sábado, 17 de septiembre de 2011

Seúl es muy cool

Tantos años en Japón y nunca crucé el charco para conocer Seúl. No fue falta de interés. Entre una cosa y otra, nunca se dio. Tokio y Seúl están a menos de 2 horas de vuelo. Si uno reserva con tiempo, se consiguen paquetes de fin de semana relativamente baratos. Pero de cierta forma siempre creí que Corea se merece más que un fin de semana, es de esos países que siempre quise conocer más profundamente.

En primer lugar, porque si hay algo que me puede son las grandes ciudades. Me pierdo con todo lo que sea rascacielos, autopistas, subtes, aglomeración urbana. Y las ciudades no vienen en tamaños mucho más grandes que Seúl: en el listado de aglomeraciones urbanas más pobladas del mundo, Seúl-Incheon sale tercera; en el de áreas metropolitanas más pobladas, queda segunda.

En segundo lugar, porque también me encanta la historia económica. No creo que haya un caso similar al de Corea en la historia económica mundial: es el único caso que conozco de un país que en 50 años pasó de ser un país de agricultores miserables a ser una potencia económica global. Dos ejemplos de la evolución coreana alcanzan: en 1975, el 45,7% de la población activa coreana estaba empleada en la agricultura, y en 1999 era el 11,6%.


Pero el dato más impresionante es el PBI per capita: en 1962, en dólares corrientes cada coreano producía anualmente un valor de US$ 110. En términos comparativos, era menos de la mitad del PBI per capita de Brasil de ese año, un cuarto del portugués, un octavo del argentino y un 30% mayor al de la India. En el 2010, esas proporciones cambiaron radicalmente, y el ingreso per capita de Corea del año pasado fue más del doble del de Brasil y Argentina, igual al de Portugal y 16 veces el de la India.


Tuve tres días en Seúl, en los cuales buena parte del tiempo estuvimos metidos en reuniones en la Embajada, pero en algunas salidas uno ya se va formando ciertas impresiones. Y mi primera impresión es medio retro: la arquitectura de las ciudades tiene cierta relación con lo que uno determina como una "Edad de Oro": París es decimonónica, Buenos Aires es principio del siglo XX, Shanghai es siglo XXI, y Seúl es totalmente ochentosa.


Medio onda Dallas. O Miami Vice. La impresión es que en cualquier momento empieza a sonar Duran Duran o (horror) Kenny G. Todo regado en abundantes porciones de kimchi y soju.


Como en un buen videojuego, la primera misión es de reconocimiento y para empezar a entender la lógica interna del juego. Bajo riesgo y baja presión. Algunas reuniones de presentación, preguntas fáciles, todavía no terminan de visualizarse los malos (que seguro van a aparecer, los que van a hacer de todo para cagarnos la misión). Tampoco hemos logrado liberar armas o llaves secretas todavía.


Pero bueno, esto recién empieza. Completada la primera fase con éxito, lo que sí logramos liberar son las tarjetas de embarque para volar a Yeosu y empezar la segunda fase. Algo me dice que la segunda fase tendrá dificultades adicionales. Como en un buen videojuego, la dificultad tiene que ser creciente.


Tres días en Seúl, todavía no puedo hablar mucho de la ciudad, del país o de los coreanos. Mientras un auto nos lleva por las orillas del río Han en dirección al aeropuerto de Gimpo (el Aeroparque de Seúl), no puedo dejar de pensar en la freakeada que es The Host. Seúl es muy cool, pero también parece ser bastante freak. Creo que me esperan meses bizarros.

lunes, 12 de septiembre de 2011

Strangeways, Here We Come; Misión Corea


(No sé si a alguien más le pasa. Pero a veces siento que mi vida fuera como un videojuego. Uno de esos en los que a uno le encargan una misión, se empieza con recursos muy básicos y hay que ir descubriendo todo: armas, tesoros, llaves mágicas, pistas. Las cosas se van revelando de a poco, y uno tiene que seguir ciertos cursos predeterminados de acción para cumplir exitosamente con la misión.)

