viernes, 6 de enero de 2012

Adiós al progresismo (I)

Uno de los objetivos principales de este bloj es provocar la discusión, tanto dentro de la Canci como entre el adentro y el afuera, sobre temas que hace a nuestra política exterior y a la gestión de un Ministerio en nuestro país. Publico hoy la primera parte de un muy interesante texto sobre una cuestión que puede parecer a primera vista académica o ideológica, pero que tiene implicancias profundas en la forma en que conducimos la PEA: la relación entre izquierda y política exterior. ¿Se puede pensar en una polex de izquierda?


Los diplomáticos tenemos la fama de ser esencialmente conservadores, pero ¿se puede pensar en una diplomacia zurda? Ya una vez escribí sobre diplomacia revolucionaria, y creo que esta discusión está de cierta forma relacionada con ese post de hace más de un año. El autor es, además de amigo, lector y frecuente comentarista del bloj, Amigo de Brutus/r. Que lo disfruten.

El hombre moderno es un gigante ciego. La duda respecto al progreso condujo a una crisis de la civilización occidental en su conjunto porque, a lo largo del siglo XIX, la vieja distinción entre bueno y malo, o entre el bien y el mal, se había remplazado poco a poco por la distinción entre progresista y reaccionario. Ninguna distinción simple, firme y eterna entre lo bueno y lo malo podría dar seguridad a aquellos que aprendieron a orientarse sólo a través de la distinción entre progresista y reaccionario, desde el momento en que esas gentes comienzan a dudar del progreso.
La cita es de una conferencia de Leo Strauss en la Universidad de Chicago. Luego de leer la conferencia (Progreso y Retorno) uno termina de convencerse que ser progresista simplemente carece de sentido. En definitiva lo de progresista siempre fue sospechoso como si quien se dice “progre” tuviera cierto pudor en reivindicarse de izquierda. Claro que esta sensación la arrastraba hace rato, desde que leí algunos textos de H. Arendt: izquierda y progresismo son cosas conceptualmente diferentes. 
Pero el problema simplemente se transforma, se hace más complejo. ¿Qué es la izquierda entonces, si ya no es ser progresista? Hasta ahora el autor más convincente es Bobbio: ser de izquierda es, básicamente, una actitud político/moral que privilegia entre los hombres aquellos atributos que los hacen iguales y tiene como objetivo principal de sus acciones disminuir las desigualdades que son consideradas predominantemente sociales antes que naturales. 
Recobramos con esto algunas de las certezas que se habían evaporado. Por lo menos hasta que uno llega al trabajo y se vuelve a preguntar, entre memo y memo (y éste es el tema que más me interesa): ¿Qué es ser de izquierda en política exterior?
Para intentar responder primero hay que diferenciar la política exterior de la política a secas. Lo del manual: la anarquía del sistema internacional. En cualquiera de los planos del sistema internacional que nos movamos encontramos que es un sistema (y por lo tanto tiene un cierto orden) de auto-ayuda. Entonces, de vuelta ¿qué significa ser de izquierda en un sistema de auto-ayuda?
Empecemos explorando la doxa. Cierta acusación de periodismo/política (ésta y ésta) sobre la Cancillería es que sus integrantes son de derecha porque no apoyan 100% la integración. Ergo implicitamente Integración=Izquierda. Lo primero que nos debería hacer dudar es que la integración por estos lares fue un proyecto más bien de derechas. Se dirá que ahora es otra integración, más profunda, más de izquierda. Pero ¿qué pasaría si uno comenzara a sospechar que  la integración entre países estructuralmente asimétricos sin mecanismos relevantes de compensación puede conducir a un resultado que reproduce los problemas que se querían superar?

