió una de las canciones de ruptura más logradas que yo conozca. Es una canción sobre la renuncia y la tristeza que esa renuncia genera. En su estribillo, que difiere significativamente de las estrofas tanto en tono como en contenido, Dolly confiesa su amor eterno. La música que yo escuchaba de adolescente no tiene nada que ver con Dolly Parton. En medio de los casets de The Smiths, My Bloody Valentine, Capital Inicial, Pixies, Engenheiros do Hawaii y Joy Division, un TDK distinto a los demás portaba sin anunciarlo cinco canciones de Dolly.


La mayoría de las canciones de ruptura están planteadas desde el despecho o la autoayuda. Mientras se lima las uñas, Beyoncé ordena a su ex que ponga sus cosas en la caja de la izquierda, y que ni se le ocurra tocar los regalos que ella le hizo. Justin le dice (supuestamente a Britney) que no sirve de nada llamar pidiendo perdón, que ya fue. Los Enanitos Verdes, despechados, apelan a la auto-conmiseración. La peor forma de encarar todo esto es la de Axl Rose: echarle toda la culpa al otro, y desearle la muerte en una zanja a la perra hincha-pelotas esa del orto. En este himno a la demencia, "Atracción Fatal" hecha canción, Alanis le grita a su ex que espera que cada vez que ella clave sus uñas en las espaldas de otro hombre, él lo sienta.


Pero en Dolly, nada es negativo. Es dulzura, y convencimiento de que es lo mejor para los dos.


Bittersweet memories, I guess that's all I'll be taking with me
So goodbye, please don't cry, we both know that I'm not what you need


Y por eso el estribillo, ese que tanto molesta cuando Whitney lo grita a los cuatro vientos, en Dolly es suave, como un pedido de perdón. Casi explicando las estrofas: ni se te ocurra pensar que esto es por falta de amor. Algunas diferencias son profundas: mientras Dolly le dedica igual tiempo al "I" y al "You" en el estribillo, en Whitney es el show del sho. Todo va en crescendo para que ella pueda lanzar su acusación: YO siempre te amaré. Otra diferencia es fundamental: cuando Dolly dice "si yo me quedara, sólo me estaría interponiendo en tu camino", o mejor dicho, cuando la Madama le dice eso al Sheriff, es creíble. Le cagaría la vida. Cuando Whitney se lo dice a Kevin Costner, parece como que fuera un problema de incompatibilidad de agendas.


Otra cuestión que me viene a la mente es la tercera estrofa, donde Dolly le desea a su ex todo lo mejor en esta vida, y amor por encima de todas las otras cosas. Esto de desearle lo mejor a un o una ex es complicado. Por más amigable que haya sido el final, siempre quedan sueños destrozados, recuerdos borrados, esperanzas olvidadas. Es difícil desearle amor sin estar verdaderamente diciendo "deseo que te caigas en un tanque lleno de pirañas, tiburones y yacarés". Volviendo a Alanis, por ejemplo. En un momento, dice "I wish nothing but the best for you both", y en seguida lo increpa preguntando si la otra se anima a chuparle la pija en el cine como ella, como Alanis.


Dolly le encuentra la vuelta: al susurrar la tercera estrofa, en lugar de cantarla, es como que estuviera sublimando sus propias emociones. Otra vez, Whitney la caga. Sigue cantando, como si le diera lo mismo, como si fuera sólo una letra de una canción.


A lo que venía esto es a lo difícil que es captar emociones naturales en las canciones de ruptura. Una de las más lindas y sentidas que conozco es Río Seco, de Juana Molina. Pero emocionalmente no me llena, porque habla de un lecho agrietado y yo siento como que tuviera las cataratas del Iguazú dentro mío.


Chico Buarque lo hace muy bien. En Trocando em Miúdos, por ejemplo, le dice que se puede quedar con todo, menos con el disco de Pixinguinha y ese libro de Neruda "que me tomaste y nunca leíste". Educadamente, le dice donde se puede meter la alianza. Destila un poco de rencor (especialmente cuando le dice que acepte una ayuda de su futuro amor para el alquiler), y se guarda lo mejor para el final. En definitiva, una buena canción de ruptura es eso, una canción sobre guardarse lo mejor de uno para el final:


Eu bato o portão sem fazer alarde, eu levo a carteira de identidade
Uma saideira, muita saudade e a leve impressão de que já vou tarde

sábado, 20 de agosto de 2011

Binner en su trampa

El gran estratega electoral que es Ricardo Alfonsín logró, con la aventura de su campaña presidencial, romper ese intento de reconstrucción de la UCR que fue el Acuerdo Cívico y Social. A diferencia de Leo di Caprio en El Origen, me es imposible ingresar en el mundo de los sueños ajenos, pero el sueño de Ricardito parece claro: su nombre aseguraría el voto radical; con la implosión de la Coalición Cívica (visible ya hace algunos meses), parte del voto a Carrió le pertenecería naturalmente; los socialistas no se animarían a romper la alianza con la UCR que les garantiza la hegemonía en Santa Fe. Al 31-32% nacional del ACyS del 2009, Ricardito le agregó la victoria del colombiano en la PBA y se soño Presidenciable.