En el siglo XIX se puso de moda la celebración de exposiciones universales, grandes ferias mundiales que servían de vidriera para los avances científicos y tecnológicos de los países centrales (Francia, Inglaterra) y del gran emergente (Estados Unidos). En una época en que los viajes internacionales aún estaban fuera del alcance del ciudadano común, estas exposiciones servían como un recorrido por el mundo, lo traían a las grandes ciudades. La Gran Exposición de Londres de 1851 fue visitada por más de 6 millones de personas en sus 6 meses de duración (un tercio de la población británica de la época). De cierta forma, esas expo fueron precursoras de los grandes eventos de masas del siglo XX.

A partir de 1928, con la firma de la Convención relativa a las Exposiciones Universales, y la posterior creación de la Oficina Internacional de Exposiciones (BIE, por su sigla en francés, 1931), se institucionalizó la peluquería, y los países se pusieron de acuerdo en ciertas reglas básicas sobre la duración, calidad y frecuencia de una expo. El BIE reconoce como tales a 49 exposiciones del siglo XX, realizadas en 19 países. Nueve se llevaron a cabo en EE.UU., seis en Bélgica e Italia, y cinco en Francia. La única expo realizada en Latinoamérica se llevó a cabo entre 1949 y 1950 en Haití.

La Argentina tiene una larga tradición de participación en exposiciones universales. En 1904, por ejemplo, en Saint Louis, EE.UU., presentamos una reproducción de la Casa Rosada. Dice Wikipedia que "aunque de escaso tamaño, el pabellón de Argentina fue uno de los de mayor belleza arquitectónica de la muestra". Juro que no lo edité yo. Hemos tenido nuestros altos y bajos en expos, alguien me contó que en una expo de fines de los '80 o '90, el día de la inauguración el pabellón argentino contaba con un escritorio, dos azafatas, folletos de turismo y una bandera como decoración. En los últimos años, hemos hecho un buen papel (Aichi 2005, Zaragoza 2008, Shanghai 2010).

Ahora, a lo operativo.

Objetivo: integrar el equipo de trabajo responsable de la implementación de un pabellón argentino en Expo Yeosu 2012, República de Corea.

Plazos: el pabellón tiene que estar operativo entre el 12 de mayo y el 12 de agosto de 2012.

Tema de la Expo: "Océanos y Costas Vivos" (menos mal que no me tocó ser suizo o boliviano).

Todo lo demás está medio por definirse. Las instrucciones vienen en un manual, el "Reglamento de Participación", y docenas de reglamentos específicos y especiales para cada cosa que a uno se le ocurra que puede pasar en una expo. Son en total unas 300 páginas de comandos y funciones. Mi tendencia natural es a saltearme las explicaciones y empezar a jugar directamente, aunque este jueguito parece ser bastante complicado (y me dicen que no puedo resetear y empezar de nuevo, el game over es medio en serio).

Arma secreta: esto. Un decreto presidencial declarando de interés nacional la participación argentina en Expo Yeosu 2012, y creando una comisión interministerial en el ámbito de cancillería.

¿Y cómo empieza todo esto? Hace dos semanas alguien apretó el botón de start game. Los primeros pasos del juego fueron de preparación y reconocimiento de los comandos básicos. Esta noche se larga el juego en serio: partimos hacia Corea para hacer reconocimiento del terreno y empezar a definir las primeras cuestiones. Es mi primera vez en Seúl.

Tenemos 243 días, y 1873 cosas para definir. Creo que habrá mucho sobre Corea en los próximos meses en este bloj. Stay tuned.

viernes, 9 de septiembre de 2011

Aotearoa

Aotearoa es un Estado-Nación no ficticio en el Pacífico. Es una extraña mezcla de Uruguay con Malvinas. Como todos los países, reales o imaginarios, tiene una historia. Los orígenes de Aotearoa son relativamente recientes: un grupo de polinesios colonizó las islas en el siglo XIII. En 1769, desembarcó en las islas una tribu más avanzada llamada pākehā, y de a poco se fueron estableciendo en las islas. Los pākehā traían innovaciones importantes (principalmente armas), y los polinesios comenzaron a adquirir esas armas a cambio de harakeke, una especie local de lino muy preciado por la resistencia de sus fibras.