Demos un paso anterior. La izquierda suele ser desarrollista (aunque ustedes me dirán que el PS de principios de siglo era librecambista) Si a la izquierda le interesa la industrialización supongo que no es porque sienta un amor particular por las líneas de montaje post-fordista sino porque en parte la industria no sólo crea más empleos que otros sectores sino que existe suficiente evidencia empírica de que los empleos creados son mejor pagos y con mejores condiciones laborales que en el sector primario. Y ésto reduce la desigualdad que viene a ser lo importante del asunto.
Ahora volvamos sobre la integración: si uno detectara, siendo de izquierda, ciertos problemas con nuestros mecanismos de integración por esas diferencias estructurales entre nuestros países y por la estructura misma de la integración del Mercosur, ¿debería callarse? No es razonable esperar que la FIESP nos llame la atención sobre esos temas, ¿o si?  Ser de izquierda, entonces, no es necesariamente no poner reparos a la integración. Todo depende qué tipo de integración y con qué objetivos. En definitiva, la integración no es un valor en sí mismo que pueda definirse como un proyecto de izquierda o derecha.
Mario de Palermo a veces es muy certero en sus análisis de la casa (éste por ejemplo). Es verdad que la matriz profesional de ‘la casa’ es realista (haciendo cálculos quienes son embajadores tienen como mínimo –y eso es raro – 24 años de carrera). Esa gente se formó y trabajó en otro escenario internacional. Pero la izquierda no puede ser ingenua frente a lo que significa un sistema internacional anárquico. Algo de realismo uno debe conservar, al menos como reflejo. Me refiero a que existe cierta sabiduría del realismo que uno no debería descartar livianamente (Acotación al margen: espero que Mario ya no piense que somos el cuerpo profesional más mediocre de la administración como en este editorial). Esto quiere decir que hablar en términos realistas no impide que uno sea de izquierda. Más bien, la izquierda que sólo habla desde el idealismo es la que controla los centros de estudios de la facultad.
Ahora si pensáramos en izquierda como anti-norteamericana (sin entrar en la discusión si la URSS era izquierda de verdad me parece que en el fondo del asunto, de vuelta, el valor que uno defiende es el de cierta igualdad de los actores, en este caso estatales. El problema del imperialismo son los valores de desigualdad sobre los que se sustenta. En ese caso, la izquierda debería condenar tanto a los EEUU como a Alemania en la UE.
Pero el problema es que para mí está claro que para tener derechos uno debe habitar cierto espacio reglado con posibilidad de recurrir a la (alguna) autoridad. Hoy en el sistema internacional existen instituciones capaces de ejercer de forma limitada esta función pero nadie debería dejar de tener en cuenta como esas instituciones reflejan y reproducen las asimetrías de poder. Para acceder a cierta igualdad se requiere, hasta cierto punto, ser capaz de acumular suficiente poder (en varios planos) como para poder asegurarse ese trato de igualdad. Pero esto, para ser cabalmente de izquierda, debería ser complementado con el compromiso de no usar ese diferencial de poder contra aquellos estados más débiles. ¿Y si ese proceso de acumulación de poder requiriese, por ejemplo, entrar en negociaciones con estados que violan los DDHH?
Probemos otra fórmula, izquierda = antimilitarista. Rut Diamint nos decía en el ISEN que las FFAA son un seguro que uno paga con la esperanza de no usar. Un seguro carísimo pero necesario. La izquierda debería repensar seriamente su relación con las fuerzas armadas desde un lugar que no sea la antinomia porque el mundo es un lugar peligroso y, ojalá nunca sea necesario, pero cuando uno los necesita no tiene tiempo de formar generales. Las amenazas no vienen de izquierda o de derecha, sino que son amenazas, por lo que una política de defensa puede ser compatible con ambas posturas.

miércoles, 4 de enero de 2012

Las Aventuras de Tintín

Va un post veraniego, a tono con la temperatura y las ganas de hablar de cosas light. Como para distraer la atención hasta las 12:00, hora estimada para que Scoccimaro lea el primer parte médico con los resultados de la operación a la PNA. Así que bueno, hablemos de dibujitos animados.

Fui a ver "Las Aventuras de Tintín: el secreto del Unicornio" en Corea, en 3D, con un poco de miedo. Para empezar, el viejo problema de darle vacas sagradas a Hollywood para profanar. Motion capture, computer graphics, 3D animation, todas las armas de la tecnología más moderna usadas para disfrazar lo que muchas veces se resume a la falta de un guión o de una historia para contar.