Un poco olfateando la imposibilidad de las quimeras, y un tanto espantado por las alianzas contra natura, Binner pateó el tablero y se lanzó. Se cree Presidenciable? Probablemente no. Su aspiración debe ser mucho más limitada: un bloque legislativo propio. Entre la CABA, la PBA, Córdoba y Santa Fe, un total de 12 diputados de la Coalición Cívica cumplen su mandato este año. Los números del PASO indican que dos de ellos tienen serias aspiraciones a renovar, mientras que los otros 10 no.


En esos mismos distritos, el FAP renueva un total de 9 escaños - y con los resultados del domingo pasado estaría subiendo a 11 o 12. Tomando los números de Santa Fe como un techo para la fuerza de Binner, ligeros aumentos en los porcentuales de los otros 3 distritos pueden representar la elección de 15 diputados. Con un resultado así, Binner puede transformarse en referente para determinados sectores de la Coalición Cívica y de la UCR que renuevan en el 2013 y no se ven reflejados en los liderazgos actuales de sus fuerzas.


Ahora bien, ¿para qué quiere Binner un bloque propio de legisladores nacionales? Obviamente, en algo tiene que usar su tiempo, ahora que no tiene más la gobernación de su provincia. Mi opinión es que, por sus convicciones y la necesidad de garantizarle la gobernabilidad de la bota a Bonfatti, Binner quiere su bloque propio para hacer lo que viene haciendo hasta ahora: aportar apoyos al kirchnerismo en las votaciones importantes (excepto la 125, obviamente).


Frente al evidente fracaso de instalar un Presidenciable opositor, los medios y el anti-kirchnerismo han cambiado el discurso: es necesario legislativizar las elecciones para impedir que el oficialismo obtenga una mayoría en el Congreso. En la blogósfera oficialista, se ha enfatizado mucho el hecho de que los legisladores que se eligen ahora reemplazan a los del 2007, donde el FpV arrasó, y no los del 2009, la peor elección del kirchnerismo. Ese argumento es verdadero a medias por dos razones: en primer lugar, los números del PASO son mejores que los del 2007. En la PBA, en el 2007 el FpV metió 20 diputados con un 46,02%. El 14, con un 53,7%, sumaría 3 más.


En segundo lugar están las migraciones post-125: parte de los bloques actuales de la oposición están conformados por diputados elegidos en listas del Frente para la Victoria. Diputados como Felipe Solá, Graciela Camaño, Jorge Obeid son Peronismo Federal, pero ingresaron en el 2007 como FpV. Otros como Gustavo Serebrinsky o Daniel Katz son U.C.R. que ingresaron en las listas del FpV como Radicales K. Además de sumar escaños, los votos del PASO auguran la posibilidad de reemplazar a diputados díscolos por tropa propia. Sumando ambos efectos, es posible que el kirchnerismo pueda estar cerca de reconquistar la mayoría en la Cámara.


Frente a este hecho, y a la intensa agenda legislativa que se espera para los próximos años (¿o alguien cree que Cristina busca un segundo mandato para poder hacer la plancha?), no es indiferente para la Rosada la distribución de escaños entre fuerzas opositoras resultante del 23 de octubre. En la Provincia de Buenos Aires, por ejemplo, una pequeña transferencia de votos del ARI hacia el FAP, por ejemplo, representaría que Llambías quede afuera y que Ricardo Cuccovillo pueda renovar su mandato. En la ciudad, no es lo mismo tener en el Congreso a Humberto Tumini o Cristina Calvo que tener a Patricia Bullrich o Pablo Walter.


La trampa en la que está metido Binner es que ahora, como dice el Ingeniero, salieron todos los osos a querer abrazarlo. La exposición mediática derivada de ser la "esperanza blanca" de la oposición le puede ayudar a fácilmente conseguir un par de escaños más, pero también lo obliga a decir frases que los medios opositores puedan publicar en sus tapas.


La trampa para el kirchnerismo es lograr la sintonía fina en el trato diferenciado a los distintos opositores. Demonizar en exceso a Binner puede complicar las futuras negociaciones parlamentarias y alienar a diputados que, sin ser tropa propia, casi siempre están cuando las papas queman. Tratarlo como semi-aliado espanta a su electorado anti-K, que terminaría votando a candidatos opositores puros.


Pero la trampa más divertida es la que están metidos los medios opositores después del papelón de sus candidatos Alfonsín y Duhalde. Tratan ahora de impulsar un candidato que apoyó la reestatización de las AFJP, la ley de Medios y el casamiento igualitario. Victoria Donda aparece en su campaña con un cartel proponiendo la legalización de la marihuana, y de alguna forma La Nación tendría que avalar esa postura. Quizá la próxima estrategia incluya a Mariano Grondona confesando que, en sus años mozos, solía armar tronchos en Woodstock, y que la biblia no dice en ningún lado que fumarse un porrito sea un pecado.