La introducción de las armas provocó un desequilibrio de poder entre las tribus polinesias, y sangrientas guerras se desataron. Como resultado, unos 20.000 nativos perdieron sus vidas entre 1807 y 1842, y otros 30.000 fueron desplazados o esclavizados (para recolectar harakeke en los pantanos). A partir de 1815, las interacciones entre pākehā y polinesios subieron en intensidad: un número creciente de polinesios adoptó la religión pākehā, los pākehā comenzaron a comprar tierras. No se puede decir que todo haya sido un intento deliberado de los pākehā de controlar Aotearoa. Buena parte de los colonizadores eran fugitivos de la ley.


Sea como sea, en 1840 se firmó el Tratado de Waitangi entre pākehā y las tribus polinesias locales. El texto del acuerdo establece un gobernador pākehā, reconoce el derecho de los nativos a sus tierras y les otorga plenos derechos pākehā, aunque tiene puntos poco claros (incluyendo una sospechosa diferencia de lenguaje: en idioma pākehā el texto habla de soberanía pākehā sobre Aotearoa, y en el idioma local el lenguaje es más soft). En la práctica, implicó 150 años de sometimiento económico y cultural.


Varios nativos se rebelaron contra el gobierno pākehā, y en 1863 los pākehā se otorgaron el derecho de confiscarle la tierra a los rebeldes. Un proceso de confiscaciones masivas de tierras empezó. El aumento de la inmigración pākehā y de otras tribus generó una sociedad agroexportadora y una inusitada prosperidad económica (para los pākehā): durante casi un siglo, Aotearoa fue uno de los países de mayor ingreso per capita del mundo. A los nativos polinesios no les fue tan bien: entre 1840 y 1890 perdieron el 95% de sus tierras.


En 1840, habían 100.000 polinesios y 2.000 pākehā. En 1896, quedaban 42.000 polinesios y los pākehā superaban los 700.000. Si bien el número de polinesios volvió a crecer en el siglo XX, sus condiciones de vida siguieron siendo muy inferiores a las de los pākehā. Ello derivó en un fuerte movimiento de protesta nativa en los '60. A su vez, la economía de Aotearoa entró en una crisis de la cual, de cierta forma, aún no ha logrado salir. Su ingreso per capita, que supo ser de los más altos del mundo, hoy se ubica entre el de España y el de Grecia (medido en PPP, es menor que el de Eslovenia).


Pero lentamente sus cuestiones raciales y sociales fueron siendo canalizadas. Las protestas de los nativos empezaron a ser escuchadas, y en 1975 se estableció un tribunal para determinar los incumplimientos del Tratado de Waitangi. Inicialmente pensado para resolver problemas actuales, a partir de 1985 pasó a escuchar los reclamos históricos de los pueblos originarios.


Buena parte de la población de Aotearoa se opuso al Tribunal y a las restituciones. ¿Para qué revolver el pasado? ¿Para qué meterse con hechos que ocurrieron hace más de 100 años? Pero otra parte de la población del país necesitaba respuestas. Necesitaba un reconocimiento, un gesto. Las heridas no se curan solas, ni acá ni en Aotearoa. Las restituciones han significado hasta ahora un monto acumulado aproximado de US$ 700 millones, además de otorgar a los nativos verdaderos derechos sobre los recursos pesqueros. También implicaron una inédita prosperidad económica para los nativos, que en 30 años pasaron a incorporarse a la pujante clase media local.


Pero la compensación no es sólo material. En 1987, por ejemplo, una nueva Ley de Idiomas permitió usar el idioma nativo como oficial. Hasta ese momento, en el mundo conocíamos a Aotearoa exclusivamente por su nombre pākehā. La economía de Aotearoa sigue sin levantar cabeza, pero han avanzado muchísimo en la resolución de su principal problema social, lo que obviamente habla bien de su madurez como sociedad. Ahora bien, ¿qué quiero decir con todo esto?



  1. Algunos nos quieren convencer que hay en esta historia un milagro económico del neoliberalismo, milagro producido por Santa Ruth Richardson, la "Thatcher del Pacífico".
  2. A los que dicen que Aotearoa es un modelo a seguir para la Argentina, mi sugerencia es elegir modelos a los que les haya ido bien. A los que uno pueda aspirar. Es jodido presentar el argumento que Argentina debería seguir el modelo de Aotearoa y en el mismo post mostrar este gráfico que indica que en términos de desempeño económico relativo, a la Argentina le fue mejor que a Aotearoa en los últimos 140 años.
  3. No me compro el argumento que River tiene que seguir el modelo de Belgrano para zafar del descenso. No, no queremos zafar, queremos salir campeones.
  4. Que fácil es agarrar la historia de un país que uno mal conoce, seleccionar algunos datos a nuestro gusto y construir un relato que diga lo que uno quiere decir y que llegue a las conclusiones a las que uno quiere llegar.