Yo no soy Fito Páez, y no voy a discutir los méritos artísticos de Spielberg. Fito exclama en La Nación (podría ser igualmente en Barcelona) que:

¡Por supuesto que no es Godard! Pero, ¿por qué pedirle peras al olmo? Steven Spielberg es un cineasta grande a su modo, e igual es un artista.
Es evidente que no es Godard... no me acuerdo haber visto películas de Godard tan buenas como E.T., Tiburón o los Cazadores del Arca Perdida, por ejemplo. Pero también es verdad que en los últimos años Spielberg no ha creado obras memorables: la Guerra de los Mundos, Minority Report, A.I. o La Terminal son todas películas de Spielberg que no me atraparon del todo. Entretenidas en algunos casos, pero menores si comparadas a sus grandes creaciones.

Pero todo esto es una introducción para decir lo que realmente quiero decir: Las Aventuras de Tintín es una película imperdible. Cuando la vi, tuve esa sensación de estar viendo de nuevo Los Cazadores del Arca Perdida por primera vez. Como estar en una montaña rusa, de esas que no te dejan respirar porque después de cada curva viene una bajada, después de cada bajada un loop, después de cada loop un tirabuzón. Y a empezar de nuevo.

Me dejó pensando en las ventajas de sumar la tecnología de animación por computadora con el capture motion. Por mejor que sea la tecnología disponible, y por más terabytes que ocupe una película, siempre me pareció que comparados con las viejas técnicas de animación los dibujos en CG quedan en desventaja. Como que les faltara vida. Aún en casos de obras maestras del CG como "Up" o "Toy Story". Y mirando la expresión de Tintín, pero principalmente la del Capitán Haddock, tenía la sensación de estar viendo un dibujo animado en serio, como los de antes.

La Tintinofilia más pura ha criticado el guión, en parte por no haber respetado a los clásicos y haber elegido mezclar elementos de los distintos cuentos para crear El Secreto del Unicornio. Sin ser un experto en la materia, me alcanzó con observar que la mayoría de los elementos importantes (y varios de los personajes antológicos, como los inspectores Hernández y Fernández, o la cantante lírica Bianca Castafiore, el ruiseñor milanés) están contenidos sin necesidad de explicar demasiado. Y creo que ahí reside la fuerza de la película: Spielberg no hizo una introducción a Tintín y al mundo creado por Hergé, sino que decidió meterse de lleno en la acción. Para los neófitos, está la entrada de Wikipedia.

No será "¿De quién es el portaligas?", pero Las Aventuras de Tintín es cine del grande. Y a su modo, es también una obra de arte pochoclero.

lunes, 2 de enero de 2012

Lo peorcito del bloj

Fin de año, época de repasar lo que termina, pronosticar lo que se viene. Es un buen momento para el auto-bombo, elegir lo mejorcito que uno logró hacer en el año y destacarlo. El año pasado caí en la tentación de hacer un post con lo mejor de este bloj. Y quedó largo, así que hice un segundo post. Lo terminé prometiendo escribir este post, un compilado de lo peorcito del bloj. Y mi sorpresa fue que mis queridos lectores ignoraron los posts recomendados, pero clickearon furiosamente el hyperlink al post que tiré como adelanto de esta colección de basura.... Así que ahí va, para festejar el año que empieza, una colección de lo peor que ha salido de estas páginas en su año y medio de existencia.


El de adentro, censurado: cuando releo mi indignación empostada de ese momento, siento vergüenza ajena. Ajena porque no puedo creer que fui yo el que escribió ese post. Realmente, ¿comparar el horror de una dictadura con mi angustia por no poder acceder al conventillo que es facebook en China? La verdad, leyendo esto con la cabeza fría, es digno del forrista más desequilibrado de La Nación que considera que vivimos en una diktadura porque el gobierno no utiliza su mayoría en el Congreso para aprobar las leyes que quiere la oposición. Sirve como recordatorio: nadie es inmune, nadie es inmune, 100 veces nadie es inmune....


CPABL: es la pobreza total de ideas. Escribir un post para decir que San Pablo es un destino importante para la Argentina, y contar que nuestro Consulado en esa ciudad está poblado de mujeres... ¡qué original y qué importante! A veces uno sufre de un ataque de falta de imaginación, pero esto ya es el colmo. Como para aprender que cuando uno no tiene nada para decir, lo mejor es no decir nada.


En Japón también se cuecen habas: no siento vergüenza por la serie de posts que escribí en marzo y abril sobre el terremoto, tsunami y crisis nuclear en Japón. Hasta me atrevo a decir que algunos de ellos, como este o este, son de lo mejorcito que salió de este bloj durante el 2011. Pero bueno, entre algunos tiros ganadores me salieron también los errores no forzados....


