Viendo un poco lo que escribió La Nación sobre el tema, puedo decir lo siguiente: es verdad que el cable provocó sorpresa y polémica, pero la molestia a la que se refiere el diario puede ser desmenuzada: a mucha gente le molestó el lenguaje utilizado. Hay muchos diplomáticos que no admiten el uso de la ironía en cables, y a los que en general les molesta que uno escriba textos que no induzcan a un coma bodriolítico al receptor. Como el Canciller no lee este bloj, puedo darme el lujo de ser chupamedias: hacia mucho no leía un cable tan bien escrito, y con un mensaje tan claro. Y mucha gente cuya opinión respeto opina lo mismo.
A otros les molestó el contenido del cable. La opinión de ese grupo de indignados se resume en la siguiente frase, versiones de la cual fueron muy escuchadas anteayer en Esmeralda 1212: "Lo que dice el Canciller es real, pero no lo puede poner en un cable". En muchos casos, es gente que considera que los cables no deben ser contaminados por la realidad. En algunos casos extremos, son diplomáticos que consideran que el sistema de cables sólo debe ser usado para escribir banalidades, obviedades y otras pelotudeces.
Es verdad lo que dice La Nación, que algunos consideran "muy grave" que el Canciller amenace con aplicar sanciones. Pero en definitiva la aplicación de sanciones por faltas disciplinarias está prevista en el capítulo V de la ley del servicio exterior, y en definitiva no me parece grave que el Canciller indique que considera que la rosca en exceso es una falta disciplinaria. La frase más hot del cable sin duda fue la que instruye al cuerpo diplomático (los puristas argumentaban que es un error referirse a los diplomáticos argentinos como "cuerpo diplomático", denominación reservada a los diplomáticos extranjeros acreditados en la República) que:
(D)esista de apelar a falsos influyentes, parientes, amigos, compañeros de estudios, políticos, legisladores, familiares, ex cónyuges, superiores y hasta conocidos de conocidos de algún baile juvenil o viajes de egresados.
Yo entiendo que la instrucción del Canciller no se refiere a esas situaciones donde hay una correspondencia entre "trabajo" y "pedido político" - situaciones que cuentan con mecanismos institucionales para que sean tomadas en cuenta a la hora de definir un ascenso. Mucha gente se indignó por considerar que el objetivo del texto de Timerman es terminar con la rosca de cuajo - tarea imposible, además de indeseable. Yo entiendo que el mensaje no fue ese, sino simplemente una recomendación para que nadie se pase de rosca. Además, el cable se refiere específicamente a falsos influyentes. Todos sabemos que además de esos, en el mundo existen influyentes en serio.