Buen fin de semana para todos y todas.

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Autos y seguridad nacional

Después de escribir un post sobre el (triste) estado de la blogosfera económica argentina (BEA), Finlandia y Rusia (o ELY y Mariano) publican dos excelentes posts complementarios sobre el dilema de la industrialización. A veces te sorprende comprobar como, desde dos lugares tan distintos, se puede estar diciendo en esencia lo mismo.


Es una vieja discusión, MOA vs MOI. Nuestro "destino manifiesto" agroindustrial vs nuestro "capricho" industrialista. Es un debate de los que uno disfruta ver en la BEA, pero quiero alertar sobre la inutilidad de meter en la discusión a la política automotriz. En el pasado, he despotricado contra eso de asignarle excesiva importancia a las "políticas de estado", pero se puede decir que todos los presidentes de la democracia (y antes también) han estado de acuerdo con que la Argentina debe producir automóviles.


Siempre se protegió a los autos. Gobiernos liberales y gobiernos nacionalistas, radicales y peronistas. Tendría que hacer un estudio más exhaustivo, pero creo que hasta los dictadores más sanguinarios tenían una debilidad por la industria automotriz. En el auge del festival de apertura de la economía, en 1991, se aprobó un régimen automotriz que liberaba importaciones, pero a cambio de inversiones y exportaciones. Se permitía la importación después del cierre total del mercado, pero siempre pensando en el mantenimiento de la industria local. El comercio de autos es una eterna espina política en el Mercosur. Muchas veces negociadas, más veces postergada, el sueño de una PAC sudamericana (la Política Automotriz Común del Mercosur) sigue siendo una de las grandes asignaturas pendientes del proceso de integración.


La Argentina nunca renunciará a tener una industria automotriz fuerte y viable. Aunque haya asignaciones alternativas de recursos más eficientes. Los detalles de implementación pueden variar según los signos políticos de los distintos gobiernos: en algunos casos se toman medidas que buscan el equilibrio de la balanza comercial, en otros casos se privilegia el mantenimiento de la mano de obra del sector. Por momentos se usan las "restricciones voluntarias", en otros momentos se aplica manu militari. A veces los subsidios son directos a las empresas productoras, a veces se disfrazan como apoyo a la industria (por ejemplo, con energía subsidiada). Pero siempre se busca mantener capacidad nacional.


Y la industria automotriz argentina no es un desastre. Tiene serios problemas (dependencia de capital y tecnología extranjeros, extinción parcial de las autopartistas en los '90) pero también tiene una ventaja importante: el Mercosur es funcional a la estrategia global de las automotrices para cubrir localmente el mercado sudamericano desde Argentina y Brasil. Una de las funciones del poder político es encontrar formas tendientes a que el objetivo nacional de fabricar autos no nos salga demasiado caro.


En los países desarrollados inventaron la expresión "multifuncionalidad de la agricultura" para tratar de adaptar el concepto de seguridad alimentaria a sus propias necesidades políticas. La idea por detrás de eso es que los mercados de alimentos son especiales, y que porcentajes elevados de auto-suficiencia alimentaria (el porcentaje de alimentos consumidos por la población que se producen nacionalmente) son políticamente deseables. Incluso a costo de generar ineficiencias económicas.


Y eso ocurre en buena medida porque en los países en donde la agricultura ha dejado de ser rentable (Europa, Japón, Corea) se sigue creyendo que mantener niveles adecuados de producción de alimentos es estratégico. Desmantelar toda una estructura milenaria de producción de alimentos porque es más eficiente importar todo no se le pasa por la cabeza a nadie, y la sociedad como un todo acepta pagar el costo de mantener esa estructura. Incluso como reaseguro para una crisis o emergencia. Que las hay.