Alta politica (II): es lo que me pasa cuando me pongo a escribir sobre temas de los que no entiendo, como seguridad o Naciones Unidas. Se nota demasiado que no entiendo de lo que estoy escribiendo. La primera parte por lo menos tenía un par de ideas coherentes, y le rescato un intercambio de opiniones interesante con r., pero de esta segunda parte no rescato ni el papel en el que está escrito porque no está escrito en papel...


Crisis y fuga de cerebros: se iría Ricardo Fort. ¿A quién carajo le importa? Tiene razón Ernestina en pegar. Me engolosiné con un post tremendamente mal escrito de Ricky Fort en facebook, y decidí hacer un análisis frase por frase. Ahora, mi pregunta es: ¿es tan increíble que Ricky no sepa escribir? ¿Amerita que gaste mi tiempo en eso? Al pedo total, y ahora que lo leo de nuevo, ni siquiera es tan divertido como supuse cuando apreté "publicar entrada".


La serie de posts sobre Corea: lo más increíble es que por detrás de los tres posts que publiqué sobre mi laburo actual hay una buena idea. La idea de que puedo sacar material publicable a partir de mi rutina. El primer post explicando de qué se trataría la serie quedó pobre, pero no me preocupé. "Ya le voy a encontrar la vuelta", pensé. Del segundo de la serie por lo menos rescato el título (Seúl es muy cool"). No es un desastre, pero podría haber estado mucho mejor. Del tercero de la serie, el de las fotitos de Yeosu, mejor ni hablar. Por lo menos de tanta basura pude rescatar algo: un post bien escrito sobre la hipérbole, defendiendo el bodrio que es mi día a día laboral...


Así que bueno, empezamos el 2012, espero no engordar demasiado esta lista en los próximos 12 meses. Aunque no prometo nada: basura habrá, y mucha. Paciencia, a veces algunas cosas me salen bien, como este post sobre Nueva Zelanda rescatado por Nix!

viernes, 30 de diciembre de 2011

Juventud, divino tesoro (II)

El post anterior terminó en el fango, donde fue concebido. Va un nuevo intento, a ver si esta vez me sale bien. El tema es el mismo: la (alabada por unos, denostada por otros) juventud de varias de las nuevas autoridades de la Cancillería.  Por pudor, trato de no preguntar ni hablar de la edad de la gente, así que el argumento lo desarrollan ustedes, queridos lectores, en los comentarios a los últimos posts donde BHL argumenta que:

más allá de la capacidad, el talento y la inteligencia de las personas nombradas en los cargos que mencioné, por la edad carecen de la experiencia necesaria para ejercer esos puestos... Al nombrar gente inadecuada en algunos puestos clave, el poder político lo que hace es avasallar al SEN, o por decirlo de forma más cruda, "cagarse" sobre toda una carrera organizada hace muchos años.

A lo que Flor contestó:

no hay jóvenes o gerontes idóneos o piolas. Hay hombre y mujeres que en la actualidad están transitando su juventud, adultez o vejez, y cuya idoneidad es absolutamente independiente de la etapa de su vida que estén transitando.

Mi error fue personalizar las cosas, y asumir que es natural que después de las cagadas que se mandaron algunas de nuestras experientes y gerontes luminarias venga un recambio generacional, y asuman jóvenes impolutos para limpiar esas cagadas. Sigo sosteniendo que esos que nombré y no nombro más (este no es un bloj de denuncia) hicieron estragos, pero si todo se limitara a eso bastaría con cambiar un par de nombres para que la Cancillería volviera a ser el paraíso terrenal que, dicen nuestros gerontes, una vez fue. Un ministerio de funcionarios de carrera, profesionales, abnegados y con vocación de servicio a la patria, que cumplían con las instrucciones de los superiores jerárquicos sin dudar y sin chistar. Y sin arrugarse la camisa blanca impoluta.

Pero todo eso fue antes, antes que.... ¿antes que qué, exactamente? Una primera aproximación me indica que la Cancillería era un lugar bárbaro antes que rascas como uno pudieran ingresar. Judíos, zurdos, wichis, putos, maestritas del conurbano, egresados de Puán y provincianos sin doble apellido. El mundo cambió, la Cancillería cambió, y sin embargo seguimos cargando con algunos de los vicios del pasado.