Lo que muchas veces he charlado con colegas del norte es que en la Argentina pensamos igual, pero al revés. Comida tenemos, e incluso en caso de una interrupción total del comercio internacional no vamos a pasar hambre (aunque en esa eventualidad tendríamos que renunciar al mango y al ananá, lo que es casi tan catastrófico). Entonces para nosotros es estratégico encarar este asunto desde la multifuncionalidad de la industria, pensando en nuestro propio interés nacional: la seguridad automotriz.


Presidentes tan disímiles como Frondizi, Perón, Alfonsín, Menem, Kirchner y CFK han coincidido en la importancia estratégica de este sector, lo que no es poco. Entonces encarar cualquier política sectorial desde el punto de vista exclusivamente de la eficiencia es insuficiente. Como buena política de estado, no tenemos mucha flexibilidad para tocarla sustancialmente. La producción nacional de automóviles es un poco como nuestra soberanía sobre Malvinas: irrenunciable.

lunes, 5 de septiembre de 2011

Pase y BEA

Hace un par de semanas vengo pensando en el momento particular de la blogosfera económica argentina (BEA), y la semana pasada vi mis pensamientos reflejados en este post de Abel. Del análisis de Abel, extraigo dos factores principales que contribuyen a este momento particular de poco debate en la BEA.


Por un lado, el fetichismo inflacionario. No se trata de negar la realidad, tenemos en la Argentina actual aumentos de precios mayores a los deseados por todos como sociedad. Sin embargo, que algo sea indeseable no necesariamente implica que sea inaceptable. Además, más allá de la discusión sobre aspectos institucionales (reforma del INDEC), la oposición no logró plantear una alternativa creíble ni siquiera en materia de inflación. La BEA fue testigo de interesantes debates sobre la inflación en los últimos años, y es triste que la oposición no haya logrado ni siquiera captar ese debate, impulsar a sus protagonistas y presentar una agenda un poco más modernita.


Respecto a eso, me viene a la mente el año 1994 - el año previo al tequilazo y la reelección de Menem. Después de haber exitosamente controlado la hiper del 90, la inflación bajó a 17, 5% en 1992, 12,6% al año siguiente y llegó al 3,9% en ese crucial año de '94. El desempleo, a su vez, había tomado el camino inverso, subiendo de 7% a 9,6%, de ahí a 11,4% en 1994. Recién en 2006 se volvió a tasas de desempleo de un dígito, y esos doce largos años de tasas altas de desempleo ayudan a explicar cierta tolerancia social a tasas de inflación indeseablemente altas. Incapaz de transformar un interesante debate teórico sobre un problema actual de los argentinos en propuestas políticas aspirantes al poder, parte de la BEA quedó enfrascada en un debate que la sociedad ya había saldado, con mayor tolerancia a la inflación que la verificada en la casta de los economistas.


Por otro lado, está lo que Mariano llama el fin de la batacu. Es verdad que la BEA fue generalmente inmune a las tendencias más apocalípticas de los popes económicos de los grandes medios ("se va todo al carajo antes de fin de año", "manotazos de ahogado", "gobernadores rebeldes ante el inexorable fin de la kaja"). Pero no se puede negar que el intento deliberado de plantear la idea que la economía argentina era más endeble de lo que resultó ser, y la manipulación de datos estadísticos para reforzar esa idea ("vuelve el doble déficit, se va todo al carajo") terminaron deteriorando toda la discusión económica en la Argentina. Como bien dice Abel:

Como todas las predicciones catastróficas hechas sobre la marcha de la economía desde 2003 – algunas desde 2002 – han resultado equivocadas o ridículas, cualquier observación negativa es rechazada automáticamente.

Ahora que hasta el Wall Street Journal es kirchnerista, y que el New York Times sugiere que EE.UU. deje de boludear con ajuste tras ajuste y mire el ejemplo argentino, se ha puesto de moda tener al menos un amigo oficialista incluso en un ámbito rancio como la cancillería argentina. Decir "está todo mal" en público es casi un faux pas, onda pre-bicentenario. ¿Y la BEA? En diciembre, Matías hizo en este excelente post el Mapamundi de la BEA. Pocos meses después, vemos que la crisis financiera azota a buena parte del globo.

Empezando con EE.UU. Obviamente, la producción del Imperio marca el ritmo del resto. En ese sentido, la PMP (producción mensual de posts) de ESC fue de 11,25 en 2009, 9,1 en 2010 y 5,5 este año. La calidad sigue siendo imbatible (sino, vean esto o esto), pero la caída en la PMP de EE.UU. evidentemente afecta la producción del resto del globo. Especialmente cuando se combina con la crisis en China, que es aún más grave. El PMP cayó de 48,9 en 2010 a 6,8 en 2011, y un total de dos posts publicados en los últimos tres meses: un interesante post sobre un posible cambio en las preferencias chilenas de modelo económico, y el fascinante (?) descubrimiento que Duhalde no tiene equipo económico.

La crisis también azota con severidad a Inglaterra (caída de 17,8 a 1,9 PMP entre 2010 y 2011, el más bajo en los 8 años de historia del blog), Cuba (7,1 a 2,5, ensayando una recuperación en agosto), Japón (inactivo desde enero), Colombia (caída de 29,7 a 6,4), Ecuador (inactivo desde mayo) e Israel (con un único post en los últimos 5 meses); y con menor fuerza a Venezuela (caída de 8,9 a 5 PMP), Alemania (41,1 a 20,1) y Brasil (36,9 a 14,5)

Vienen escapando de la crisis Francia (aunque es uno de los más afectados por el fin de la batacu, al ser de los más permeables al está-todo-malismo), Suiza, Canadá (al no ser un blog y no tener relaciones con el resto de la BEA, parece haber quedado inmune al efecto contagio) y Uruguay. También merecen una mención especial países como Finlandia (que, inmune a la crisis financiera, viene marcando el ritmo a la BEA en los últimos meses) y la Argentina (que también viene marcando el ritmo desde esta vereda, incluso subiendo la PMP de 3,2 a 5,1).

Hace unos meses me acuerdo de haber leído un comentario de Mariano en tono medio quejoso, como que se sentía ninguneado por la BEA. Por eso me parece justo asignarle Rusia a Yendo a Menos: usando un paradigma distinto, y ante la crisis del capitalismo en Occidente, terminó siendo potencia por sus propios méritos.

domingo, 28 de agosto de 2011

Una (larga) charla con el Emb. Piñeiro Iñíguez, Director del ISEN (II)

Aprovecho que entramos en confianza para hacer la pregunta inevitable. ISEN: ¿1 año o 2 años? Como en las viejas épocas, El de Adentro vs Amigo de Brutus, ya en el primer mes de este bloj. Sin parpadear, Piñeiro contesta:


Dos años. Incluso creo que dos años es poco por la variedad de temas, a pesar del programa hiper intensivo. Necesitaríamos agregar 4 meses de práctica, ya como terceros secretarios. Un programa de prácticas concretas, con resolución de casos.

Le saco mi viejo caballito de batalla de la doble nivelación: si uno ya está nivelando en el ingreso, no se puede gastar el tiempo nivelando nuevamente en el Instituto. Y Piñeiro contesta con una de las definiciones más interesantes que escuché sobre el tema:

Efectivamente no se debe nivelar dos veces. El ingreso debe medir más las potencialidades de la persona, y no sólo su bagaje académico.

En eso estoy plenamente de acuerdo. Pero el gran problema que tenemos es que los examenes que miden bagaje son los considerados imparciales, y los que le dan al ISEN su aura de excelencia. Medir potencialidades implica ceder espacio a examenes que son considerados subjetivos. Un simple recalibreo del coloquio de aptitud diplomática (que históricamente tuvo peso 4, durante unos años pasó a tener peso 3 y este año volvió a su peso histórico) genera todo tipo de suspicacias - como por ejemplo las dudas de Flor en su comentario a este post.

A veces de tanto rasgarnos las vestiduras por examenes anónimos, imparciales y objetivos nos olvidamos que esos examenes seleccionan buenos académicos y no necesariamente buenos diplomáticos.

Le pregunto cómo es ser el primer ex-SECEN en comandar el ISEN.

La verdad es que yo no pensaba venir al ISEN, aunque he tenido una intensísima vida académica: adjunto en la UBA a los 23 años, Instituto di Tella, CARI. Tengo varios libros publicados, no se me puede cuestionar el curriculum. Creo que la incorporación de los SECEN en la carrera es un tema sedimentado. Yo fui uno de los negociadores del pase, lo conozco al tema, y no creo que me hayan cuestionado por ser ex-SECEN. Mismo siendo ex-SECEN, siempre cumplí funciones diplomáticas plenas. Por otra parte, como dijo Guido di Tella, a la Cancillería sin los temas económico-comerciales le alcanza con 500 diplomáticos.