Uno de esos vicios es el de considerarnos superiores al poder político, y en muchos casos marcar la distinción entre "funcionarios de carrera" y "funcionarios políticos". Como en el caso del ex-comentarista y querido lector Constantino Roblas, que temerariamente afirma que el problema es que los políticos sienten un complejo de inferioridad frente a los diplomáticos y por eso nos maltratan. Es verdad que nuestra legitimidad de origen es distinta: un embajador político deriva su legitimidad de un nombramiento por parte de alguien que se sometió a la voluntad popular en las urnas, y la mía surge de haber seguido una serie de procedimientos establecidos por la ley del servicio exterior.

Pero en definitiva somos dos caras de un mismo aparato estatal, y servimos al mismo soberano. No existen legitimidades más legítimas que otras, pero mientras seguimos discutiendo si tal embajador político o tal subsecretario ni siquiera habla inglés, es militante de la cámpora o es un barón del conurbano devenido embajarasca, el mundo nos pasa por encima.

Un tema recurrente de este bloj es que hasta hace poco menos de un mes tuvimos el control total del Ministerio: los secretarios de relaciones exteriores y de comercio y el subsecretario legal, técnico y administrativo eran diplomáticos. Como integrante de una carrera, me asusta pensar que manejando un auto en una autopista vacía y sin curvas logramos chocarlo. Pero lo que más me asusta es darme cuenta que en lugar de tratar de entender porqué lo chocamos y qué podemos hacer para corregir el rumbo, la mayoría de los colegas se la pase lamentándose de que nos hayan sacado el registro de conducir, y criticando la edad o la capacidad de los que fueron legitimamente seleccionados para tratar de lograr que el auto llegue a su destino.

No existen respuestas fáciles, y ninguno de nosotros, ni pichis de cuarta más cuatro de copas que yo tienen el derecho de mirar hacia otro lado y decir "esto es culpa de tal o cual diplomático o tal o cual político". Los errores colectivos conllevan responsabilidades compartidas. No podemos usar nuestra heterogeneidad como excusa para carecer de objetivos comunes. Quizá todavía no tengamos en claro hacia donde queremos ir, pero como dijo Néstor, sabemos hacia donde no queremos volver.

Antes de terminar esto con el compromiso de meter el cuchillo e ir a fondo en los próximos meses, un par de reflexiones íntimas de fin de año: me halagó mucho que ayj afirmara que "esto es cada vez más el house organ interno extraoficial de la casa", y la verdad es que en las últimas semanas me he sorprendido por algunas repercusiones. Recibí críticas pesadas (y correctas) por haber roto las reglas del bloj y haberme metido en el fango del post anterior. Haber mantenido la disciplina a rajatabla me permitió llegar a las 200 entradas sin problemas con las autoridades (y eso que en algunas ocasiones me he zarpado), y con sólo dos instancias de auto-censura, y espero poder seguir en esta línea. Aunque para poder ser el house organ, aunque extraoficial, tendría que ser más mainstream de lo que soy...

A veces me cuesta mucho mantener el equilibrio: que los textos sean relevantes para los de adentro e interesantes para los de afuera (en esto vengo medio mal...). Si aflojo con la disciplina, me voy al joraca y no podría continuar. Si apreto las clavijas y me excedo, transformo esto en un bloj timorato y apocado. Agradezco toneladas a los lectores, seguidores, y comentaristas - y muy particularmente a los que piensan distinto que yo y se animan a comentar, incentivar y debatir.

A todos y todas, muy feliz año nuevo. La Casa todavía no está en orden, pero la vamos a terminar ordenando. 


miércoles, 28 de diciembre de 2011

Juventud, divino tesoro

CONTENIDO DEL POST MOMENTANEAMENTE SUJETO A AUTO-CENSURA
 PS: Fuerza Presidenta!!! Y no se pierdan el post de Ricardo.

martes, 20 de diciembre de 2011

¿El regreso del SECEN?

Sigo hablando de cuestiones no muy concretas. Todo este tema del cambio de nombre del Ministerio y la desaparición del "Comercio Internacional" me sigue generando emociones encontradas. La primera es un poco de vergüenza: vergüenza por haber perdido el "Comercio Internacional" y haber mantenido el "Culto". Por haber desaprovechado la oportunidad de largar el culto - que como queda claro en este post consiste en transferencias a la iglesia católica...