De cierta forma, siguen vivas las viejas guerras culturales.

Creo que la cancillería tradicional, cuando supo de mi nombramiento, se preocupó más por mi militancia política. Lo que tiene su razonabilidad: yo escribo un libro sobre Perón y lo presento en la CGT, con el Canciller y Hugo Moyano. Pero hasta ahora, le gestión del ISEN ha sido ecuánime. Y lo pueden ver en el Plan de Estudios.

El Plan de Estudios es el estandarte de su gestión. Una publicación detallada sobre el programa académico, los cursos específicos, los seminarios.
El ISEN es una escuela de formación de cuadros técnico-políticos para la Nación. La formación en el pensamiento nacional debe basarse en la amplitud ideológica. Sesgar la formación es causar daño a los aspirantes y a la institución, por eso es crucial escuchar todas las campanas, con dos límites claros: la defensa del Estado de derecho y el sistema democrático, y la defensa del interés nacional argentino.

Terminamos hablando de otros temas: música, literatura, guitarras, los '70. Estamos hablando hace horas. Tengo ganas de salir en defensa del ISEN de 1 año, pero es tarde. Creo que voy a volver a la carga otro día.

jueves, 25 de agosto de 2011

Una (larga) charla con el Emb. Piñeiro Iñíguez, Director del ISEN

Piñeiro me pregunta "¿qué se dice sobre el ISEN?". Un gesto de su cabeza en dirección al edificio principal. Del otro lado. Una plaza seca separa al cuerpo principal de Esmeralda 1212 del anexo donde funciona el Instituto. Una plaza seca donde funciona el sector fumador. Me avergüenza contestarle que no se habla mucho del ISEN del otro lado de la plaza seca, pero él lo sabe. A modo casi de excusa, agrego que en mi caso el interés fue despertado casi artificialmente. Al tener un porcentaje alto de lectores del bloj que se preparan para el ingreso (y que son activos comentaristas), terminé escuchando y opinando sobre temas que normalmente estarían fuera del radar.

La idea de tener una charla con Piñeiro Iñíguez surgió de este post. Le fuimos dando forma con M., y el jueves a la tarde me preguntó "¿podés cruzarte ahora?" No tenía nada preparado y confié en mi instinto periodístico (?). El único pedido había sido que no fuera una entrevista sino una charla. Como lo que hice con diplomacia de género en este post, o lo de Provincia 25 en este. Y empezamos una larga charla. No sé muy bien por qué, pero todo empezó con el tema del anonimato en los exámenes.

El sistema de anonimato presupone la mala fe. En países en donde la honorabilidad de los procesos de selección genera dudas, se instituye el anonimato. En países con mayor institucionalidad, donde existe respeto por las burocracias públicas y los procesos cuentan con credibilidad, es baja la aceptación del concepto del anonimato.

Pésimo periodista que soy, no tengo la menor idea de cómo arrancamos hablando de esto. Agrego que si existe mala fe, el anonimato no es garantía de nada. Es sencillo burlarlo. Pero por otra parte, no podemos librarnos del anonimato así porque sí...

Efectivamente, el anonimato es una protección relativa, un placebo para el que rinde. La verdadera garantía es la honestidad del concurso mismo. En otras profesiones, los examenes no son anónimos, pero me parece que tampoco hay una solución de corto plazo. Es necesario esperar a que las instituciones vayan ganándose espacio y mayor credibilidad.

Ya de entrada me aclara que no le gusta que se hable de los aspirantes como "los chicos". Son todos adultos y profesionales. Aunque tiene razón, durante la charla un par de veces se me escapa un "los pibes". Me corrijo enseguida. No quiero quedar como una bestia frente al director del ISEN.

Hablamos bastante de la historia del ISEN y sus desconocidos (por lo menos para mí) antecedentes. El Emb. Piñeiro me muestra la memoria de la Cancillería de los años 1948-49, con la apertura de la Escuela de Diplomacia el 5 de abril de 1949, durante el gobierno de Perón. En la memoria están listados los profesores, las materias, y los cursantes. No es tan distinto al ISEN. Algunos nombres conocidos entre esa primera camada. Ortiz de Rosas, van Gelderen (padre). Ese precursor del ISEN tuvo camadas anuales hasta su disolución, en 1955. Entonces ¿la I Promoción no es verdaderamente la primera?

La Escuela de Diplomacia fue un proyecto que duró unos pocos años. Su existencia no empaña la obra del Embajador Muñiz y el enorme aporte a la institucionalidad que representó la creación del ISEN. 

Hay un tema que quiero mencionar. Un tema polémico. Cuando yo ingresé al ISEN, se hacía una práctica en área de Cancillería en febrero del segundo año (me tocó Africa del Norte y Medio Oriente, DANMO). Hace unos 10 años, se instituyó un sistema de tres prácticas: una en julio de primer año, una en febrero de segundo y la tercera en julio de segundo. Este año, los aspirantes no hicieron práctica en julio. ¿Qué pasa con las prácticas?

Estamos adaptando el sistema pedagógico, para reentrenar a los becarios para que ya salgan preparados para trabajar. Antiguamente, había una desvinculación muy grande entre las materias y el trabajo. Estamos acortando las materias, y que los alumnos escriban muchos papers durante el año. La idea es que los papers sean como cables, que los aspirantes deben escribir sobre los temas que estudian. Creamos seminarios opcionales e intercalamos las materias siguiendo una lógica antagónica. Antes se seguía una lógica de encadenamiento universitaria, pero en una Embajada los temas no surgen de esa forma. Queremos que los aspirantes estén preparados para lidiar con distintos problemas en forma simultánea.

Ehhh, ¿y las prácticas?

Hay áreas donde los aspirantes se pasan un mes entero leyendo cables y no hacen nada práctico. Son casi como un estorbo. En julio no hicieron práctica, pero implementamos el sistema de viajes al interior del país. Que fue una idea de Kreckler para que los futuros diplomáticos conozcan la estructura productiva del interior, su oferta exportable, y la realidad de las distintas provincias. Les estamos además aumentando las horas cátedra para que cumplan un horario parecido a la jornada laboral de cancillería.

Contra-argumento. Le explico que en mi área les damos a los aspirantes el trabajo más realista posible: los hacemos participar de la organización de una misión comercial, desde el principio. Una vez incluso solicitamos que se nos autorizara emitir un memo de viajes para que los aspirantes acompañaran una misión. Ponerlos a laburar nos sirve para seleccionar personal. Le digo que P., de segundo año, es un vendedor nato, caza el teléfono y suma empresas a las misiones. I. es excelente para la logística: uno le puede dar 50 vuelos y en un rato te arma una planilla de buses aeropuerto-hotel. A. tiene más predisposición para un trabajo que requiera lectura, como negociaciones multilaterales. La práctica sirve para los aspirantes, pero también para las áreas que quieren seleccionar buen personal. Ahora, si hay áreas que no lo aprovechan (o que después no pueden atraer a buenos funcionarios), no es problema mío...

"Habrá prácticas. Ya hay elaborado un cronograma que incluso amplía el tiempo de las mismas", me promete. Y cambiamos de asunto.

Hablamos de idiomas. Me comenta que han verificado que en comparación, los aspirantes del interior tienen niveles similares de conocimientos que los aspirantes de Buenos Aires, pero es un hecho objetivo que en los centros urbanos existen mayores posibilidades de estudio de idiomas extranjeros, inclusive desde la escuela primaria. Para mejorar el nivel de idiomas, el ISEN tiene ahora un programa de inmersión de tres semanas, ocho horas por día, en inglés, con simulacros de negociación. Y que algunas materias de negociaciones económicas y políticas son ahora dictadas en el Instituto en idioma inglés.

Les estamos asignando a los aspirantes más tareas en eventos internacionales, como por ejemplo la próxima Ministerial de FOCALAE en Buenos Aires, o eventos en materia nuclear o Antártica. Pedimos específicamente que el trabajo no se limite al trabajo de enlace, sino que se les asignen tareas específicas. El ISEN no puede ser una burbuja cerrada que retrotrae a los aspirantes a la secundaria. Necesitamos un baño de realismo, y por eso diseñamos un programa de seminarios con actores sociales: sindicatos, organizaciones de derechos humanos, artistas, fuerzas armadas.

Esto no termina acá...