En segundo lugar, un poco de incertidumbre por los cambios en SCREI. No los cambios de autoridades: me parece que Cecilia Nahón era casi como una candidata natural a suceder a Kreckler. Pero los cambios de funciones no me terminan de quedar claros, aún leyendo el decreto 2085/2011 del 7 de diciembre con las nuevas funciones de SCREI y de la Secretaría de Comercio Exterior de Economía. Un par de ejemplos:




  • La nueva Subsecretaría de Desarrollo de Inversiones y Promoción Comercial de Cancillería tiene como función "actuar como ventanilla única ante potenciales inversores extranjeros", mientras que la Subsecretaría de Comercio Exterior de Economía actúa como ventanilla única ante inversores extranjeros. Más alla de la obviedad de que una ventanilla única no puede tener dos sucursales, tampoco parece apropiado que cuando el potencial inversor no decidió su inversión lo atienda la Canci y que, tomada la decisión, se lo pase a Economía para que digan que "todo lo que le informó la otra repartición está mal".
  • Uno de los objetivos de la nueva Subsecretaría es concretar los objetivos prioritarios de política exterior con respecto al ALCA. Esa es una función que no me molesta haber perdido...


En terminos generales, se puede decir que la nueva estructura concentra el poder decisorio (los "entender" clave) en manos del Secretario de Comercio Interior y de la nueva Secretaría de Comercio Exterior, mientras que SCREI y la Subsecretaría de Comercio Exterior serían "ejecutores" (los "intervinientes"). En términos de negociaciones comerciales internacionales este esquema es realizable con pocos cambios institucionales, pero en materia de promoción comercial las cosas no son tan claras...

Para empezar, debo decir que me parece correcto cambiar el nombre de "Subsecretaría de Comercio Internacional" al más preciso "Promoción Comercial", pero es pura cosmética. En un comentario a un post anterior Vino Francés hace un par de preguntas relevantes:


Qué va a pasar con todos los ex-funcionarios de la antigua secretaría de comercio exterior que fueron integrados al S.E.N. en los años 90 ? Se quedan en Cancillería ? Vuelven a ser un nuevo cuerpo independiente dependiente de la nueva Secretaría de Comercio Exterior ??
Quienes van a trabajar en la nueva Secretaría de comercio exterior ? Los ex-SECEN que vuelven a formar un nuevo cuerpo independiente ? O se creará un nuevo cuerpo de consejeros y agregados comerciales ? Será un cuerpo profesional o a dedo ?
Las consejerias y agregadurias comerciales de las embajadas argentinas serán cubiertas por la gente de la secretaría de comercio exterior ? o los funcionarios de la Cancilleria podrán ser jefes de esas secciones economicas y comerciales ??


En lo que hace a promoción comercial (inteligencia comercial, misiones comerciales, participación en ferias y exposiciones) el trabajo de nuestras 130 sedes en el exterior es fundamental. Son los que advierten sobre las oportunidades, firman los contratos de participación en ferias, contratan a las empresas constructoras de stands, arman los listados de importadores y estudios de mercado para las empresas argentinas, arman las agendas para las PyMEs, negocian los permisos para la admisión de muestras, consiguen descuentos en hoteles para empresarios, contratan a los intérpretes, se encargan de la logística del evento, organizan el cocktail de recepción (para no romper el mito del diplomático coctelero), etc etc etc.


Como ya he dejado claro en infinidad de posts anteriores, el trabajo en el exterior no es homogéneo. Hay sedes que hacen su laburo como un reloj, y otras que dan lástima. Pero lo que no se puede negar es que existe una infraestructura armada con presencia física en todas las ciudades del mundo que son importantes para nuestro comercio exterior, y que esa estructura funciona. Hacer que toda esa estructura pase a responder a una cabeza en otro Ministerio requiere arreglos institucionales equivalentes, por ejemplo, a transferir la cabeza del Ejército al Ministerio del Interior manteniendo las tropas en Defensa.


Es muy complicado retrotraer la situación al momento anterior a la fusión de Cancillería con el ex-SECEN. Entre otras razones, porque la mayoría de los ex-SECEN están jubilados o muertos. Los funcionarios de la última camada del servicio económico y comercial argentino rondan los 50 años, y la mayoría de las secciones comerciales de nuestras sedes están hoy en manos de funcionarios más jóvenes que ingresaron a la Canci vía ISEN. Es una estructura perfectible pero que funciona bien, y el Plan de Acción de promoción comercial es hoy una de las cartas de presentación del Ministerio.


Por otra parte, no alcanzaría con simplemente transferir el presupuesto de SCREI al Ministerio de Economía. La razón principal es porque no existe en la práctica una división formal entre las secciones comerciales y las demás secciones de nuestras Embajadas y consulados. Los sueldos de todos, los alquileres de las oficinas, las resmas de papel, todo sale de una caja única que se ubica presupuestariamente en SEREE (la Secretaría de Relaciones Exteriores, la que mantenemos).


El sistema de comunicaciones con las sedes en el exterior también es único. Y si bien hoy en día eso se puede solucionar con un sistema nuevo de baja seguridad (con base en correos electrónicos seguros con firma digital), la pregunta que me hago es si la instrucción de la Presidenta incluye la cirugía de separación de los siameses. En cuyo caso, espero que nos den la posibilidad de optar.

martes, 13 de diciembre de 2011

No entiendo

Otro mes de silencio de radio. Pero esta vez fue por motivos distintos a la vez pasada. La verdad es que fueron un par de meses de furia en el Ministerio. Antes de todos estos cambios de la última semana, el río se veía muy revuelto. Una licitación fracasada, un nuevo intento de licitación, presiones, drama, amenazas. La guerra de clases desatada en el Ministerio: Ministros vs Secretarios. Una lista de ascensos que tardó meses sin salir, y que se manejó en absoluto hermetismo (lo que no es malo). Y los rumores, de todas las formas y todos los colores.


Los rumores de recambio ministerial post-23 de octubre. Que Kreckler, que Argüello, que Abal Medina. Vuelve Taiana. El Ministerio se divide en dos: Relaciones Exteriores y Comercio Internacional. Vuelve Guido di Tella. Después el bisturí con el cual los dos principales candidatos a serrucharle el piso a Timerman quedaron fuera de carrera en 48 horas, Kreckler a Brasilia y Argüello a Washington. Más rumores: ahora dicen que Chiaradia renunció a la carrera. Débora Giorgi a Economía y Chiaradia a Industria. El suspenso hasta último momento.


Después vinieron los anuncios: Moreno se queda con toda SCREI, anuncian los diarios. Beatriz Paglieri asume en Comercio Exterior en Economía, pero Cecilia Nahón asume en el lugar de Kreckler. ¿Hay dos SCREI? La pesadilla de cientos de viejos carcamanes se hace realidad y la Cámpora mete un pie en la Cancillería. Es imposible mantener un mínimo grado de objetividad cuando la realidad es tan cambiante, y cada vez que me ponía a escribir un post terminaba insatisfecho. Entonces decidí no escribir nada.


En lugar de escribir, me tomé un avión a Seúl y me dediqué a laburar en la organización de la Expo. Mañana llego de vuelta a Buenos Aires, y no tengo la más puta idea de lo que me espera. Lo que era una simple misión de trabajo se transformó en una expedición de turismo aventura. La verdad es que muchos de estos temas de la carrera no le interesan a nadie más que a los diplomáticos, y por eso tampoco me sentí en la necesidad de escribir sobre lo que no terminaba de entender.


Aunque hay algo que es innegable: para el día del diplomático del año pasado escribí este post, donde afirmaba:


(H)oy tenemos a diplomáticos como Secretarios de Estado en SCREI, en SEREE y un diplomático de Subsecretario en SULTA. Manejamos la política exterior, las relaciones económicas y los temas administrativos. En mis 15 años de Cancillería, nunca tuvimos tanto poder... Más que al Canciller, no tenemos políticos a quienes echarles la culpa. A los colegas, feliz día. La casa es nuestra.


Y sí, manejando todos los resortes no pudimos armar una licitación y una lista de ascensos. Es triste reconocerlo, pero la realidad es que el pijazo tiene su cuota de merecimiento. A los 50 que aprobaron el ISEN, felicitaciones, y bienvenidos al quilombo.